
El triunfo en el derbi nos deja en la retina la mejor imagen de la Real en lo que llevamos de temporada. En la pasada, la derrota en este partido sumió al equipo en una crisis deportiva de la que tardó en salir y ahora se espera que suceda justamente lo contrario. Ganar un duelo de máxima rivalidad supone mucho más que tres puntos por la proyección que tiene en el plano psicológico y lo que supone en cuanto a refuerzo de la autoestima. Vamos a tratar de explicar algunas de las causas del buen juego mostrado por la Real ante el Athletic.
1) Casta y entrega. Les contaba hace una semana que hay que aceptar a los equipos con sus virtudes y defectos. Después de la derrota en Levante se achacó a la Real falta de veteranía y experiencia para gestionar los partidos en momentos puntuales. Y es verdad, lo que hay que intentar es aprender a convivir con esta situación. Al igual que con la falta de pillería en ciertas jugadas. Esta vez nos tocó comprobar la otra cara de la moneda, ese conjunto que explota todo el talento individual que acumula después de combatir cuerpo a cuerpo en cada rincón del campo. Esa casta, agresividad y capacidad para el derroche físico en las disputas fue uno de los aspectos que desnivelaron la contienda y es de celebrar porque, hasta ahora, no ha sido el principal aliado de los blanquiazules en los triunfos. Viene bien sumar un nuevo benefactor a la causa.
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