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ADIÓS A LA COPA | REAL 2 - CÓRDOBA 2
La Real cae con justicia ante un Córdoba superior y vuelve a quedar eliminado en Copa por un equipo de inferior categoría
28 de noviembre de 2012
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Oportunidad. Chory recupera un balón perdido y lo vuelve a meter en el campo, pero Agirretxe y Zurutuza no acertaron a marcar. :: MICHELENA
MIGUEL GONZÁLEZ | .-

Si se pudiese renunciar a participar en la Copa la Real quizás debería pensárselo, porque no es normal enlazar ridículo tras ridículo durante un cuarto de siglo. Lo peor de todo es que la afición ya hasta se lo toma con resignación, aunque los 16.918 valientes que se acercaron anoche hasta Anoeta no acabarían muy conformes con el espectáculo que les ofreció su equipo. La cosa es que el torneo copero ya se ha acabado un año más para los realistas con el dolor de la penosa imagen dejada en ambos partidos, tanto en la ida como en la vuelta, ya que el Córdoba ha merecido con justicia la clasificación para los octavos de final.

La ilusión, el entusiasmo y el juego desplegado por los cordobeses no ha podido ser igualado en ningún momento por una Real que no ha demostrado demasiado interés por seguir adelante en el torneo del KO. Este particular 'Día de la Marmota' en el que se ha convertido la Copa para los aficionados blanquiazules parece no tener fin y eso que fíjense la cantidad de jugadores y entrenadores que han desfilado por aquí en estas dos últimas décadas. Pero no hay nada que hacer. Parece el cuento de nunca acabar.

Un once que parecía fiable. Philippe Montanier puso en liza un once que tenía buena pinta y en el que se podía confiar la remontada. Zubikarai dejó finalmente en el banquillo a Bravo, y Mikel González formó con Iñigo Martínez la habitual pareja de centrales. Se especulaba con el concurso de Ansotegi, pero el técnico debió pensar que para dar la vuelta a la eliminatoria hacía falta que la defensa jugase lejos del área propia y prefirió mantener inalterable el eje de la zaga ante la mayor velocidad del arrasatearra. Estrada y José Ángel entraron en los laterales, mientras que Illarramendi, Pardo y Zurutuza lo hicieron en las tres posiciones del centro del campo. Arriba la responsabilidad de poner cerco a la meta de Mikel Saizar recayó en Griezmann, Agirretxe y Chory Castro, con Xabi Prieto, Ifrán y Vela -titulares en los tres encuentros precedentes- en el banquillo. Pero la cosa no funcionó.

Con los papeles cambiados. El comienzo del choque desveló que el guión previsto no se iba a cumplir. Ni la Real se lanzó al ataque en busca del primer gol ni el Córdoba se encerró en su campo para defender la renta lograda en El Arcángel. En el partido de ida ya demostró que se trata de un conjunto al que le gusta tratar bien el balón y no traicionó sus ideales por mucho que estuviese ante un partido histórico para sus intereses, ya que llevaba 41 años sin enfrentarse a uno de los grandes del fútbol. Rafa Berges presentó un equipo adelantado, con López Garai y Caballero en la sala de máquinas, López Silva y Dubarbier en las bandas y dos delanteros como Patiño y Abel Gómez, el ex del Granada.

A la Real le costó hacerse con la pelota por mucho que estuvieran Illarramendi y Rubén Pardo en el centro del campo. En este sentido, el planteamiento del cuadro andaluz le favorecía en un aspecto, ya que le permitía explotar una de sus mejores virtudes: el contragolpe. Así llegó el primer aviso, en un pase atrás desde línea de fondo de José Ángel a Griezmann. El remate del francés lo desvió acertadamente Saizar. Otro balón perdido por el Córdoba acabó en una vaselina de Agirretxe que se marchó rozando el larguero. Los visitantes tenían prohibido meterse atrás y un cambio de orientación de Pardo posibilitó que Griezmann pillara la espalda a la defensa y batiese en el mano a mano a Saizar. La posición en la que arrancó pareció dudosa, aunque el asistente lo compensó después al invalidar sendas acciones de Agirretxe y Zurutuza legales cuando se dirigían solos a portería.

El Córdoba jugaba con fuego y eso daba vida a una Real que no se mostró nada cómoda en el primer acto, pero que al menos disfrutó de ocasiones en los minutos previos al descanso, como un cabezazo alto de Griezmann y un mano a mano de Chory con Saizar que el meta de Ibarra desvió con la punta del pie.

Chispazos de Griezmann y Pardo. En la reanudación el panorama cambió a peor. A pesar de que el equipo que debía mostrarse más nervioso era el Córdoba, por estar jugándose en Anoeta una oportunidad histórica, conforme fueron pasando los minutos fue la Real la que acusó la precipitación en sus acciones. Los andaluces tenían bien aprendida la lección y en ningún momento dejaron de presionar arriba la salida del balón, lo que dificultó que Illarramendi y Pardo entrasen mucho en juego. Montanier rápidamente dio entrada a Xabi Prieto por un agotado Zurutuza y un centro del donostiarra cabeceado en plancha por Estrada en boca de gol estuvo a punto de igualar la eliminatoria.

Aunque a la Real le costaba lo suyo, los detalles de clase de Griezmann y Rubén Pardo mantenían la esperanza. El riojano lo intentó con un disparo de fuera del área que desvió Saizar y el francés cambió de ubicación para dirigir las operaciones desde la posición de mediapunta, ésa en la que maravilló en los primeros partidos de la Liga en Anoeta. Pero todo fue en vano.

De nuevo el dichoso balón parado. Los minutos pasaban y la historia se acabó en el 65, cuando Kiko Olivas robó la cartera a toda la defensa realista en una falta para batir de un certero cabezazo a Zubikarai y refrendar la clasificación. El balón que le puso Abel Gómez también merece ser destacado. La cosa estaba vista para sentencia. Una vez más en esta temporada la Real pagaba caro un despiste en la defensa del balón parado. Y van unas cuantas...

En pretemporadas los tantos de Lucarelli (Parma) y Modeste (Varese) en sendos córners sirvieron de aviso. En el arranque de Liga Puyol tardó tres minutos en batir a Bravo en otro saque de esquina. Luego vendrían los dos goles a balón parado en el Benito Villamarín, de Paulao y Rubén Castro, el de Colotto ante el Espanyol y el de Saviola en La Rosaleda, aunque éste no hubo que lamentarlo. Entre medias marcaron, también a balón parado, Barkero de penalti y Falcao de falta. Convendría detener esta sangría porque la Real está dejándose muchas cosas en estas jugadas.

Una vez apeados de la Copa, toca de nuevo volver a la lavar la imagen en la Liga. Como sucediera la pasada temporada tras la eliminación en Mallorca, de nuevo hay que rendir visita a Mestalla. En aquella ocasión la motivación por demostrar el verdadero potencial del equipo surtió efecto y en ésta se espera una imagen parecida. Porque del blanco al negro se pasa en un suspiro.

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