El fútbol avanza a velocidad de vértigo. Que se lo pregunten si no a Rubén Pardo, quien en su segundo partido como titular se ha metido en el bolsillo a todo el realismo. El centrocampista riojano encandiló ante el Sevilla y redondeó su actuación estelar con un golazo que invita a soñar. Es el nuevo chico maravilla de Anoeta.
A sus 19 años, Pardo acapara premios y reconocimientos y le llueven los elogios dentro y fuera del club. En verano se proclamó campeón de Europa sub 19, el Madrid intentó ficharle y convenció a Montanier de que tenía un sitio en este equipo. La salida de Mariga y las lesiones de varios compañeros de la medular le han abierto ahora las puertas de la alineación y él ha sabido aprovechar la oportunidad.
Aunque debutó de forma oficial en octubre contra los blancos, fue en el Camp Nou donde disfrutó de su estreno en el once. Ante el Barça no pudo brillar como a él le habría gustado, pero el lunes se sacó aquella espina y firmó un partidazo, lo que le valió la ovación de la grada.
«Estoy muy contento. Si me dicen cuando volví del Europeo que iba a vivir una noche así, no me lo creo. Jugar de titular y marcar un gol es increíble. En ese momento se me pasaron un montón de pensamientos por la cabeza, pero sobre todo me acordé de mi familia, que no pudo venir al partido y hubiera disfrutado un montón. Por lo demás, creo que hay que mantener los pies en el suelo, seguir trabajando y pelear para ganar en Granada», explicó tras el pitido final.
Tiene contrato hasta 2015
El buen hacer de Pardo en las categorías inferiores de la selección despertó el interés de los grandes. El pasado mes de agosto, a pocas horas de cerrarse el mercado de fichajes, Florentino Pérez puso un talón con muchos ceros en la mesa de Jokin Aperribay. El presidente txuri urdin, fiel a su compromiso con el proyecto, no se dejó impresionar por la cifra, rechazó la oferta y prometió al jugador mejorarle el contrato.
Antes de septiembre se anunció su renovación hasta 2015, dos temporadas más de las que tenía firmadas. La cláusula de rescisión es la que protege a la mayoría de integrantes del plantel de las garras de los pretendientes adinerados: 30 millones de euros.
Con este movimiento, la Real ganó tiempo para negociar con tranquilidad un futuro contrato profesional que asegure la presencia de Pardo en el equipo durante buena parte de su carrera, tal y como es su voluntad: «Mi idea siempre ha sido triunfar en la Real. Llegué a Zubieta con doce años y desde entonces tengo ese objetivo en la cabeza».
Juventud no siempre es sinónimo de inmadurez y Pardo es un claro ejemplo. El chaval no deja que los halagos le desvíen del camino. Por eso hace oídos sordos cuando le comparan con Xabi Alonso. «Es bonito que te digan esas cosas, pero él está a otro nivel». O cuando escucha a Carlos Martínez decir cosas como «desde el primer día que subió a entrenarse le vimos cosas diferentes al resto y muestra una tranquilidad y desparpajo fuera de lo normal para su edad». O a Xabi Prieto celebrar que la irrupción de Pardo y otros canteranos «es un valor muy importante para la Real».
Su integración en las rutinas diarias del equipo ha sido paulatina y sin sobresaltos. Viajó a Roma en pretemporada -fue uno de los destacados en el amistoso contra la Lazio en el estadio Olímpico- y aunque por su carácter reservado tardó en participar en las bromas del vestuario, nunca le ha faltado el apoyo de los compañeros. «El recibimiento fue muy bueno y me llevo bien con todos. Me fijo y aprendo del capi, Aranburu, que lleva muchos años aquí, y otros veteranos como Prieto. En realidad, cualquiera puede enseñarme cosas».
Sus jefes también han dedicado durante estos meses alabanzas a la nueva perla de Zubieta. «Es para felicitarse. Intentaremos que se quede para siempre, aunque por la dimensión de algunos clubes no sea fácil sujetarle», advierte Loren. «Es una gran sorpresa para mí. Es un buen jugador que tiene un nivel más que interesante y mentalidad de trabajo. Es una gran satisfacción», añade Montanier.
Rubén Pardo nació en Rincón de Soto, el pueblo donde se crió Fernando Llorente, y dio sus primeras patadas al balón en el River Ebro. ¿Cómo es posible que de un lugar tan pequeño, con apenas 4.000 habitantes, salgan dos futbolistas de esa talla? El realista cree tener la respuesta. «Allí tenemos una muy buena escuela de fútbol. Y por detrás de nosotros vienen otros jugadores apretando fuerte». Los ojeadores del club en La Rioja no descansan: Viguera, Toño Ramírez, Pardo, Hervías, Barcina... Sus éxitos serán los de todo el realismo.
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