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Ex jugador de la Real. Desde Portugal sigue la actualidad realista y anuncia que estará en el campo el día que el equipo suba
28 de mayo de 2010
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Carlos Xavier: «Deben salir tranquilos y rematar el trabajo de todo un año»
Clase. Carlos Xavier conserva un aspecto envidiable pese a que dejó el fútbol hace ya 16 años. :: DV
IÑAKI IZQUIERDO.-

Clase. Ese concepto tan difícil de explicar, de reducir a palabras, es lo que definía a Carlos Xavier como futbolista. Es uno de los jugadores más finos, más exquisitos que ha vestido la camiseta de la Real en los últimos tiempos. Nacido en Mozambique en 1963 cuando era colonia portuguesa y su capital , Maputo, se llamaba aún Lourenço Marques, llegó a la Real desde el Sporting de Lisboa junto a Oceano y ambos formaron una sociedad de lujo. Todo lo que Xavier tenía de técnica, su amigo lo tenía de trabajo. Ambos tenían calidad por arrobas. Con su amabilidad habitual, Xavier atiende la llamada de este periódico desde Portugal y confirma que sigue manteniendo a la Real en su corazón. Apuesta por el ascenso y por la capacidad del equipo para asegurarlo. Se atreve a pronosticar que la Real no sólo subirá, sino que ganará la Liga.

- Pese a la distancia, es fácil de imaginar que estará asistiendo ilusionado a la carrera de la Real por el ascenso a Primera.

- Claro, desde el descenso. Para empezar es complicado seguir a la Real desde Portugal y no podemos ver los partidos. Sigo de cerca la actualidad y todos los resultados, por supuesto, pero todavía se me hace muy difícil entender cómo la Real está en Segunda, un club con una historia tan impresionante. Pero en los tiempos que corren no se gana con el escudo ni con la historia. Las diferencias económicas hacen que cualquier equipo pueda verse amenazado e incluso bajar aunque sea difícil de creer. Aquí, en Portugal, le sucedió al Vitoria de Guimaraes. Fue un caso que puede considerarse similar al de la Real, porque aquí al Vitoria se le considera un equipo para luchar por la UEFA y su descenso fue un impacto fuerte, aunque ya están de nuevo en Primera y bien.

- Cuando llegan los momentos decisivos de la temporada, como sucede ahora, ¿cuáles son los factores que más influyen?

- Todo es importante. La cabeza de los jugadores, el apoyo de los aficionados, que estén con el equipo, y seguir peleando. Hay que ganar los dos partidos que tenemos en casa, y fuera también hay salir con la ambición de ganar. La Real tiene las cosas bien encaminadas para conseguir subir a Primera, pero todos sabemos que en el fútbol hay sorpresas. La temporada que ha hecho la Real merece ser coronada con el ascenso.

- ¿El equipo debe confirmar todo lo que ha hecho a lo largo de la temporada?

- Claro. Ahora hay que dejarse la piel en el campo y pelear. Los demás también van a tener partidos difíciles y la Real depende sólo de sí misma. Tengo grandes esperanzas y estoy confiado en que va a subir, y en el primer puesto, además. Sería muy bonito.

- ¿Cómo piensa celebrar el día que la Real suba?

- Voy a estar en el campo el día del ascenso. Cuando la Real pueda subir, yo quiero estar en ese partido. Igual es dentro de tres semanas, en Anoeta contar el Celta. A ver si van bien las cosas.

- Faltan cuatro partidos para el final de la Liga. ¿Cómo afronta el jugador la perspectiva de unos encuentros tan determinantes?

- Depende de cada uno. Todos los jugadores son diferentes y el trabajo del entrenador en momentos así es muy importante. Tiene que conseguir mantener a los futbolistas con la cabeza fría y hacerles ver que lo que está en juego es muy importante, pero que no se puede ir al campo nervioso. Hay que ir tranquilo, sabiendo lo que hay que hacer y que hay que rematar el trabajo de todo un año. Son partidos fuertes y es inevitable que los nervios vayan a más según se acerca el fin de semana, pero hay que ser capaces entre todos de mantener la cabeza en su sitio... Y a jugar.

- En su etapa de jugador, tanto en el Sporting de Lisboa como la Real ¿qué hacía cuando se enfrentaba a los partidos clave?

- Yo hacía cosas muy sencillas para pasar el tiempo. Trataba de entretenerme, pero nada especial. A veces, me encerraba en el baño para estar solo. No me gustaba nada ir a los partidos una hora y media antes del comienzo. A mí me habría gustado llegar al estadio, ponerme la ropa de jugar y al campo, pero no es así. Durante la semana, según se iba aproximando el partido, era inevitable ponerte más nervioso cada día. Vas pensando lo que tienes que hacer, las cosas buenas que tienes que aportar al equipo para que todo salga bien, y se va acumulando la tensión, pero hay que saber llevarla y controlar esos nervios, que son inevitables.

- Cuando Oceano y usted llegaron a la Real, asumieron el papel de veteranos en un equipo con bastantes jóvenes. ¿Cuál debe ser la labor de los jugadores con más experiencia en estos partidos que faltan hasta el final de Liga

- Es muy importante porque los veteranos saben cómo afrontar estos momentos y guiar a los jóvenes. Por ejemplo, cuando llegamos nosotros, también estaban Larrañaga, Gajate, Gorriz, Lumbreras... Era un equipo compuesto por gente con muy buena formación deportiva, que supo dar los mejores consejos a los jóvenes.

- ¿Cómo recuerda el club que se encontró a su llegada?

- No sabía a dónde iba, que tipo de juego hacía, pero conocía bien al entrenador, Toshack, y cuando empezamos y la gente nos recibió tan bien nos quedamos más tranquilos. Cuando sales de un país y vas a otro, aunque yo tuve la suerte de venir con Oceano, la adaptación es esencial, y fue muy importante la acogida que nos dispensaron los compañeros. Nos tocó un grupo maravilloso, de gente muy buena, y eso repercutió en nuestro trabajo en el campo, que resultó mucho más sencillo.

- Los nombres de Oceano y Carlos Xavier son inseparables para el aficionado de la Real, pero eran muy distintos...

- Oceano era muy diferente a mí, como yo era diferente a otro y así sucesivamente. Me compenetraba muy bien con él porque era muy fuerte físicamente y si uno no estaba en su sitio, él ocupaba el espacio. Además, era un jugador que iba muy bien para adelante y hacía muchos goles. Y tenía mucha personalidad. Los dos la teníamos, pero también eran diferentes.

- ¿Cree que en los tiempos que corren un club como la Real puede competir al máximo nivel teniendo como base la cantera?

- Se puede competir con gente de casa, y ahí está el ejemplo del Barcelona, aunque ellos tienen otro tipo de fútbol y posibilidades económicas. Pero la Real es un club que trabaja muy bien con los jóvenes, con el Sanse, que tendrá que dar todos los años uno o dos jugadores para el primer equipo. Creo que la Real lo hace bien. Claro, en un equipo que quiere mantenerse siempre en Primera haciendo buenas temporadas hay que mezclar juventud con un poco de experiencia, de veteranía. La Real lo ha hecho siempre.

- Ustedes vivieron el cambio de Atocha a Anoeta en 1993, un momento decisivo en la historia moderna del club. ¿Cómo fue?

- Muy fuerte. Al principio no nos gustaba jugar en Anoeta porque el público estaba muy lejos del campo, y más para nosotros que estábamos acostumbrados a jugar en Atocha, con la gente encima. Fue un momento difícil hasta coger el sitio y los espacios. Es un campo bonito, moderno y la gente está mucho más cómoda y segura, pero a mí me gustaba más Atocha.

- ¿Comparte la opinión que la distancia de las gradas al campo en Anoeta no favorece precisamente al equipo local?

- Puede ser, pero ahora el equipo ya está acostumbrado al estadio. De todas formas, Atocha era otra historia, tenía otra magia.

- ¿A qué se dedica ahora Carlos Xavier?

- Soy director técnico de una academia del Sporting de Lisboa. Estoy trabajando con jóvenes. Algún día me gustaría ayudar a la Real de alguna manera. Si algún día la Real necesita buscar un jugador u otro, me gustaría echar una mano.

- ¿Hay buenos jugadores para fichar en la Liga portuguesa?

- Muy buenos. Hay buenos jugadores en todas partes, pero aquí sabemos dónde están los que le hacen falta a un equipo. Hay cosas... Hay talento.

- ¿Cómo les va a los otros futbolistas portugueses que han jugado en la Real?

- Con Oceano y Sa Pinto suelo estar mucho. El fin de semana tuvimos un torneo de fútbol siete y jugué con Sa Pinto. Yo hace ya 16 años que dejé el fútbol, pero él está en muy buena forma (no lo dice, pero también es nueve años más joven que Xavier). Fue director deportivo del Sporting, pero tuvo un problema con un jugador y se marchó. Ahora sigue trabajando en el mundo del fútbol y está haciendo cursos para ser director deportivo. Oceano entrena a la selección sub 21 de Portugal.

- ¿Qué sabe de Fabio Felicio?

- No sé dónde está. Me parece que volvió al Uniao Leiria, pero no le sigo la pista.

- Entonces, ¿le esperamos por aquí para celebrar el ascenso?

- Allí estaré. No pienso perderme ese partido.

- Muito obrigado.

- Agur. Aupa Real!

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