Diario Vasco

LA REAL EN EUROPA

La Real barrió al Inter y rozó el milagro

Idigoras y Diego celebran uno de los goles al Inter.
Idigoras y Diego celebran uno de los goles al Inter. / AYGÜÉS
  • El equipo blanquiazul perdió en Milán 3-0 y en la vuelta casi remonta en una de las noches más mágicas de Atocha

En la temporada 79/80 la Real jugó por tercera vez en su historia la Copa de la UEFA. En treintaidosavos de final quedó emparejada con el Inter de Milán y disputó una de las eliminatorias más vibrantes que se vivió en Atocha.

Los realistas accedieron a la competición tras finalizar en cuarta posición en la Liga 78/79. Aquella participación fue la primera de la época gloriosa del club blanquiazul en Europa. A finales de esa década la Real Sociedad firmó su época dorada, con cuatro participaciones consecutivas en competiciones europeas entre la 79/80 y la 82/83. Las dos primeras campañas en la Copa de la UEFA y las otras dos en la Copa de Europa.

El primer partido de la eliminatoria ante el conjunto italiano se disputó en San Siro. Aquella noche de septiembre la Real formó con la base del equipo que esa temporada logró el subcampeonato y las dos posteriores se proclamó campeón de la Liga: Arconada, Celayeta, Kortabarria, Gaztelu, Olaizola, Diego, Alonso, Zamora, Idigoras, Satrústegui y López Ufarte.

Al descanso se llegó con empate a cero. En los primeros 45 minutos Alonso tuvo la mejor ocasión para los realistas tras una combinación con Zamora, pero no acertó con la portería de Bordon.

El marcador se desniveló nada más volver reanudarse el partido. En apenas dos minutos, entre el 47 y el 49, Muraro y Baresi marcaron para los italianos. Santini sentenció el choque y prácticamente la eliminatoria a doce minutos del final.

Los jugadores, encorajinados por la mala segunda parte que habían hecho, comentaban al finalizar el choque que «Atocha iba a aplastar en su área» al Inter. También había ganas de revancha por el trato de los tiffosi, que lanzaron bolsas llenas de orín a los aficionados realistas que habían viajado hasta Milán.

El encuentro de vuelta en el campo del paseo de Duque de Mandas fue una exhibición de la Real. Atocha estaba lleno hasta la bandera y el ambiente era el de las grandes noches. Las crónicas de entonces hablan de un «partido memorable» en el que los blanquiazules desarbolaron a los interistas y pudieron terminar goleando a su rival.

Satrústegui marcó los dos tantos realistas. Uno en cada tiempo. Los italianos estaban «asustados por el ambiente y el juego» de los de Ormaetxea. Las ocasiones se sucedían una tras otra. La emoción era máxima, pero no se acertó a marcar el tercero. La Real ganó el partido, perdió la eliminatoria y demostró ser capaz de alcanzar cualquier meta. El equipo bicampeón estaba en ciernes.

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