Real Sociedad - Eibar

Pasiones de distintos colores entre vecinos de la misma ciudad

Los responsables de la peñas Eibarko Errealzaleak y Eskozia la Brava, Jesús de Andrés y Joseba Combarro, respectivamente, mantienen un pulso solo simbólico./F. MORQUECHO
Los responsables de la peñas Eibarko Errealzaleak y Eskozia la Brava, Jesús de Andrés y Joseba Combarro, respectivamente, mantienen un pulso solo simbólico. / F. MORQUECHO

Los eibarreses que acuden hoy a Anoeta se reparten entre los que sienten la Real y los que adoran al Eibar. Integrantes de Eibarko Errealzaleak y Eskozia la Brava disfrutan juntos de la previa del derbi antes de volcarse en el estadio con sus respectivos equipos

LETIZIA GÓMEZEIBAR.

Con esta ya es la cuarta temporada en la que Real Sociedad y Eibar comparten espacio (y al menos el año pasado hasta objetivo) en la máxima categoría. Y eso, irremediablemente, ha incrementado una rivalidad casi siempre sana que en los últimos años se ha enturbiado por circunstancias que, como es lógico, cada uno percibe de manera distinta. En la localidad armera confluyen apasionados seguidores de los dos equipos y que en muchos casos son incluso socios de ambos clubes, demostrando que el corazón es lo suficientemente grande para querer a los dos, o por lo menos para que impere el respeto entre vecinos del mismo rellano.

Es lo que han demostrado Eibarko Errealzaleak y Eskozia la Brava, las dos peñas más numerosas de la ciudad, que no dudaron en reclutar a algunos de sus componentes más activos para dejar patente que convivir en armonía no está reñido con la entrega a unos colores. Todos son eibarreses, todos se conocen «porque aquí nos conocemos todos» y algunos son compañeros de trabajo y en muchos casos amigos. La única diferencia es que unos visten de txuri-urdin y los otros de azulgrana. Y así será también el domingo en Anoeta.

Fueron citados por este medio en el Casino, situado en la céntrica Eibarko Bizikleta plaza, para conocer sus impresiones sobre un duelo que ya empieza a ser habitual en LaLiga, pero que era impensable hace solo un lustro. Todos los derbis son intensos y plenos de competencia, pero este viene marcado por las ambiciosas aspiraciones de un conjunto txuri-urdin que está brillando en Europa y por la necesidad de una escuadra eibarresa mermada desde el inicio de campaña por una inexplicable plaga de lesiones.

Cambio de colores

El ascenso del Eibar propició que muchos seguidores que hasta entonces vibraban y sufrían con la Real, cambiaran los colores blanquiazules por los de la entidad armera. Perfectamente lícito y comprensible, como también lo es que los que nacieron amando los valores del club donostiarra quieran seguir siendo fieles a ellos pese a que el equipo de su ciudad esté en la misma categoría. Y, por supuesto, están también los que siempre se han dejado la garganta por el Eibar y solo por el Eibar, en campos de Tercera y Segunda B y que ahora viven con orgullo esta época dorada en Primera.

«Somos y siempre hemos sido de la Real, en eso no hemos cambiado, aunque ahora sea más complicado ser de la Real aquí», declara Jesús de Andrés, presidente de la peña realista eibarresa, fundada el 26 de agosto de 1998 en el bar Iturri. Formada por 60 integrantes, su pretensión inicial era que la agrupación llevara el nombre de Alberto Ormaetxea, pero a petición expresa del propio homenajeado, poco amigo de los protagonismos, terminaron por denominarla Eibarko Errealzaleak.

Unos 40 guardan como un tesoro en su cartera el carné de socios de Anoeta, donde todos se sientan juntos tras bajarse del autobús que cada jornada les traslada desde el bar Manuel de Urkizu, su sede desde hace unos años. No tienen dudas, pese a que les gustaría que el Eibar no llegara tan apurado en la clasificación, apuestan por un triunfo de la Real, «y más después de haber perdido como perdimos en Getafe. Tenemos la aspiración de llegar a Europa y para eso no se pueden dejar escapar puntos de Anoeta», insisten Txus, Asier, Ane, Ignacio, Rikar y Juanito, quienes no dudan en desearle la mejor de las suertes a los armeros después de este partido.

De hecho, varios de ellos estarán sentados en su localidad de Ipurua apoyando de manera incansable al conjunto armero cuando el próximo lunes 20 de noviembre reciba al Betis. «También somos del Eibar y deseamos seguir viéndolo en Primera, pero en este partido hay que decantarse y nosotros tenemos claro que vamos con la Real».

«La gran final»

En Eskozia la Brava también hay algún que otro errealzale, simpatizantes del Athletic, varios reconocidos hinchas del Real Madrid y sobre todo admiradores del Rayo Vallecano, pero su sangre es tan azulgrana que planifican sus vacaciones y ajustan sus horarios laborales para poder seguir al Eibar allí por dónde va.

Cuando se creó en 1998 iba a llevar el nombre de Alberto Ormaetxea, pero él no quiso protagonismo EIBARKO ERREALZALEAK

«Siempre hemos sido de la Real, en eso no hemos cambiado, aunque algunos somos socios del Eibar» FIELES A SUS COLORES

Desde que hace 18 años tomaron el testigo de 'La Bombonera' son los hinchas más incansables ESKOZIA LA BRAVA

«Estamos ante una gran final. Ganar en Anoeta sería un soplo de energía y creemos en ello» INCONDICIONALES

Perciben cierto pesimismo entre la afición, que se refleja también en una menor asistencia e implicación y por eso mismo recuerdan que «es ahora cuando el equipo nos necesita y cuando más hay que apoyarle», y aunque apenas han conseguido 'rascar' 10 entradas, harán lo posible para que se les oiga, porque en su opinión «estamos ante una gran final», afirma categórico Joseba Combarro, presidente de la peña que hace 18 años tomó el testigo de la animación de la recordada 'Bombonera'.

Están a las duras y a las maduras, como debe ser, pero es que además están convencidos de que Mendilibar y los suyos serán capaces de sobreponerse a esta dura situación. «Ganar en Anoeta sería un soplo de energía. Nosotros creemos en ellos, siempre hemos creído», declara Combarro, mientras sus compañeros Rubén, Imanol e Iñigo asienten con la cabeza y apuntan que «no vale subirse al carro solo cuando las cosas van bien».

Cada uno desea el triunfo de su equipo, pero pase lo que pase todos seguirán disfrutando de los buenos momentos que brinda el fútbol. Que ya hay demasiadas cosas malas en el mundo como para hacerse mala sangre por un solo partido.

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