Real Sociedad

El pasado celtiña de Eusebio

Eusebio disputa con Simeone un balón durante un encuentro entre el Celta y el Atlético./
Eusebio disputa con Simeone un balón durante un encuentro entre el Celta y el Atlético.

El técnico jugó dos temporadas en el Celta y lo dirigió una y media en Segunda división. Fue su destino tras dejar el Barcelona y el primero como entrenador. «Para mí Vigo es como mi segunda casa», suele decir el pucelano

AXEL GUERRASAN SEBASTIÁN.

Para Eusebio los partidos ante el Celta son diferentes. Suele decir que «Vigo es como mi segunda casa» y la afición gallega le considera el responsable en gran parte de lo que hoy es el equipo gallego. Por todo ello, el entrenador de la Real mantiene una relación especial con la ciudad olívica. Allí jugó dos temporadas a mediados de los noventa cuando dejó el Barcelona y allí tuvo su primera oportunidad como entrenador cuando se hizo cargo del equipo en marzo de 2009 y evitó su descenso a Segunda B apostando por un fútbol combinativo y dando protagonismo un grupo de canteranos, que hoy en día son la base del Celta actual.

El pucelano se siente ligado a una ciudad que le ha marcado a nivel personal y profesional. En Vigo, por ejemplo, nació su hija y conoció a los que hoy son parte de sus amigos, de sus ayudantes y asesores.

Su primera etapa como celtiña fue como futbolista y duró dos temporadas, tras salir del Barcelona en el que había jugado siete campañas y ganado todos los títulos posibles. En el Celta lució el número 15 a la espalda, jugó 77 partidos, marcó un gol y el equipo se clasificó en la mitad de la tabla. Pero si en algo destacó aquella época es porque Eusebio entabló amistad con personas claves en su futuro cuando dio por finalizada su carrera como futbolista y decidió emprender la de técnico.

En el verano de 1995 el pucelano había llegado a Balaídos para fichar por el Celta y en el despachó del entonces secretario técnico gallego, Javier Mate, se encontró con un chaval de veinte años. Era Juan Carlos Andrés que, a pesar de su juventud, ya colaborara con el club gallego. Fue el primer encuentro del dúo que hoy dirige a la Real. A partir de entonces, forjaron una amistad que se fortaleció cuando se inscribieron juntos en el curso de entrenadores. Compartir vehículo y kilómetros cuando se desplazaban hasta La Coruña fortaleció su relación. Además, allí cenaban con Arturo Malingre, un viejo amigo de Andrés, que con el tiempo se convertiría en asesor de Eusebio.

Después de dar por finalizada su primera etapa en el Celta, el de La Seca volvió a Valladolid para jugar sus últimas cinco temporadas como jugador profesional, antes de pasar a formar parte del grupo de ayudantes de Frank Rijkaard en el Barcelona. Esta nueva etapa en la ciudad Condal le permitió profundizar en la idea futbolística que más le atraía y que había mamado como jugador a las órdenes de Johan Cruyff.

Cuando llegó al Celta confió en la cantera y apostó por Iago Aspas, Mallo o Yoel, entre otros

Entabló amistad con Juan Carlos Andrés cuando coincidieron en el curso de entrenadores

Mientras tanto, la estabilidad deportiva y económica en el Celta brillaban por su ausencia. Era una de las épocas más complicadas en la historia del club, que estaba ahogado por las deudas, al borde de la Ley Concursal. Carlos Mourinho accedió a la presidencia del club en 2006 y desde entonces seis técnicos -Fernando Vázquez, Hristo Stoichkov, Juan Ramón López Caro, Antonio López, Alejandro Menéndez y Pepe Murcia- habían pasado por el banquillo celeste. Eusebio retornó a Vigo en marzo de 2009 para sustituir a Murcia y hacerse cargo del equipo gallego, que coqueteaba con el descenso a Segunda B.

Como suele ocurrir en los casos en los que en la caja no hay dinero y las cosas van mal en lo deportivo, al Celta no le quedó más remedio que mirar a la cantera para agarrarse al salvavidas que evitara el descenso del club a la categoría de bronce y, probablemente, la desaparición de la entidad por su maltrecha situación económica. Mourinho se decantó por Eusebio porque vio en él a un entrenador acostumbrado a tratar con los jugadores jóvenes de la Masía y confiaba en que el pucelano recurriría a la cantera de A Madroa en busca de la salvación.

Aquel movimiento de necesidad, fue el primer paso hacia el Celta actual que se mueve con una apuesta por los jugadores de casa, fichajes de calidad y un fútbol ofensivo y vistoso. El técnico dio mayor protagonismo a los jugadores del filial que alternaban con el primer equipo y dio la alternativa a otros que con los anteriores técnicos no habían tenido la oportunidad. Con futbolistas como Trashorras, Michu, Ghilas, Rosada, Dinei o David Rodríguez, Eusebio logró inculcar su idea de dominar los partidos a través de la posesión y el juego de toque, algo poco usual en la categoría de plata.

Los celtiñas ganaron dos encuentros, empataron nueve y perdieron cinco. En la memoria colectiva del club siempre permanecerá el 6 de junio de 2009, el día en que Iago Aspas se bautizó en Balaídos. El delantero de Moaña marcó dos goles ante el Alavés, el segundo en el minuto 89, que evitaron la catástrofe.

La base del Celta actual

La salvación dio crédito a Eusebio para dirigir la siguiente temporada un proyecto desde el comienzo por primera vez en su carrera como técnico. Siguió fiel a su libro de estilo, el mismo que le ha acompañado en toda su trayectoria y mantuvo su apuesta por los jugadores jóvenes formados en las categorías inferiores. El entrenador de La Seca hizo debutar a diez canteranos -Yoel, Hugo Mallo, Joselu, Álex López, Mateo, Túñez, Toni, Oriol Riera, Víctor Vázquez y Candela- y como hiciera luego en la Real con Oyarzabal u Odriozola, su apuesta permitió consolidar a futbolistas fundamentales desde entonces en el Celta como Yoel, Roberto Lago, Jonathan Vila, Mallo, Toni, Michu o, Iago Aspas, entre otros. Algunos de ellos, son la base actual del equipo.

La trayectoria en la Liga fue irregular -nunca pasó de la décima posición en la clasificación- pero en la Copa brilló -cayó en cuartos ante el Atlético de Madrid- y permitió que la afición se reencontrara con el equipo y comenzará a volver a las gradas del viejo Balaídos. Fue otro de sus legados en Vigo antes de que de el Celta decidiera no renovar su contrato.

Eusebio el domingo se enfrentará a su pasado y en el banquillo rival se sentará Juan Carlos Unzue, otro viejo conocido del pucelano. En las dos temporadas que coincidieron en el Barcelona de Cruyff ganaron una Recopa y una Copa. Cuando se retiraron, el fútbol les volvió a unir. Fueron ayudantes de Rijkaard cuando el holandés dirigió el equipo culé cinco temporadas entre 2003 y 2008.

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