
Qué grande es el fútbol. ¿Se acuerdan de la final de la Liga de Campeones entre el Liverpool y el Milán? Los italianos ya se veían ganadores al descanso, pero aquel partido demostró que en la vida todo es posible. El Sanse llevaba demasiado tiempo deprimido, pero ayer tiró la casa por la ventana y se llevó un partido loco en Tajonar. El filial de Osasuna ganaba 3-0 al descanso y dejaba al Sanse de Meho Kodro en una situación muy grave, pero en menos de una hora todo cambió. Hubo milagro y el Sanse marcó cuatro goles, uno de ellos en el descuento. Grandes.
El mérito del Sanse fue mayúsculo, porque en ningún momento le perdió la cara a un partido que tenía perdido al descanso. El Sanse saltó bien al terreno de juego, pero esta temporada no resiste las acometidas de los rivales y pronto se vio en desventaja en el marcador.
Primer contratiempo
Cuando tan solo se habían disputado cinco minutos del partido, un despeje de la zaga realista se frenó en un charco y Mariano le sirvió el gol en bandeja a Manuel. Primera jugada, primera fatalidad, un gol en contra.
El filial txuri urdin, con la novedad de Royo en la portería, enseñaba sus cartas con Barcina, que rindió a un gran nivel. De hecho, el extremo riojano rozó el gol con un potentísimo disparo con la izquierda que a punto estuvo de sorprender a Iparraguirre.
El técnico local, Ángel Merino, sorprendió alineando a dos delanteros centros, pero la estrategia dio sus frutos. Manuel bajó un balón en la frontal, se revolvió con acierto y sirvió a Mariano, que en el mano a mano batió a Royo, pese a que éste a punto estuvo de desviar el esférico. Lástima.
Corría la media hora de juego y el Sanse, impotente, no se lo podía creer. Su imagen no era acorde al resultado. Estaba recibiendo otro golpe, pero el partido le ofreció un guiño para la esperanza. En el minuto 32 llegó una fea entrada del local Navarro. El central rojillo tenía ya una amarilla, pero vio la roja directa. El Sanse quería. ¿Podría?
El veloz Manuel quedó como único delantero de los navarros. Sin embargo, ello no le impidió continuar creando verdaderos quebraderos de cabeza a los realistas. El nueve de Osasuna recogió un preciso pase largo de Calderón y se marchó de Etxabeguren, que le derribó cometiendo penalti. Torres anotó engañando a Royo y firmó un 3-0 al descanso tan rotundo como sonrojante para los blanquiazules.
Lo cierto es que la situación al descanso era preocupante. No sabemos si Meho Kodro se disfrazó de Colin Firth para soltar el discurso del rey, pero el Sanse fue otro en el segundo tiempo. Se dejó la vida y remontó un partido perdido.
Cuatro goles
Enseguida llegaría el primer tanto por mediación de Sangalli, que realizó una gran maniobra a la media vuelta dentro del área. El gol creó dudas a los locales, que defendieron muy atrás y el Sanse creció al marcar el segundo tanto sólo minutos después tras una jugada individual de Barcina, que recortó y colocó el balón en el palo largo.
El partido giró por completo y lo que antes parecía un milagro se convirtió en realidad. Castañeda logró el empate desde fuera del área con un tremendo zurdazo. Faltaba la guinda y Ros, el gran Ros, logró el tanto de la euforia tras rematar en el área pequeña un buen centro de Castañeda. Qué locura. Tremendo.
¿Se acuerdan de Gerrard, Xabi Alonso, Smicer y Dudek?. Ayer fue el día de Sangalli, Castañeda, Barcina, Ros y compañía. Enormes.
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