Real Sociedad

Un gigante con pies de barro

EFE

Graves desajustes defensivos condenan a una valiente Real que sufrió un castigo excesivo. Los goles de Aritz y Oyarzabal no bastaron para sujetar a un Valencia que machacó a la contra

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Tres derrotas ligueras consecutivas en una semana han relegado a la Real de la cabeza de la tabla a la zona media y ahora lo prioritario es detener la caída con un buen resultado para evitar que haya una pérdida de confianza. No es que se le haya olvidado jugar, lo que pasa es que cuando le ha tocado medirse a rivales más fuertes se le han visto las costuras en defensa. Y por ahí ha pagado esta semana una factura demasiado grande.

Trece goles encajados en seis jornadas –solo le superan Deportivo, Eibar y Málaga–, nueve en los tres últimos partidos, es un lastre demasiado pesado como para caminar con garantías esta temporada. Todo equipo se construye de atrás hacia adelante y la Real de ahora parece un gigante con pies de barro, al que le fallan los cimientos. Incapaces de soportar todas las cosas que hace bien por delante. Los dos centrales titulares del curso pasado, Navas e Iñigo, están lesionados y se nota cuando la exigencia es máxima. No solo en defensa, sino también en la salida de balón, una asignatura que en un equipo con este estilo es fundamental aprobar con buena nota para engrasar las demás piezas de la maquinaria. Además, Llorente estaba sancionado y Zubeldia, su improvisado sustituto, fue expulsado a falta de 25 minutos por una acción bastante inocente. Así que tuvo que jugar atrás Illarramendi, con lo que supone perder al mejor centrocampista. Pero el partido se escapó atrás.

La Real pecó de graves desajustes defensivos que dejaron en multitud de ocasiones a los atacantes del Valencia solos ante Rulli. Y eso, ante futbolistas de semejante calidad, se paga. Los tres goles valencianos fueron casi de empujar, lo que evidencia la claridad con la que llegaron a los metros finales. No es que individualmente los hombres que jugaron atrás lo hicieran fatal, pero colectivamente –que es de lo que trata este juego– no se entendieron nunca. Tampoco hay que olvidar que tres de los cuatro zagueros jugaban hace un año en el Sanse y el cuarto, Aritz, fue el central que menos minutos tuvo la campaña pasada. Y así es complicado. Hay que reforzar la parte de atrás cuanto antes para que todo lo bueno que se hace después tenga sentido.

Oyarzabal juega desde el inicio

A pesar de tratarse del tercer partido en una semana, Eusebio tampoco retocó tanto el equipo, al menos en lo que se refiere al número de cambios. Al final fueron cuatro, los dos laterales, un volante y uno de los extremos. Odriozola y Kevin regresaron a los laterales. Las bandas son uno de los grandes argumentos ofensivos del equipo y necesita tener a estos jugadores con un cierto grado de frescura. Ahí fue la única batalla que ganó, especialmente por la izquierda. En el centro del campo volvió Zurutuza como acompañante de Illarramendi y Zubeldia, que lo fue el jueves, retrasó su posición a la de central. Arriba estuvo la gran novedad del once, al jugar Mikel Oyarzabal ya recuperado del fuerte golpe que recibió con la sub-21 hace tres semanas. Desde el miércoles se había entrenado con aparente normalidad y dio un paso adelante en un momento en el que se le necesitaba. Y fue el mejor.

Posesión frente a contragolpe

Se sabía de antemano que iba a ser un partido con dos equipos de estilos bien diferentes. La Real, con un juego basado en la posesión y en largas combinaciones, y el Valencia, apostando por el contragolpe. En este contexto, estar atento en las vigilancias era clave para salir vivo del combate, porque del éxito de ellas iba a depender el resultado. Y tampoco las hicieron nada bien.

El conjunto ché siempre pareció mejor posicionado sobre el terreno. Al menos, más cómodo. Partía de un repliegue en campo propio dejando descolgados a Rodrigo y Zaza arriba, para salir a toda velocidad tras robo con las incorporaciones de Soler y Guedes desde las esquinas. Ello le hizo encontrar muchas situaciones de 2x2 y de 3x3 con las que hizo daño. En ataque estático, su mejor maniobra era vaciar el pasillo interior con Soler picando hacia adentro. Si Kevin le seguía, Vidal ganaba la acción al extremo para colarse por el carril. Si no le seguía, hacía superioridad por dentro. Illarramendi tenía que estar muy cerca de Aritz y Zubeldia para hacer las ayudas y, en ocasiones, Prieto y Zurutuza no acertaban a frenar a Kondogbia y Parejo. Así pintaba el partido.

Muchos golpes a los que reaccionar

El conjunto de Marcelino, veloz a la contra como pocos, dio dos serios avisos con Vidal y Zaza, pero ningún compañero acertó a rebañar sus servicios francos al área. Había que andar con cuidado porque cualquier desequilibrio en el centro del campo era mortal. Lo que no sospechábamos es que este iba a llegar en un saque de banda en campo contrario. Zaza ganó una peinada a Illarramendi en la parcela central que lanzó a Guedes en una carrera por el pasillo interior que nadie logró frenar. Como en el 2-3. Rodrigo no tuvo más que empujar en la misma raya.

La Real no andaba cómoda. Le costaba generar situaciones de peligro arriba y sufría para correr hacia atrás. La estrategia era su mejor aliada. Un saque de banda sacado rápido por Oyarzabal permitió a Prieto ponerle un balón en la cabeza a Willian José. Su remate lo detuvo Jaume. Anteriormente, un córner de Oyarzabal cabeceado por Prieto en la corta también había puesto a prueba al meta valenciano. Fue el preludio del 1-1. Oyarzabal botó un saque de esquina para que Aritz aprovechara el vaciado del área pequeña para robar la cartera a Gabriel.

En la reanudación, otra contra ché derivó en el 1-2. Zurutuza y Kevin no pudieron frenar a Guedes por dentro y su pase al espacio lo aprovechó Vidal ante Rulli. La Real volvió a jugar contra el marcador y no tardó de empatar con el golazo de Oyarzabal, pero luego vino la inocente acción de la roja de Zubeldia que le condenó a jugar en inferioridad once minutos. No fueron determinantes, pero sí suficientes para que con más espacios y el cuadro local mal posicionado, Guedes encontrará su enésimo pasillo para asistir a Zaza en el 2-3. Con tantas concesiones atrás no se puede ir muy lejos.

2 Real Sociedad

Rulli, Odriozola, Elustondo, Zubeldia, Kévin Rodrigues, Illarramendi, Oyarzabal, Pardo, Zurutuza, Januzaj y Canales

3 Valencia

Jaume, Nacho Vidal, garay, Gabriek, Lato, Andreas Pereira, Parejo, Geoffrey Kondogbia, GUedes, Zaza y Santi Mina

Cambios
Real Sociedad: Januzaj (Juanmi, m.46), Canales (Willian José, m.72) y Pardo (Prieto, m.82). Estuvieron en el banquillo y no jugaron Toño, Agirretxe, Bautista y De la Bella.
Valencia: Lato (Gayá, m.75), Pereira (Soler, m.75) y Mina (Rodrigo, m.75). No jugaron Neto, Murillo, Maksimovic ni Montoya.
Goles:
0-1, min.26: Rodrigo, a pase de Guedes. 1-1, min. 33: córner que lanza Oyarzabal y Aritz marca de cabeza. 1-2, min. 55: Vidal supera a Rulli en la salida tras servicio de Guedes. 2-2, min. 59: Oyarzabal cruza al palo largo tras recibir un pase de Kevin. 2-3, min. 85: Guedes rompe por el pasillo central y asiste a Zaza.
El árbitro
Jaime Latre. Del colegio aragonés. Muy mal. Asistido en las bandas por Bueno Mateo y Tresaco Escabosa. Expulsó por doble amarilla a Zubeldia (m.68) y a Kondogbia (m.79). Amonestó a Oyarzabal, Prieto, Guedes, Gayá, Mina y Jaume.
Incidencias
20.266 espectadores en Anoeta.

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