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REAL SOCIEDAD 4 - CÁDIZ 1
La Real certificó con goles de Aranburu, Agirretxe, Elustondo y Griezmann, su octava victoria consecutiva en Anoeta ante un Cádiz que se adelantó en el marcador
10 de enero de 2010
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JORGE F. MENDIOLA.-

A ritmo de campeón; con trazas de equipo de Primera. Así goleó ayer la Real al Cádiz para certificar su octava victoria consecutiva en Anoeta. Aranburu, Agirretxe, Elustondo y Griezmann destrozaron al conjunto andaluz, que se adelantó en el marcador gracias a un afortunado tanto del veterano Diego Tristán, quien poco después abandonó por lesión.

El estadio amaneció cubierto por la nieve y se temía una baja cifra de asistencia por las dificultades de los aficionados de fuera de Donostialdea para llegar hasta Amara, pero finalmente hubo cerca de media entrada y el público disfrutó con el espectáculo.

Espectacular fue el arranque del choque. También su desenlace. Noventa minutos trepidantes bajo una intensa nevada que devolvieron a los hombres de Martín Lasarte el espíritu combativo perdido en Villarreal. El nivel general fue alto y algunos jugadores lucieron sus habilidades, como Xabi Prieto o Antoine Griezmann, ídolo absoluto de la hinchada local.

El último potrillo sentenció la velada al resolver un contraataque de certero disparo con el exterior de la zurda. Pudo caer el quinto, pero el asistente levantó el banderín decretando un inexistente fuera de juego. Antes, Agirretxe, Griezmann y Prieto sufrieron la falta de vista del trío arbitral, una rémora que afortunadamente no influyó en el resultado.

Y es que la Real, con cuatro novedades en el once, doblegó al cuadro dirigido por Javi Gracia con rápidas combinaciones, efectivos ataques y una verticalidad que hace temblar a los rivales que visitan al, de manera provisional, líder en solitario de la categoría.

Que se lo pregunten a Cifu, cuyo regreso a la que fue su casa no pudo ser menos afortunado. La baja de última hora de Raúl López le condenó a un duelo a pie cambiado con Prieto. El donostiarra destrozó la línea defensiva con talento y visión de juego. Lo mismo sucedió por la izquierda, donde Griezmann se cebó con Cristian y Mansilla, a quienes encajó sin despeinarse media docena de caños.

Pero el festival txuri urdin tuvo también su parte dramática. Tras malograr Aranburu la primera ocasión de la tarde, un remate a bocajarro que parecía imposible no alojar en la red, Abraham se encontró en la frontal un despeje corto de Bravo y su disparo se topó con Tristán en su camino a la portería. El gol cayó como una losa en la grada, que miraba al cielo ante el recrudecimiento de la nevada.

Torcida empezó la tarde y el recuerdo de lo que sucedido hace una semana en tierras castellonenses sobrevoló Anoeta. La Real marchaba por detrás en el electrónico pese a su manifiesta superioridad táctica, técnica y física, ventaja que quedó clara desde el pitido inicial.

Corría el minuto seis y la Real se encontró con una situación a la que no está acostumbrada. Por fortuna, pronto pondría las cosas en su sitio. Aranburu cazó un balón en el borde del área y, esta vez sí, acertó con la portería. Era bastante más complicado que el anterior, pero así es el fútbol.

El Cádiz nunca había lamentado tanto un gol en contra. El partido se le había puesto de cara de la forma más insospechada y su plan para contener el resultado saltó por los aires con el 1-1. Javi Gracia se retorcía en el banquillo.

Sin prisa pero sin pausa, la Real tomó el mando hasta obligar a su contrincante a recular unos metros preciosos. Ahí aparecieron los espacios para que la habilidad de sus hombres de ataque tuviera un lugar donde desarrollarse. Los constantes movimientos de Agirretxe y los desdoblamientos de Mikel González y, sobre todo, De la Bella, convirtieron esos huecos en abismos inabarcables por los zagueros cadistas.

Pese a ello, la remontada no llegó hasta el comienzo de la segunda parte. Antes del intermedio, la Real había gozado de un puñado de oportunidades más o menos peligrosas, a las que el meta Casilla respondió con solvencia.

Agirretxe, pichichi

Fue Agirretxe, titular por segunda jornada consecutiva, el encargado de desnivelar la balanza. Lo hizo tras pelear un balón que rebotó en los centrales para caerle muerto con el portero batido. El usurbildarra no perdonó y sumó su sexta diana de la temporada, lo que le aúpa al primer puesto de la tabla de anotadores del equipo.

Para el Cádiz, necesitado de puntos con urgencia, perdió sentido el planteamiento conservador que traían aprendido de casa y hubo una evidente relajación en las marcas, brutal en el cuarto de hora final.

Elustondo estableció el 3-1 de lanzamiento directo que tocó en Fran Cortés, despistando a Casilla. Y Griezmann, héroe del choque, se cubrió de gloria al finiquitar con elegancia y precisión uno de los muchos contragolpes de que disfrutó la Real. Su baño en la montaña blanca que rodeaba el rectángulo de juego fue la guinda a una actuación insuperable.

Tan bien lo veía Lasarte desde la banda que incluso concedió unos minutos a Johnatan, recibido con una ovación y muy participativo en labores ofensivas, al igual que Bueno, quien había saltado al verde un rato antes. Nsue fue el único de los fichajes que no se vistió de corto.

Anoeta hizo frente a la temperatura con gritos y cánticos con sabor a Primera División. Ya son 39 puntos y, a excepción del Hércules en el Rico Pérez, nadie le ha hecho sombra a este equipo, el mejor de la categoría en su feudo. La próxima salida a Vigo precederá a otros dos compromisos como local. Enciendan la calculadora y sueñen. Que pase el siguiente.

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