La Copa del Rey de 1987 fue un día inolvidable para todos aquéllos que participaron en semejante éxito, aunque hubo uno que se encontraba más serio de lo habitual, Javier Sagarzazu, que sabía que ése había sido su último partido con la camiseta de la Real Sociedad, el club de sus amores. En unas semanas debía empezar la pretemporada con el Deportivo y un torrente de emociones embargaron al azkoitiarra la noche de aquel 27 de junio.
Javier Sagarzazu Unanue (Azkoitia, 1-9-1963) se formó en las categorías inferiores de la Real y debutó con el primer equipo el 8 de junio de 1983 ante el Espanyol en un partido de la extinta Copa de la Liga. Pertenece a esa generación de canteranos que subió justo después de los dos títulos ligueros y que tuvieron protagonismo en la conquista de este título como Txiki Begiristain, Musti Mujika, Luis Fernando Dadie, Loren, Iturrino o Luis Mari López Rekarte, aunque éste último, arrasatearra, no ascendió desde el Sanse sino que fue fichado procedente del Alavés.
Ellos fueron el recambio de los más veteranos jugadores de aquel equipo campeón que dijeron adiós en la primera mitad de los ochenta. Javier Sagarzazu jugó a lo largo de su carrera en el puesto de defensa lateral, bien por la derecha o la izquierda, aunque era diestro. Cuando subió al primer equipo en la 83/84 la banda derecha era propiedad del beratarra Genaro Celayeta y encontró un hueco en la banda izquierda en detrimento de un Julio Olaizola que ya contaba con 33 años. Después pasaría a la banda derecha para desplazar a Celayeta, mientras que López Rekarte se afianzaría en la izquierda desde la 85/86.
En sus cuatro temporadas como realista jugó 154 partidos oficiales, de ellos 117 en Primera. Su mayor éxito fue el título de Copa, siendo uno de los integrantes de aquel once histórico que jugó en La Romareda. Apenas dos meses más tarde, el 16 de agosto, falleció de forma inesperada mientras acudía en autobús a disputar con el Deportivo un amistoso frente al Ourense en Carral. El ayuntamiento de esta localidad dedicó una calle en su recuerdo.
El chaval del 'Agur Atotxa'
Su hijo Xabier nació al poco tiempo y hoy cuenta casi con 25 años. DV se puso en contacto con él para pulsar sus sensaciones con motivo de la efemérides de este título, pero muy amablemente declinó la invitación, ya que se encuentra cursando el último año de una ingeniería en Pamplona y tiene el tiempo contado.
No obstante, y gracias a una entrevista que le realizó nuestro compañero Enrique Echavarren hace unos años, podemos acercarnos al retrato actual de aquel niño que con 5 años marcó el último gol de Atocha el día de la despedida del viejo campo. «No sé quiénes jugaron ni nada de eso, pero sí que recuerdo que fue muy emocionante. Que estaba todo el campo lleno y que entonces se apagaron las luces y un foco me iluminó. Le pegué una fuerte patada al balón y entró en la portería. Llegué a emocionarme por todo lo que significaba aquel día y por el recuerdo del aita», relataba.
Al igual que sucede con Luken, el hijo de Musti, Xabier siempre ha sido un buen estudiante y realista hasta la médula. Se hizo socio en Anoeta en la tribuna principal alta y su gran ídolo blanquiazul ha sido el azpeitiarra Mikel Aranburu.
Vibró como todos en aquella temporada inolvidable de Denoueix en la que la Real rozó el título liguero y con la participación en la Champions, e hizo sus pinitos como jugador en el Lengokoak, en el que llegó a ser capitán de su equipo. Ahora, mientras se labra un futuro prometedor en la universidad, seguro que se emocionará el día 27 cuando se repitan las imágenes de aquella mágica jornada en la que su padre fue protagonista de una de las mayores gestas conseguidas en la historia de este club.