Real Sociedad

Paco Jémez, de fracaso en fracaso...

Paco Jémez da instrucciones a sus jugadores durante un entrenamiento en Gran Canaria. / EFE
Paco Jémez da instrucciones a sus jugadores durante un entrenamiento en Gran Canaria. / EFE

El entrenador del Las Palmas no ha levantado cabeza desde que descendió con el Rayo a Segunda

J.T. SAN SEBASTIÁN.

Paco Jémez está en horas bajas, en uno de sus peores momentos como entrenador. Se podría decir que desde que descendió al Rayo Vallecano en 2016 -en aquel equipo jugaba Diego Llorente- no ha levantado cabeza. Le echaron del Granada cuando tenía al equipo en descenso, sin ganar ningún partido y siendo el equipo más goleado. Y solamente duró un año en el Cruz Azul mexicano, que le fichó en plan estrella y se apagó. Llegó en noviembre de 2016 y se fue el mismo mes de 2017. Su estancia en México estuvo marcada por las semanales discusiones con los periodistas locales... y en su último aterrizaje en Las Palmas está a punto de firmar su último fracaso en los banquillos.

Paco Jémez volvía a Las Palmas -donde nació en 1970, aunque se crió en Córdoba- el pasado 21 de diciembre de 2017. Después de su accidentado periplo por la Liga azteca, fue sincero. «Tras casi un año sin ver a mi familia me apetece estar un mes con ella y, si me esperan, encantado de ir. He visto materia prima para salir del descenso». El club canario le esperó el mes que pidió y tomó las riendas del Las Palmas el 26 de diciembre. Llegó al aeropuerto con el 'hacha de guerra' y en su primer día de trabajo descartó a Rémy y a Tannane por «llegar tarde al primer entrenamiento» y por «hacer lo mismo en la cena».

La 'limpia' no acabó aquí, ya que montó un equipo casi nuevo, con ocho salidas y otras tantas llegadas, pero sin éxito, ya que Las Palmas tiene pie y medio en Segunda. Paco Jémez no da con la tecla, pero las últimas goleadas recibidas representan muy bien a sus equipos, calificados de valientes cuando bien podrían ser denominados como kamikazes.

Su lado más faltón

Pero a falta de resultados, Paco Jémez nos ha mostrado su lado más faltón, incluso con los jugadores. Así, tras caer ante el Villarreal, explotó. «Hoy ha sido para que hubiera tiempo y dinero y nos echaran a todos a tomar por culo, a mí el primero, y trajeran 24 nuevos», declaró.

Se hizo popular porque desafió las leyes del fútbol desde el banquillo del Rayo Vallecano, ya que se resistió a que un equipo humilde tuviera que encerrarse para sacar puntos, y jugó siempre, o casi, al ataque, asumiendo muchas veces más riesgos de los necesarios. En las dos primeras temporadas salvó al Rayo con cierta holgura, pero en 2016 se fue al pozo de Segunda y ahora va de fracaso en fracaso.

El hijo de Lucas de Écija -su padre fue cantaor de flamenco- que de central defendió la camiseta del Córdoba, Murcia, Rayo Vallecano, Deportivo de La Coruña, Zaragoza y de nuevo al Rayo, donde colgó las botas, está viviendo ahora un auténtico vía crucis como técnico de Las Palmas, con el descenso en los talones -la salvación está a diez puntos a falta de siete partidos-. Lo tiene imposible.

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