Noche de fiesta en Anoeta. Y esta vez no sólo participaron los jugadores, sino que todo el mundo se unió a la juerga y acabó haciendo la ola. La Real arrolló al Rayo Vallecano en una exhibición de poderío a la contra y ya suma 36 puntos en la clasificación. La permanencia está más cerca.
Fue una velada de emociones, reivindicaciones y fútbol, mucho fútbol. La semana había sido convulsa por los acontecimientos de Madrid y el equipo pareció enrabietado, como con ganas de demostrar que aquí la grada también puede pasárselo bien. Desde la piña organizada por Bravo en su primera capitanía hasta el jugadón de Vela, que sirvió para redondear la goleada, cada minuto del encuentro estuvo cargado de significado.
Anoeta recibió a sus chicos con división de opiniones. Algunos mostraron su enfado con silbidos, mientras otros prefirieron olvidar y batieron palmas desde que sonó el himno. A la Real no le afectó la respuesta del respetable y para el minuto cinco ya se había adelantado en el marcador gracias a un buen remate cruzado de Agirretxe a pase de Estrada, uno de los realistas más entonados del choque.
A la media hora, Zurutuza se jugó la nariz en el cabezazo que supuso el 2-0. Visto y no visto. La Real necesitaba los tres puntos y antes de lo previsto había encarrilado la victoria. El Rayo es uno de los visitantes más peligrosos del campeonato, pero ayer no le dejaron ser él mismo. Y eso, sin duda, es mérito de los blanquiazules.
Elustondo no acertaba con las entregas, pero junto a Zurutuza e Illarramendi formó un triángulo en la medular que impidió el avance de los veteranos Movilla y Javi Fuego. Ni siquiera el enrachado Michu, una de las sensaciones de la temporada, localizó los espacios por donde colarse hacia el área local.
Descabezados en la zona ancha, los de José Ramón Sandoval se vieron en la obligación de arriesgar más de la cuenta y en el segundo acto pagaron las consecuencias. La Real les fulminó con dos contragolpes letales, el primero de ellos lanzado por Elustondo y finiquitado con calidad por Griezmann, y el segundo protagonizado por un Vela estelar que volvió a cargar de razones al club para que pelee en Londres por su continuidad.
El precio del mexicano está fuera del alcance de la Real, pero rascando un poquito de aquí y otro poquito de allá, es posible que se alcancen las cantidades exigidas por el Arsenal. Más que un gasto, hay que considerarlo una inversión de futuro. Vela ha cumplido recientemente los 23 años y en Zubieta ha encontrado el lugar ideal para desarrollar su talento, que es mucho.
En los cuarenta metros que recorrió con la pelota pegada a la bota se resumen algunas de sus virtudes: velocidad, regate y definición. Estamos ante un futbolista diferente, especial, capaz de cosas al alcance de unos pocos elegidos. Y viste de txuri urdin.
Su golazo puso en pie a la tribuna y Anoeta acompañó la orgía del 51 -el minuto, no la discoteca- con una ola como las que hacía tiempo no se veían por estos pagos. Más abrazos con Montanier y el banquillo y todos tan contentos y felices. Es la magia del fútbol, un deporte que une a los amantes despechados y ayuda a superar las malos tragos y el sufrimiento acumulado a lo largo de un año.
Ahí va la Real, dispuesta a hollar cuanto antes la cima de los 45 puntos y soñar con una nueva temporada en la élite. El equipo se ha sacudido de un plumazo las dudas que habían generado las tres derrotas consecutivas encajadas desde el triunfo sobre el Zaragoza y vuelve a sentirse imbatible en su campo.
Por aquí han desfilado ya la mayoría de rivales directos en la lucha por evitar el descenso y, salvo honrosas excepciones, casi todos han salido trasquilados. El Sporting se llevó cinco, cuatro anoche el Rayo y tres el Zaragoza, por citar algunos ejemplos recientes.
Y aún han de visitar Anoeta un Racing con el agua al cuello, Betis y Villarreal, que no las tienen todas consigo. En esos dos partidos puede estar la certificación definitiva de que la Real es de Primera. Porque lo merece y se lo ha ganado a pulso, aunque en el camino haya tropezado por culpa de su inexperiencia y bisoñez.
Siempre se acusa a esta plantilla de falta de carácter y ambición por fallar en el salto hacia la zona noble de la tabla, pero cuando hay que dar el callo y superar los momentos críticos, aprueba con nota.
Algunos pensarán que si la Real se salva es gracias a que hay tres rivales peores. Cierto. Tanto como que si hay tres peores es porque ellas es mejor que, como mínimo, esos tres. Y por fortuna para todos, no son sólo tres. Quizás este año no quede margen para demostrarlo, pero tiempo al tiempo...
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