Diario Vasco

el remate

No puedes dejarlo, Xabi

Prieto es ese tipo de jugador al que valoraremos como se merece el día que ya no esté sobre el césped. En ese momento entenderemos todo lo que nos ha dado durante tantos años. Como sucede en la vida, es la ausencia de las cosas lo que nos permite apreciarlas en su verdadera magnitud.

Xabi es insustituible por muchos motivos y no solo futbolísticos. Es el primero que aparece por Zubieta y el último que se va, lo que representa un patrón de comportamiento para los jóvenes que se están acercando al primer equipo. Va a trabajar hasta los días de fiesta, incluido Nochebuena, cuando se le puede ver corriendo por el José Luis Orbegozo antes de asistir a la entrega de trofeo del torneo alevín de Navidad. Nada se escapa de su control, ni siquiera los chavales del juvenil. Sabe quiénes son los más prometedores y también sigue de cerca al Sanse. No hay nadie más profesional que él. Ayer por la mañana, en la clásica sesión de recuperación, fue el que más flexiones hizo de todo el grupo mientras seguía el partidillo de los que fueron suplentes o no jugaron en Vitoria.

Su capitanía representa un modo de entender y de querer a este club. Él, que vivió de niño lo que era Atocha, simboliza también una conexión de ese pasado glorioso del club con la modernidad a las puertas de que comience la reforma de Anoeta. Ahora que la Real acaricia el sueño de regresar a Europa y jugar por tercera vez en cinco años competición continental, no puede faltar al frente de la tropa. Como hizo aquella mágica noche de Old Trafford. Así que haz caso a Eusebio, que sabe de lo que habla.

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