Con todas las opciones

Oyarzabal, Prieto, Willian José, Odriodola e Illarramendi, semitapado, Januzaj y Zurutuza, que se acerca al corrillo, celebran un tanto realista ayer en Anoeta./JOSE MARI LÓPEZ
Oyarzabal, Prieto, Willian José, Odriodola e Illarramendi, semitapado, Januzaj y Zurutuza, que se acerca al corrillo, celebran un tanto realista ayer en Anoeta. / JOSE MARI LÓPEZ

El cómodo triunfo permite a la Real llegar a un nuevo parón en buena posición en las tres competiciones

PEDRO SOROETA

La Real está viva en la Liga. Tiene 17 puntos después de once partidos. Es séptima y está a solo dos de los puestos europeos. Bien. En la Europa League tiene pie y medio en la siguiente ronda. Le falta un punto y tiene dos partidos para conseguirlo. Inculso puede todavía ser primera de grupo. Bien. En la Copa, la eliminatoria frente al Lleida está muy cuesta abajo después del 0-1 del encuentro de ida. Bien. No digo que sea una situación idílica, la soñada por todos, pero sí que la plantilla que dirige Eusebio se ha plantado en el tercer parón en una más que buena situación, con opciones en las tres competiciones y confirmando que su pegada es lo mejor que tiene, porque los blanquiazules son capaces de fabricar muchos y variados caminos hacia el gol.

Ganar y guardar la ropa

Lo de ayer fue, seguramente, un triunfo más cómodo de lo esperado. El Eibar no opuso mucha resistencia. Cuando el balón entraba en terreno azulgrana, los locales encontraban huecos por los que colarse sin mayores problemas. Incluso esta vez ni siquiera la Real necesitó tener el balón controlado para dominar el choque de principio a fin. El 51% de posesión puede indicar otra cosa, pero es que ayer los realistas jugaron también tranquilos cuando no controlaban el esférico. Es verdad que hasta se relajaron demasiado tras el gol de Oyarzabal, pero al igual que ocurrió el jueves, el triunfo nunca corrió el menor peligro. Ante la muy adelantada defensa eibarresa, a veces demasiado como en el tercer tanto, la Real encontró huecos por dentro y por fuera. Y así vimos tres goles bien distintos. El primero desde la derecha, con pase de Odriozola y cabezazo de Willian. El segundo, con pase de Prieto y remate doble de Januzaj -por fin hizo el gol que merecía y estaba buscando- y el tercero por dentro, con pase de Illarra, carrera de Oyarzabal y un nuevo gol del eibarrés de la Real. Pudieron llegar más, pero esta vez los blanquiazules, con la seguridad de los tres puntos, optaron por nadar y guardar la ropa. Ante la acumulación de partidos y con los viajes pendientes de los muchos internacionales que ahora tiene, el equipo decidió estar tranquilo atrás en vez de buscar más goles. Seguramente era la mejor opción. Se trataba de sumar los tres puntos, de volver a ganar en la Liga en Anoeta y de llegar, como decía, al parón con todas sus opciones abiertas. Desde el anterior han sido cuatro partidos de Liga, con dos victorias -Alavés y Eibar-, un empate -Espanyol- y una derrota que nunca debió llegar frente al Getafe. Siete puntos de doce, por tanto, que no es mal bagaje ni mucho menos. Además, dos goleadas en Europa frente al Vardar y una victoria en Copa. Queda ahora un último mes y medio de año complicado, con nueve partidos, seis de Liga, dos de Europa y uno de Copa, en el que por lo menos hay que mantener el nivel.

El triunfo fue más cómodo de lo esperado. A la media hora el choque estaba muy cuesta abajo LO MEJOR

Tras el tercer gol el equipo se relajó, aunque el triunfo nunca corrió peligro LO PEOR

Mikel Oyarzabal, que sigue a un nivel extraordinario, consiguió ayer su sexto gol en Liga EL DATO

Los realistas encontraron muchos huecos ante la adelantada defensa eibarresa LA CLAVE DEL PARTIDO

Del Eibar, que acusó las bajas, solo cabe destacar del estreno en Primera de un canterano blanquiazul como Imanol Sarriegi, otro componente de la generación del 95. Seguro que hacerlo en Anoeta sería especial para él.

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