Real Sociedad

Oyarzabal pone la música en un baile sin sinfonía

Incansable. Oyarzabal celebra con los brazos en alto el primer gol del partido ayer en Mendizorrotza./JOSE MARI LÓPEZ
Incansable. Oyarzabal celebra con los brazos en alto el primer gol del partido ayer en Mendizorrotza. / JOSE MARI LÓPEZ

El extremo eibarrés abre la lata en un partido en el que la Real tuvo una posesión abrumadora, pero le faltó verticalidad

IMANOL LIZASOAIN

Rezaba una pancarta en Mendizorrotza que 'jugar sin hinchada es como bailar sin música'. Bien podríamos haber titulado así la crónica del partido de ayer en Vitoria, sobre todo por la segunda parte del lema que lucía ayer en uno de los fondos del estadio babazorro. La Real bailó al Alavés. Fue dueño y señor del esférico durante todo el partido, pero le faltaba la música para salir satisfecho y contento de la pista de baile. Fue entonces cuando apareció Mikel Oyarzabal para poner su particular banda sonora. Recibió un balón de su compañero y amigo Álvaro Odriozola y con un perfecto movimiento de cadera y pie puso el esférico allá donde Pacheco no pudo llegar. Aquellos que tengan buena memoria quizá volviesen quince años atrás. 26 de agosto de 2001, Anoeta. La Real abría la temporada en su feudo, precisamente en otro derbi, contra el Athletic de Jupp Heynckes. Urzaiz adelantó a los vizcaínos en el 15 con un cabezazo tras una falta botada por Julen Guerrero. Solo tres minutos más tarde Khokhlov empataba el encuentro con un gol muy parecido al de extremo eibarrés ayer en Mendizorrotza. No solo por cómo resolvió ante Lafuente, también porque en ese partido el asistente fue el lateral derecho, Aitor López Rekarte para ser más precisos. El centrocampista ruso bajó al piso el centro de Rekarte, giró sobre sí mismo y con un sutil toque de interior puso el balón lejos del cancerbero bilbaíno. Raso y al palo largo. Imposible para Lafuente. Tampoco pudo hacer nada Pacheco. Oyarzabal recibió de Odriozola y como hiciera Khokhlov hace quince años, optó por la colación en lugar de la potencia. La música comenzó a sonar para los txuri-urdines.

Illarra y Zubeldia, con tapones

Goles 1
Tiros a puerta 2
Asistencias de remate 2
Faltas recibidas 2
Faltas cometidas 1
Regates completados 3
Recuperaciones 2

Cabe la posibilidad de que Eusebio no quisiese música en la cabeza de sus jugadores. El objetivo prioritario era mantener la portería a cero después de unos últimos encuentros plagados de goles y errores en la zaga. Tanto Illarramendi como Zubeldia usaron tapones para evadirse de vicios musicales. Miraban mucho más hacia atrás que hacia adelante y eso se tradujo en la poca profundidad que tuvieron los realistas en la zona de tres cuartos. Llegaban con claridad al campo del Alavés, pero apenas encontraban pases claros, debido también al archiconocido 'autobús' que plantó De Biasi ayer por la tarde. Ni Willian José ni Juanmi tuvieron su día. Lucharon y sudaron la gota gorda como hacen siempre, pero no era el día de las ocasiones fáciles. Costaba crear peligro cerca de la portería de Pacheco. Por eso la Real comenzó a abrir el campo de la mano de sus laterales. Se empezaba a escuchar algo de música y Oyarzabal se encargó de darle al play y subir el volumen.

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