Real Sociedad

El patrón de Orio muestra su sello

Empate. Imanol devuelve un saludo a la grada antes del inicio del partido en Ipurua. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Empate. Imanol devuelve un saludo a la grada antes del inicio del partido en Ipurua. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Imanol debuta en Ipurua muy metido en el partido y dando indicaciones sin descanso a sus jugadores

BORJA OLAZABAL

Orio es un pueblo eminentemente arraunlari. Su club de remo, Orio Arraunketa Elkartea, es la entidad más laureada del Cantábrico en el deporte de las traineras. De allí es el nuevo entrenador del primer equipo de la Real Sociedad. De allí son también esos seguidores que colocaron tras los banquillos la bandera amarilla para animarle. A Imanol Alguacil, tras la destitución de Eusebio, le tocaba tomar las riendas de la trainera txuri-urdin. Una trainera que se había quedado atrás una vez disputados tres cuartos de la regata de la liga.

Tarea difícil la encomendada al que también fuera jugador realista y, hasta hace dos semanas, técnico del Sanse. Con mala mar, oleaje, viento... ¿Quién puede conducir una embarcación en estas condiciones? Solo los mejores patrones. Imanol se ha tenido que hacer con el timón antes de lo pensado, le toca demostrar de lo que es capaz.

Los jugadores de la Real fueron los primeros en presentarse sobre el terreno de juego de Ipurua para calentar, pero el oriotarra esperó en vestuarios y dejó hacer a Mikel Labaka y sus ayudantes. De hecho, la primer aparición de Imanol Alguacil como entrenador fue a través del vídeo marcador.

El reloj marcaba las 18:27 cuando llegó la 'Hora I'. ¿Cómo iría vestido? ¿Qué actitud tomaría? ¿Cómo se comportaría en su puesta de largo en Primera División? A primera vista, nada ha cambiado en el entrenador. Como si siguiera manejando al filial, apareció por el túnel de vestuarios vestido con chándal. Nadie tenía duda, pero el doble salto de categoría no le ha llenado la cabeza de tonterías.

Después de los preámbulos, llegó el momento de la verdad. Zubieta y el trabajo previo quedaban atrás. El colegiado Sánchez Martínez empezó a supervisar todo lo que había sobre el terreno de juego antes de dar la orden para que comenzara el choque. El entrenador de la Real, antes de que el trencilla señalara el inicio del choque, dio las últimas instrucciones a sus remeros.

Primeras paladas

Dio la sensación de que estaba algo nervioso cuando comenzó la regata. Las paladas no eran largas y el bote no cogió el rumbo adecuado. Imanol empezó observador, bebiendo agua cada poco. Constantemente en pie. Así hasta que llegó el primer acercamiento del Eibar. La defensa de la Real se quitó el balón de encima con un despeje en largo e Imanol se activó. 'Bat, bi, hiru... acábalo, acábalo'.

Sus primeros gritos de verdad fueron para Odriozola, al quien cambió de inicio en la que, probablemente, fue su decisión más arriesgada. El lateral jugó ayer de extremo y no se encontró durante los primeros compases del juego. El oriotarra no tuvo problemas en pegarle cuatro gritos al internacional realista. Necesitaba que sus paladas estuvieran mejor direccionadas y se lo hizo saber. Las correcciones no solo iban dirigidas a los que estaban sobre el verde, también a los suplentes. Todos tenían que estar enchufados.

El patrón no descansó hasta el minuto veintiséis. Después de exigir el máximo a sus hombres en cada jugada, se sentó para hablar con su segundo. Fue una conversación de treinta segundos. Acto seguido, vuelta a la acción.

Las ciabogas

La embarcación realista seguía sin poder ponerse en proa de regata con el paso de los minutos en Ipurua y llegaba uno de los momentos clave para cualquier patrón. Uno de los momentos en los que se pueden ganar unos segundos y empezar a recortar distancias.

Imanol ordenó meter el remo cortó a su proel para dar la primera de las ciabogas en el minuto 71 de partido. Entró Januzaj en lugar de Juanmi. Hombre por hombre. El siguiente viraje se produjo solo cinco minutos después. También hombre por hombre. Imanol decidió no acercarse demasiado a la boya. No arriesgar. Y también cambió hombre por hombre. Agirretxe a las tostas y Willian José a descansar. Tercera y última ciaboga. Zubeldia por Illarra.

Quedaba la 'txanpa' final. Imanol quería un último esfuerzo. 'Diez más. Una, dos, tres... atrás, atrás'. El patrón mostró su sello, la tripulación le quiso seguir. El debut dio para empatar.

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