Suma y sigue. 42 puntos. Líder en solitario. El mejor equipo de Segunda en casa. El segundo mejor equipo de Segunda fuera. El segundo equipo más goleador de la categoría con 32 tantos. Diez puntos de diferencia al cuarto. Pero algunos escriben que la abuela fuma.
Números de Primera. Superada la media inglesa. Quince jornadas en ascenso. Casi campeón de invierno. Nueve puntos de ventaja al Cartagena. Diez partidos sin conocer la derrota. Y algunos dicen que la abuela fuma.
Antiguamente, las victorias en campo ajeno solían considerarse como una gesta, probablemente porque no veíamos los partidos por televisión y los seguíamos por la radio que, abusando de nuestra credibilidad, transformaba el tedio en épica. Ahora en cambio, como vivimos mediatizados por coyunturas de mercado, algunos (pocos) no entienden de tardes resultadistas.
Es cierto que el partido de Balaídos no fue un menú de Arzak. Es cierto que la Real sufrió en los primeros veinticinco minutos de partido. Es cierto que el Celta jugó con diez toda la segunda parte y la ocasión la pintaban calva. Pero no es menos cierto que la Real tuvo hasta !ocho! ocasiones de gol; ocho, oiga, y ocho ocasiones no se hacen todos los días. Tres de ellas en el primer tiempo (remate de cabeza de Xabi Prieto, disparo de Nsue y remate de cabeza de Ansotegi). Y cinco en el segundo (Agirretxe al poste tras una preciosa jugada a la contra; Nsue no es capaz de empujar el balón a la red desde el suelo, a dos metros de la portería; gol mal anulado a Carlos Bueno; Bueno remata al 'muñeco', y autopase y disparo de Nsue). Cinco... más alguna llegada frustrada antes del último pase.
La Real debió dejar el partido de Vigo ventilado con un 0-2 ó un 0-3 y evitarnos los sustos del final, pero hay que decir a los que siguen buscando las cosquillas, que la Real compró tiempo en Balaídos. Y puntos para el ascenso. Tres nada menos. Así que es mejor que reserven la artillería para otro momento.
¿O existe algún equipo capaz de ofrecer caviar cada jornada a su afición? Sí, el Barça. Por eso, Peio Uralde me comentaba el otro día que tiene un amigo que le dice un día sí y otro también que 'el Barcelona le está haciendo daño al fútbol' porque todos quieren que sus equipos jueguen como Messi, Xavi e Iniesta y eso es imposible.
Por eso digo lo que digo. Por eso no entiendo que algunos celebren tan poco una victoria de la importancia como la conseguida por la Real en Balaídos.
El martes pasado titulaba este comentario con un 'Pero qué quieren algunos'. Insisto hoy. Pero qué más quieren de esta Real que tiene 42 puntos, que ha ganado cinco de los seis últimos partidos, que hace ocho ocasiones de gol fuera de casa y que se acerca a Primera División. Algunos quieren que la abuela fume.
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