Diario Vasco
Xabi Alonso posa en las instalaciones de la ciudad deportiva del Bayern Múnich en Säbener Strasse.

Xabi Alonso posa en las instalaciones de la ciudad deportiva del Bayern Múnich en Säbener Strasse. / ISAAC LLUCH/THE TACTICAL ROOM

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Xabi Alonso: «Me habría gustado acabar en la Real Sociedad, pero...»

  • Xabi Alonso, Jugador del Bayern Múnich, Xabi Alonso pone fin este sábado a una exitosa carrera de 18 años que le ha convertido en el futbolista vasco con mejor palmarés de la historia

Xabi Alonso (Tolosa, 1981) se confiesa nervioso la víspera de jugar este sábado en Múnich con el Bayern su último partido como profesional. El Allianz Arena se vestirá de gala contra el Friburgo para despedir a un futbolista que ha dejado huella en sus tres años en el club bávaro. Nos atiende desde Grünwald, donde tiene fijada su residencia, mientras acude a ver el entrenamiento de su hijo Jon, que a sus 9 años ya hace sus pinitos con el balón. Su voz denota un tono de nostalgia, aunque también de firmeza, convencido de la decisión que ha tomado.

- ¿Qué siente ante el último partido de su carrera?

- Estoy un poco nervioso, no te voy a engañar. Aún no me hago a la idea de que va a ser el último partido. Pienso que se acaba la temporada, no mi carrera. Sé que me voy en el momento adecuado. Estoy nervioso por las emociones que me van viniendo, pero tranquilo con la decisión tomada.

- ¿Cuáles son esas emociones?

- Nostalgia, melancolía... Llega el fin de una etapa de mi vida, pero algún día tenía que ser.

- Dicen que los futbolistas no están preparados para el día después...

- Eso no lo sabré hasta que pase un tiempo. Dentro de unos meses entenderé mejor lo que ha supuesto en mi vida jugar a fútbol y cómo voy a llenar ese vacío. Ese va a ser el reto. Creo que me siento preparado para tener una vida completa haciendo otra cosa diferente.

- ¿Seguirá ligado al fútbol?

- No lo sé. De momento quiero verlo desde otra perspectiva. Han sido muchos años en los que lo he vivido desde dentro de una manera muy intensa y me apetece tomar una distancia. Voy a seguirlo porque me encanta, pero sin que sea el eje de mi vida durante un tiempo. ¿Si me dedicaré luego a ello? No puedo descartarlo.

- ¿Recuerda su primer partido como profesional?

- Sí, hombre, cómo no. Aquel Real-Logroñés de Copa el 1 de diciembre de 1999. Unos meses antes estaba en el juvenil del Antiguoko y estudiaba en Ekintza. En verano empecé en el Sanse y comencé la carrera de Ingeniería en Amara. De repente me vi jugando en Anoeta. Todo fue muy rápido.

- Aquello le cambió la vida, ¿no?

- Completamente. Te voy a contar una anécdota. En mayo de ese año fui con el Antiguoko a Vigo a jugar la Copa del Rey y ese fin de semana la Real jugaba en Balaídos. No teníamos entradas y vi el partido en la cabina de la SER con Gorka Reyzabal. Le conocía de Tolosa y me invitó.

- ¿Cómo fue ese primer día en Anoeta?

- Era mi primer partido en el estadio y recuerdo que con el pitido inicial desaparecieron todos los nervios. Me centré en el juego y cuando terminé pensé que no había sido para tanto. Perdimos, pero disfruté mucho del debut.

- Desde entonces han pasado 18 años, ¿un momento de su carrera?

- Tengo muchos.

- Por eso le pregunto por uno en concreto...

- Quizás el día que gané el Mundial del Sudáfrica en 2010. Ser campeón del mundo es el pico de una carrera. Es lo máximo. De pequeño veía los mundiales en casa y para mí aquellos ídolos eran inalcanzables. Maradona en 1986, Matthäus en 1990, Romario en 1994, Zidane en 1998... ¿Cómo podía pensar yo entonces que iba a ganar un Mundial? Ni de coña. Pero, aparte de ello, en cada club he vivido momentos tan o más intensos que aquel.

- ¿El de la Real?

- El año del subcampeonato. Eso va a quedar ahí para siempre.

- ¿En el Liverpool?

- La Champions de 2005 que ganamos en Estambul.

- Siempre he tenido la curiosidad de por qué lanzó aquel penalti si solo tenía 23 años...

- Te voy a contar un secreto, fue mi primer penalti como profesional.

- Y ¿por qué lo hizo?

- Porque era el designado para lanzarlo. Gerrard había fallado uno el fin de semana anterior y en la charla previa Benítez nos dijo que los lanzadores éramos Kewell o yo. Él ya había sido sustituido y me tocó a mí. Cuando vi que lo paraba el portero me lancé con todo. Ha sido el mayor sprint que he hecho en mi vida.

- ¿El del Real Madrid?

- Ganar la décima, porque nos quitamos un gran peso de encima.

- ¿Y el del Bayern?

- Las tres Bundesligas que hemos ganado, que no es nada fácil. Hemos estado cerca de lograr la Champions, pero se nos ha resistido.

- Ya le costó ganar una Liga, ¿no?

- Se me resistía, pero la conseguí con el Real Madrid camino de los 31 años. Hasta entonces, la que había tenido más cerca era la de la Real.

Luego, cuatro Ligas y cuatro Copas.

- ¿Le ha quedado algún título por ganar?

- El Mundialito de clubes, pero todo no puede ser. No me puedo quejar. Tengo cuatro Ligas, cuatro Copas en tres países distintos, dos Champions, un Mundial, dos Eurocopas, dos Supercopas de Europa, cuatro Supercopas nacionales...

- Al margen de los éxitos deportivos, ¿qué se lleva de estos 18 años?

- Sobre todo, la satisfacción y el orgullo de haber defendido lo que tenía que defender en cada sitio, de haber hecho bien las cosas. El cariño y el respeto de allí donde he estado. Tengo la sensación de que en los cuatro clubes en los que he jugado tengo las puertas abiertas. Lo que tú das, luego lo recibes.

- ¿Cuál es la receta para dejar huella en todos los equipos?

- Desde que llego a un sitio intento adaptarme rápido. Conocerlo y comprometerme. Cuando te comprometes, puedes involucrarte más y ser partícipe de ello. Sin ese compromiso, no puedo ser competitivo y dar mi mejor nivel. Intento hacerlo rápido. Y la gente lo valora.

- ¿Va a estar muy acompañado en el Allianz Arena en su adiós?

- Sí. Estará Nagore y mis hijos, Jon, Ane y Emma. También los aitas y mis hermanos Mikel y Jon. Para mí será algo muy especial.

- ¿Se le escapará alguna lagrimita?

- Hasta ahora no se me ha escapado ninguna, la verdad. Antes de ganar el Mundial pensaba que ahí sí podría llorar algo, pero qué va. Cuando más cerca he estado de llorar ha sido en las derrotas. Y de rabia, de impotencia. Cuando nos han eliminado de la Champions estos dos últimos años o cuando perdí con el Liverpool aquella final de la Champions de 2007 ante el Milán. No descarto que esta vez sea la definitiva.

- Cuando anunció que colgaba las botas dijo que quería irse mientras le echasen de menos...

- Prefería acabar un poquito antes que un poco después. Así lo tenía en la cabeza desde hace tiempo y así voy a hacerlo.

- Pero en Múnich querían que siguiese un año más, ¿no?

- Sí, pero quería acabar como un jugador importante y lo he hecho jugando unos cuartos de Champions ante el Real Madrid y ganando la Bundesliga. Prefería dejar yo ahora el fútbol que el fútbol me dejara después a mí.

- ¿Cómo se le ocurrió decir adiós con aquella fotografía en twitter?

- Quería una imagen que fuese más general de que dejaba el fútbol que de un equipo en particular. Una cargada de simbolismo. Así que un día que estaba viendo un entrenamiento de Jon cogí unas botas y Nagore me hizo la foto en el mismo campo. Era como cerrar el círculo, una vuelta a los orígenes, porque en un campo así empecé yo como futbolista.

- ¿Pensaba que su carrera iba a ser tan larga?

- No. Sobre todo no creía que fuera capaz de competir al máximo nivel hasta los 36 años. Pensaba que a los 34 o 35 sería una buena edad para dejarlo. Tenía la referencia del aita, que lo hizo con 35.

- ¿Cuándo tomó la decisión?

- El año pasado ya tenía en la cabeza dejarlo, pero me sentía bien y me animé a seguir uno más. Este también me encontraba a gusto, pero prefería dejarlo antes que después. No quería alargarlo por alargarlo.

- Xabi Prieto ha estado en la misma disyuntiva y decidió seguir.

- Pero tiene dos años menos. Me alegro de que siga, porque tiene cuerda para rato. Es una decisión muy personal, pero está jugando mejor que nunca y puede seguir a tope.

- Cuando salió de la Real en 2004 siempre pensé que acabaría su carrera en la Real...

- Nunca dije que fuera a hacerlo, pero es verdad que sí lo tenía en la cabeza. Era una opción que podía pasar. Lo he pensado mil veces, no te creas. Al final tienes que tomar decisiones. Por una parte me hubiese gustado acabar en la Real pero, por otra, me daba algo de vértigo. Aquí también había buenos jugadores, más jóvenes que yo, y no sé si hubiera sido justo del todo. No se dio y ya está. Pero hubiese sido bonito.

- ¿Cuándo estuvo más cerca de dar ese paso de volver?

- Hubo dos momentos. Después de ganar la décima con el Real Madrid y el año pasado, antes de renovar un año más con el Bayern. En Madrid sentía que había cumplido una etapa después de ganar la Champions, que tanto nos había costado. Cuando Guardiola me llamó para ir al Bayern me tentó la curiosidad de vivir una experiencia diferente en un país nuevo para mí. Y he estado muy a gusto. El verano pasado continué porque tenía la ilusión de ganar tres Champions con tres equipos diferentes. Nunca me he arrepentido de las decisiones que he tomado.

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