Diario Vasco
Mikel Oyarzabal trata de regatear a dos jugadores del Villarreal en Anoeta.
Mikel Oyarzabal trata de regatear a dos jugadores del Villarreal en Anoeta.

REAL SOCIEDAD

Diez factores de mejora para la Real Sociedad

  • Buscar la victoria con ahínco está muy bien, pero no siempre es la mejor opción para jugar los minutos finales

  • Los blanquiazules tienen que apretar más en su propia área para evitar que los rivales se desenvuelvan con comodidad

La Real Sociedad está completando una excelente temporada en la Liga y quedan por delante once decisivas jornadas antes de conocer el lugar que finalmente ocupará en la clasificación. Con un sistema de juego definido y unos resultados muy positivos, sobre todo lejos de Anoeta, el equipo blanquiazul se prepara para afrontar una apasionante recta final del campeonato con varios rivales optando a los mismos objetivos que persigue el club realista. Los detalles acabarán marcando la diferencia y la Real dispone de algunas opciones para mejorar aún más el alto rendimiento que ha mostrado hasta el momento.

Riesgo de previsibilidad

Los rivales estudian cada vez más en profundidad las características de juego de la Real Sociedad y esta circunstancia obliga a manejar más opciones alternativas para ponerlas en práctica y neutralizar este riesgo. Una mayor flexibilidad con la disposición táctica de los jugadores, un más elevado dinamismo con los cambios y la alternancia de la posesión, con un juego más directo en determinadas fases del partido, deberían ser elementos a tener en cuenta para evitar un exceso de previsibilidad.

Sin sacralizar la forma de juego

La Real está empleando una fórmula de juego y una disposición táctica que le proporcionan excelentes resultados. Sin embargo, también ha habido partidos y rivales recientes que han acreditado disponer de antídotos efectivos como Sevilla, Villarreal o incluso el Eibar. Esto obliga a Eusebio a tomarlo en consideración para tratar de anticipar soluciones ante problemas que volverán a repetirse. Y esas circunstancias pueden aconsejar la necesidad de implementar algunos cambios en la forma de jugar o en el sistema de juego empleado que, sin desvirtuar la esencia de la propuesta que desarrolla la Real, sí se puedan acomodar con mayor efectividad a las dificultades tácticas que plantean algunos rivales, sobre todo en Anoeta.

Refrescos en la alineación

La acumulación de partidos puede desencadenar problemas en este tramo final de la Liga si en cada alineación inicial, teniendo en cuenta que quedan aún dos jornadas previstas entre semana, se insiste en una continuidad excesiva. Más allá de la titularidad habitual de Rulli, jugadores como Raúl Navas, Iñigo Martínez, Yuri, Illarra, Zurutuza, Xabi Prieto, Carlos Vela y Mikel Oyarzabal acumulan un considerable desgaste, que va a ser preciso regular en las próximas jornadas, dosificando más sus esfuerzos. No se puede despreciar el riesgo de que el equipo llegue justo físicamente al tramo final del campeonato.

Plantilla enchufada

La ausencia de variantes en la alineación, que no sean por lesiones o tarjetas, provoca un riesgo de desconexión en aquellos jugadores que observan escasas oportunidades de jugar. Manejar este problema es algo muy complejo en cualquier plantilla de un club de élite, pero exige un esfuerzo intenso y persistente por parte del cuerpo técnico, que contribuya a que la inmensa mayoría de los integrantes del equipo se sienta partícipe, con suficiente confianza y en disposición de jugar en cualquier momento.

Competir 94 minutos

Los recientes reveses en Anoeta ante Villarreal y Eibar en los minutos postreros, ponen de manifiesto que la Real Sociedad debe cuidar con esmero los finales de cada partido. Buscar la victoria con ahínco está muy bien, pero no siempre es la mejor opción para jugar los minutos finales, cuando este propósito se traduce en un partido de ida y vuelta que es preciso ‘parar’ para impedir que el rival tenga oportunidades de crear peligro en el área blanquiazul. Es una responsabilidad que compete a los jugadores, pero también al técnico, sobre todo cuando tiene la posibilidad de hacer un cambio en tiempo de descuento y no la utiliza. Sucedió así contra el Eibar en Anoeta y no debió haber ocurrido.

Diez factores de mejora para la Real

Cambios posicionales en ataque

La ausencia de William José en los últimos partidos ha provocado problemas en la fluidez del juego de ataque de la Real, especialmente en los partidos de Anoeta. La apuesta por Juanmi como sustituto del delantero brasileño ha evidenciado la imposibilidad de mantener las mismas prestaciones con dos jugadores tan diferentes. En ese sentido, se echa en falta una mayor versatilidad en las posiciones ocupadas en la delantera por Vela, Juanmi y Oyarzabal. Ha faltado mayor movilidad y dinamismo en sus intercambios de posiciones para dificultar la planificación defensiva del rival. Este es un recurso que la Real debería utilizar con mayor dinamismo e intensidad, sobre todo en los partidos de casa.

Más presencia en el área rival

La Real Sociedad necesita mejorar su estadística de disparos a puerta y también debe incrementar la presencia de jugadores dentro del área rival en situaciones de ataque sobre la portería contraria. Illarra y Xabi Prieto han sido autores recientes de goles con lanzamientos lejanos y esa es una tendencia positiva en la que el equipo debe insistir, porque a veces resulta excesivo el afán de buscar la penetración en el área rival a base de pases filtrados por el centro, cuando existe una gran acumulación de rivales en esa zona. Además, una mayor presencia en el área en situaciones de ataque eleva las posibilidades de aprovechar rechaces o segundas jugadas.

Apretar más en el área propia

Muchos de los goles recibidos por la Real tienen como denominador común la soltura con la que los jugadores rivales se desenvuelven dentro del área defendida por la Real. Lo mismo en jugadas a balón parado, que en situaciones de juego dinámico. Los blanquiazules tienen que apretar más en esa zona del terreno de juego, necesitando combinar adecuadamente conceptos como: concentración, posicionamiento, anticipación, basculación y coberturas. Los jugadores rivales no pueden recibir el balón con comodidad dentro del área y mucho menos combinar entre ellos antes de rematar a gol.

Aceleración y cambio de ritmo

La Real se encuentra a gusto apostando por un juego de posesión de balón, pero esta fórmula no garantiza por sí misma ganar los partidos. Sobre todo, cuando el manejo del esférico se concentra en zonas del campo alejadas de la portería contraria y corre el riesgo de convertirse en una sucesión de combinaciones horizontales ejecutados con parsimonia ante la dificultad de encontrar líneas de pase verticales que permitan superar el entramado defensivo rival. En estas circunstancias, resulta indispensable combinar la mayor seguridad que proporciona una circulación más lenta en zonas críticas del centro del campo en las que no son aconsejables pérdidas de balón peligrosas, con una aceleración y cambio de ritmo en los últimos veinticinco metros, que haga más complicada la tarea defensiva rival.

Jugador número doce

Las prestaciones de los jugadores realistas sobre el terreno de juego deben estar acompañadas por un arrope especialmente intenso de sus aficionados, sobre todo en los cinco partidos de Liga que restan por disputarse en Anoeta ante Leganés, Sporting, Deportivo, Granada y Málaga. Seis desafíos frente a equipos de la parte baja de la clasificación, que exigirán mucha paciencia sobre el terreno de juego y grandes dosis de apoyo muy activo desde las gradas. La afición blanquiazul tiene un papel determinante que jugar en este tramo final de la Liga, convirtiendo Anoeta en un escenario capaz de empujar a los jugadores realistas y de intimidar a los equipos rivales.

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