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«¿Un empate? No lo firmo. ¿Y tú?»

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Mikel Oyarzabal e Iñaki Williams cruzan sus miradas en el encuentro que mantuvieron en Eibar esta semana convocados por este periódico. / FÉLIX MORQUECHO

  • Oyarzabal y Williams, las dos joyas de la Real y Athletic, calientan el derbi. «No hay otro partido igual», coinciden

«Llegas tarde, campeón», le espeta con una sonrisa de oreja a oreja Iñaki Williams (Bilbao, 1994) a Mikel Oyarzabal (Eibar, 1997) cuando éste se apea de su vehículo. «¡Vengo de clase, eh!», contesta. A decir verdad, el jugador del Athletic siempre llega el primero, lo lleva en los genes. Por algo es el jugador más rápido de la Liga. Corre a más de 35,71 kilómetros por hora: supera a Cristiano Ronaldo, que llega a los 33,6, y a Messi, que se queda en 32,5. Su velocidad es una de las armas del Athletic que la Real tendrá que vigilar mañana en el derbi en Anoeta. «Es una bala, a la vista está el físico que tiene», dice Oyarzabal. Pero si se trata de correr el realista tampoco se queda atrás. Su progresión está siendo meteórica. Para ser justos, ambos van a toda pastilla. Hace nada estaban jugando en juveniles y hoy son insustituibles en la Real y el Athletic, y son objeto de deseo de los mejores clubes europeos. Esta semana en Italia han situado a Williams en la Juventus. Ellos hacen oídos sordos. Como cuando Oyarzabal dijo 'no' al Athletic, el pasado verano. No tienen otro deseo que triunfar en sus respectivos equipos.

Oyarzabal tiene contrato hasta 2022 y Williams, después de una dura negociación, ha quedado vinculado con su club hasta 2021. «Me ha pasado todo muy rápido y ahora que he llegado a lo alto de la pirámide del Athletic no quiero bajar. Esto no acaba más que empezar», confiesa Williams. «Yo solo pienso en triunfar en la Real, en nada más. Sueño con ganar un título», apunta Oyarzabal. Ambos han irrumpido en Primera como solo son capaces de hacer quienes tienen algo más que un don para este deporte. Es imposible adivinar dónde puede estar su techo.

El de mañana será el tercer derbi de Oyarzabal. Ganó en San Mamés con gol de Jonathas en la pasada temporada y perdió en la primera vuelta de la Liga en curso también en Bilbao por 3-2. Será el quinto de quien apodan 'La pantera', con un saldo de una victoria y dos empates. «Hasta el año pasado no había vivido ninguno -repasa Oyarzabal-. Siempre había escuchado que los derbis en Primera son diferentes a los que se juegan en las categorías inferiores y es una verdad como un templo, no tienen nada que ver. Cuando estás en el campo sientes un cosquilleo que no aparece en ningún otro partido. El derbi supone mucho para las aficiones y jugarlo es una maravilla, una gozada».

El jugador del Athletic asiente: «He tenido la suerte de marcar un gol. Anoté el tercero en el 3-2 de San Mamés en la primera vuelta, que además sirvió para ganar. Raúl García robó un balón, se lo dio a Aduriz y este me lo sirvió a mí en el punto de penalti para que marcara casi a puerta vacía. En un derbi hay pocas cosas más gratificantes para un jugador que ver disfrutar a su afición. Son vivencias que no se olvidan en la carrera de un futbolista».

El de mañana será «más especial si cabe» para él porque cumple cien partidos con el Athletic desde que Ernesto Valverde le hizo debutar el 6 de diciembre de 2014 en San Mamés. «Recuerdo que el míster me dijo cinco horas antes que iba a jugar. En los primeros minutos estaba como un flan, no fue mi mejor partido, pero siempre lo tendré presente. Ni que decir tiene que el partido cien lo quiero celebrar con una victoria».

«Pues ni lo sueñes», le para Oyarzabal interrumpiendo también el trabajo del fotógrafo de este periódico, en las inmediaciones de la parroquia Azitain de Eibar, donde les juntamos por aquello de dar con un emplazamiento a mitad de camino entre Bilbao, donde reside Williams, y San Sebastián, donde Oyarzabal ha fijado su residencia en un piso de estudiantes en Amara. «¿Un empate?», pregunta quien esto escribe. «No lo firmo. ¿Y tú?», pregunta Oyarzabal.

El realista apunta que este derbi es para su equipo la «oportunidad de seguir en la carrera por algo que a todos nos ilusiona», en alusión a conseguir una plaza en Europa, mientras que para Williams es la «enésima ocasión» de su equipo para romper la mala racha que atraviesa lejos de San Mamés. El Athletic no marca fuera de casa desde el 28 de noviembre y no gana desde el 21 de septiembre. «Queremos apretar a los de arriba y enviar el mensaje de que estamos vivos con todas las opciones de pelear por un puesto en Europa».

Insisten en el mensaje que se ha venido trasladando esta semana desde Lezama y Zubieta, el que ha colgado el cartel de favorita a la Real por el juego que está desplegando frente a un Athletic que seguro está mejor de lo que quieren hacer ver. Oyarzabal pone palabras a ese sentir: «Es cierto que no están teniendo ese punto de juego, de brillantez, pero en cualquier momento, en cualquier acción, son capaces de hacer daño. Cualquiera de los jugadores de su plantilla tiene calidad más que suficiente para desequilibrar».

«Pero no me negarás que vosotros estáis en un gran momento de forma», rebate Williams. Oyarzabal sonríe y se encoge de hombros sin articular palabra. «Los dos sabemos que estáis con un nivel de juego increíble. Ganáis los partidos y encima domináis durante prácticamente todos los minutos. Ahora bien, si pensáis que vamos a entregar la cuchara antes de empezar estáis confundidos».

«Lo sabemos -contesta Oyarzabal-. Somos perfectamente conscientes de eso. En un derbi no importa tanto cómo llegues. Se empieza de cero. No me fío un pelo del Athletic por mucho que nuestra línea sea positiva».

«En el vestuario del Athletic lo tenemos muy claro -insiste Williams-. Sabemos lo que puede significar ganar este partido, nos puede relanzar para lo que queda de Liga. No estamos del todo bien, quizás nos falta una pizca de contundencia en las dos áreas, pero vamos a intentar asaltar Anoeta como sea».

Reñidos con el gol

Por hache o por be, a Oyarzabal y Williams les está faltando gol esta temporada. El realista no se ha estrenado todavía en Liga, mientras que el rojiblanco ha marcado dos, uno a la Real. «Se puede decir que no estoy teniendo suerte. Estaría preocupado si no tuviera oportunidades para marcar. Estoy tranquilo. Los goles van a llegar», confiesa Oyarzabal.

«Pero que no lleguen contra nosotros», reclama Williams. «Yo tampoco me quiero preocupar mucho. Sigo teniendo gol aunque no se refleje en el campo como me gustaría. A ver si en el derbi...».

Habituados a jugar cerca de la portería en categorías inferiores, a Oyarzabal y Williams les ha tocado reciclarse cuando se han asentado en el primer equipo. Han pasado a jugar en banda aunque por la movilidad que tienen pueden aparecer en cualquier zona del frente de ataque. «En mi caso hay una razón de peso para haber pasado de jugar como referente arriba a hacerlo en banda: Aduriz. Es nuestro hombre gol, un seguro de vida y un jugador del que se aprende cada día. Es un lujo. Y nos va a venir muy bien que vuelva a jugar porque los derbis se le dan de maravilla». Aduriz ha marcado cinco goles en los derbis.

Oyarzabal tiene presente el regreso del ariete donostiarra tras superar una lesión muscular porque «siempre es un jugador a atar en corto» y porque marcó en la primera vuelta en ese partido en San Mamés que supuso un punto de inflexión en la trayectoria de la Real esta temporada. «Perdimos más por errores nuestros, pero sí nos debe servir de experiencia», apunta.

La Real sufrió mucho porque el Athletic le presionó arriba, no le dejó sacar el balón desde atrás como acostumbra. Desde ese día la Real ha ganado siete partidos a domicilio. Ha dado un paso al frente hasta situarse en la quinta plaza a un paso de los puestos de Champions. Ya tiene los mismos puntos, 48, que sumó en toda la temporada pasada. Es decir, en 26 jornadas ha logrado el mismo botín que en las 38 del ejercicio anterior. Solo ha perdido en Anoeta contra el Madrid, Sevilla y Villarreal. «Y que dure. A ver si somos capaces de mantener esta línea hasta el final de la Liga», clama Oyarzabal.

Para tratar de ganar mañana al Athletic, que tiene siete puntos menos (41) y ocupa la séptima plaza, el realista apuesta por «tratar de mover el balón, tener paciencia, y acabar todo lo que podamos arriba, sin olvidar estar sólidos atrás». La receta parece fácil dicho así. Y Williams está al acecho para atestiguar que el Athletic ve en Anoeta una plaza en la que puede puntuar «y por qué no ganar. No es fácil quitarles el balón a Illarramendi, Zurutuza y Xabi Prieto, se entienden de cine en el centro del campo, pero nosotros también tenemos nuestras bazas, que no te las voy a desvelar Mikel, y además tenemos la confianza de saber que esta temporada hemos respondido bien en campos difíciles como el Santiago Bernabéu, Camp Nou o Sánchez Pizjuán». También vuelve al equipo De Marcos. La única baja que tiene Valverde es la de Merino. En la Real no jugarán Agirretxe y Willian José. El partido se las trae.

Elogios mutuos

Oyarzabal teme a Williams y Williams teme a Oyarzabal. «Mikel tiene muchísima calidad lo que le permite llegar mucho al área. Tiene último pase y además tiene gol, que es muy importante en el fútbol. Se asocia bien con sus compañeros y está en un gran momento de forma tanto él como la Real. Es un gran tipo».

El realista devuelve las flores: «Es un enorme jugador que sobresale por sus cualidades físicas, le hacen diferente al resto de mortales. No es fácil pararle con el balón en los pies y desde luego no es nada fácil encontrar un jugador como él».

«Para, para, ya... No te pases, que no es para tanto», le corta el jugador del Athletic, con su sonrisa eterna. Oyarzabal también ríe. Hay feeling. «Hablamos el mismo idioma -dice Williams-. Somos jóvenes, tenemos gustos similares y hacemos lo que más nos gusta. Eso sí, cuando empiece el derbi yo no te conozco...».

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