Real Sociedad

A los pies de Alejandro Magno

Los donostiarras Lander Martija y David Juanmartiñena, junto a la estatua de Alejandro, ayer por la noche en Skopje. / ARIZMENDI
Los donostiarras Lander Martija y David Juanmartiñena, junto a la estatua de Alejandro, ayer por la noche en Skopje. / ARIZMENDI

La colosal estatua del gran conquistador macedonio es el punto de encuentro de la afición txuri-urdin estos días

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Nada más pisar Skopje uno se da cuenta de que por aquí han pasado diferentes pueblos, consecuencia de estar a caballo entre Europa y Asia. El río Vardar, del que toma nombre el rival de la Real Sociedad, separa la ciudad en dos mundos bien distintos, como si del Bósforo en Estambul se tratase. A un lado te sientes en el corazón de los Balcanes; al otro, en el continente asiático.

El Puente de Piedra, construido por los otomanos en el siglo XV, es la primera visita obligada. Comparado con San Petersburgo, Skopje es una ciudad mucho más manejable en la que trasladarse de un lado a otro no cuesta tanto. Apenas nos llevó un cuarto de hora ir andando del hotel a su zona turística siguiendo el curso del río. Desde el puente se vislumbra una hilera de edificios oficiales imponentes que tratan de demostrar que este joven país -obtuvo la independencia en 1991- tiene futuro, aunque sea de los más pobres de la zona.

En el lado europeo, y junto al puente, llama la atención en medio de la plaza una gigantesca estatua ecuestre de Alejandro Magno, de unos veinte metros de altura, punto de referencia para los aficionados realistas porque aquí se encuentra el hotel de la Real, el Marriott. Según cuentan por aquí, es la mayor del mundo erigida en su honor y el gobierno se gastó diez millones de euros en su construcción. 25 siglos después de que extendiera su imperio por Asia, Macedonia y Grecia se disputan su legado histórico y nada mejor, pensaron, que reivindicar su figura con un monumento de semejante tamaño.

Aperribay coincidió con un grupo de aficionados en Loiu y les hizo un hueco en el avión

Desde allí brota la avenida de Macedonia, la arteria comercial de la ciudad, con modernos restaurantes y terrazas llenas de gente. La temperatura es primaveral, con cerca de veinte grados, lo que invita a estar en la calle. A unos metros se puede visitar el memorial dedicado a la Madre Teresa de Calcuta, natural de Skopje y muy querida por sus paisanos.

Al otro lado del puente, uno se sumerge en el barrio turco y cambia de completamente de registro. Incluso de época. Pequeñas callejuelas peatonales, bazares, minaretes, música árabe que se escapa de las tiendas, mujeres con vestidas con velo, hombres apurando el té... Por aquí han pasado turcos, bulgaros, griegos, alemanes y el comunismo, en la segunda mitad del XX, influencia que ha cincelado el carácter de un pueblo que busca en sus raíces la forma de reinventarse para sobrevivir a los desafíos de este siglo. Durante unas horas, trescientos valientes guipuzcoanos convivirán con ellos en busca de la mejor ruta hacia Europa. La de la clasificación para dieciseisavos.

De Pedro, José Mari Martínez y Shanti Bakero
De Pedro, José Mari Martínez y Shanti Bakero / Arizmendi

Históricos realistas en el avión

El desplazamiento hacia Skopje no pudo empezar mejor. Comprobar al subir al Boing 767-300 en Loiu que tres históricos exjugadores acompañaban a la expedición, es la señal de que este viaje promete. José Mari Martínez, uno de los héroes de Puertollano y gran capitán blanquiazul, jugó las eliminatorias de UEFA ante el Banik Ostrava, Grasshoppers y Liverpool. «Anfield es el mejor campo en el que jugué, pero se me quedó grabado el viaje a Checoslovaquia. Era 1974 y nos alojaron en un hospital para enfermos de silicosis. Ostrava era una ciudad minera. Nos tuvieron dos horas tirados en la aduana a lo largo de un pasillo antes de permitirnos entrar en el país».

Shanti Bakero fue campeón de Copa en Zaragoza en 1987 y subcampeón de Liga y Copa al año siguiente. «Viví tres años increíbles en la Real. En Europa el mejor recuerdo es el de la eliminatoria que ganamos al Colonia. Perdíamos por dos goles y al final le dimos la vuelta allí».

Javier de Pedro, la zurda que tantos goles dio a Kovacevic el año del subcampeonato de Liga en 2003, también era de la partida. Barre para casa al afirmar que aquel equipo entrenado por Denoueix «era mejor, aunque este también me gusta mucho. Lo que hay que hacer para ganar al Vardar es dejarse de rotaciones y poner a los mejores».

Junto a ellos, viajaron varios concejales del Ayuntamiento de Donostia, como Martin Ibabe, responsable del Departamento de Deportes; Miguel Ángel Díez, de Vías Públicas y Medio Ambiente, y presidente también del Sporting de Herrera; y Iosu Ruiz. Los tres apostaban por un triunfo en Skopje.

Entre los expedicionarios pudimos ver a Xabier Lizaso y Mitxel Badiola, responsables del fútbol formación de Zubieta que tantas alegrías está dando últimamente. Pero, sin duda, los más felices del vuelo fueron dos cuadrillas de Getaria y Donostia con las que se encontró Jokin Aperribay en la terminal y a las que acogió en el avión. Mikel Txueka y Aritz Etxeberria explicaban cómo había sido todo. «Nos saludó y nos preguntó qué plan de viaje teníamos. Le dijimos que íbamos con Lufthansa y que hacíamos escala en Munich y Viena. Que llegaríamos a las doce de la noche a Skopje. Cuando nos ofreció ir en el avión con ellos, no nos lo creíamos. Hemos ganado un día de viaje». Pequeños detalles que engrandecen a un club.

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