
La Liga quema este fin de semana su novena etapa y la Real sigue sin hacer los deberes lejos de Anoeta. El equipo ha completado buenas actuaciones a domicilio y ha gozado de ocasiones de gol, pero la ineficacia realizadora y la falta de aplomo para matar los partidos le han condenado al cero en el casillero de puntos.
La racha no puede prolongarse eternamente porque, como cabía esperar, la infalibilidad del equipo en casa tampoco iba a ser para siempre. La derrota cosechada el pasado domingo contra el Atlético ha cortado la racha triunfal de los de Philippe Montanier ante su público, obligándoles a romper de una vez por todas la inercia negativa en los desplazamientos.
Es el espíritu de cambio con que el míster afronta la semana de tres partidos -Valladolid, Córdoba en Copa y Espanyol- que depara el calendario inminente. «La del Atlético fue una dura derrota, pero así es el fútbol. Hay que digerirla cuanto antes y estar preparados para lo que viene. Ahora vamos al José Zorrilla y queremos ganar. Los dos últimos tropiezos no reflejan el momento actual del equipo. Estoy satisfecho con el juego, la actitud y los intensidad de los jugadores, pero lo que cuentan son los resultados. Ojalá hagamos el peor partido de la temporada y ganemos. Es indispensable puntuar fuera porque en casa no todos los domingos vamos a vencer, como se ha visto», argumentó ayer Montanier en su comparecencia previa a la visita a Valladolid.
El debut en dieciseisavos del torneo del KO no ciega al entrenador blanquiazul, quien prefiere centrarse en la siguiente estación sin mirar más allá para no distraer fuerzas. «El partido del lunes es lo más importante en estos momentos. Ya veremos luego qué pasa en la Copa. Necesitaremos a todos los jugadores para estos tres compromisos. Será una semana importante psicológicamente, aunque no decisiva porque todavía estamos en el mes de octubre y queda mucha competición por delante».
Una de las preocupaciones del realismo es la dificultad que encuentra el equipo para materializar sus ocasiones, déficit que obstaculiza el camino hacia los puntos. Montanier es consciente de ello y esta semana ha insistido en los remates a gol en Zubieta. «La eficacia ofensiva es lo que marca la diferencia. Sin meter goles es casi imposible conseguir resultados positivos. Es una faceta que se puede trabajar y el miércoles hicimos un entrenamiento específico para los delanteros de la plantilla. Necesitamos romper esta mala racha lo antes posible. Parece que la suerte y otros pequeños detalles no están con nosotros y tendremos que contar sólo con nuestro esfuerzo para cambiar las cosas».
A pesar de este bache realizador, la fuente de peligro de la Real continúa manando oportunidades, dato que tranquiliza al normando. «Tengo confianza plena en mis delanteros y sé que empezarán a marcar goles para ayudarnos a sumar puntos. Lo más importante es marcar, pero tener ocasiones es lo segundo más importante y de momento las tenemos. Estoy convencido de que vamos a mejorar en este apartado. Simplemente hay que estar más concentrado a la hora de finalizar».
No olvida que Valladolid no será plaza fácil para la Real. «No espera un rival complicado al que no resultará sencillo superar. Destaca por su buen juego colectivo y combinativo y su gran eficacia en ataque. No jugará Manucho, que es un hombre importante, pero como suelo repetir no podemos reducir un bloque organizado a un jugador. Es un hombre básico para ellos, pero hay otros en la plantilla. Cuidado con el Valladolid y su capacidad de atacar con cuatro o cinco efectivos, por las bandas, por zonas interiores... Tiene variedad ofensiva y calidad. Es un rival peligroso», advirtió.
Troin y el autocontrol
Montanier tuvo que repasar también los asuntos de actualidad extradeportiva, como la sanción de cuatro partidos a Michel Troin por llamar «asesino», según el acta, al colegiado valenciano Ayza Gámez. «Los entrenadores debemos tener autocontrol y buena actitud, pero es verdad que en ese contexto todos estábamos enfadados y había mucha frustración. En la palabra que dijo hay una diferencia de significado. Es una palabra dura, pero en Francia se usa mucho en el campo».
La actuación de Ayza Gámez no ha modificado su opinión sobre el colectivo arbitral. «Me dicen que el nivel de los árbitros de la Liga es bueno. Creo que aquello fue un error puntual y confío en que no suframos más. Además, algunos árbitros me comentan que los jugadores de la Real siempre son respetuosos con ellos».
Montanier agradeció el buen ambiente de trabajo que se respira en el club. «Estar en la Real es una experiencia muy rica profesional y humanamente. Aquí me siento muy bien con toda la gente. Por ejemplo, Loren y yo hablamos constantemente. Es importante para mí porque conoce la Liga, a los jugadores, es el director deportivo, la persona que me contrató. Tengo buena relación con todo el staff, los fisios, los jugadores, los consejeros, el presidente... Para mí es fundamental para obtener resultados positivos que haya sintonía entre nosotros. Es clave que haya un ambiente de trabajo agradable para que podamos dar el máximo».
Y cerró su intervención rebajando la polémica en torno a Antoine Griezmann. «Siempre marca la diferencia cuando hay algún problema fuera del campo. Durante los entrenamientos de la semana pasada vi una actitud positiva y muchas ganas de transformar lo negativo en positivo, como luego se demostró ante el Atlético. Espero que siga así».
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