
Aunque fuera su primera vez en Anoeta, el visitante de esta primera matinal en el estadio era un equipo que hasta el momento se ha merecido todos los honores de un líder indiscutible y por eso había que tomar más precauciones que las habituales para salir adelante. Igual que lo sugirió el entrenador del Cartagena, estadística en mano, además, un quinto triunfo consecutivo en casa era difícil de darse y esperaban así resarcirse de su primera derrota de la semana anterior. Así que hubo que ponerse buzo y trabajar de principio a fin, primero para evitar que el buen equipo de enfrente no hiciera buena su calidad y luego para intentar doblegarle. Y se mire por donde se mire, a la Real le salió la operación redonda.
Supersticiosos
El de ayer fue un triunfo clamoroso para la Real, porque nadie podrá poner en duda que lo buscó. Con más o menos acierto en el juego, pero algo tiene este grupo que en los momentos malos se mantiene firme y termina por sumar en casa esos puntos que todos las previsiones marcan como obligatorios para que las cuentas salgan. El fortín en que ha convertido Anoeta es la base de su actual posición. Mientras Anoeta celebraba el éxito, los del Cartagena salían tocados. Si el balón era amarillo, que ayer lo era, y los jugadores cartageneros lucían terno de ese mismo color, quizás era un exceso en la jornada trece, porque muchas supersticiones juntas acabaron por derrumbar su castillo.
Enganchados
La Real lo pasó mal en la primera parte, pero sin querer parecer pelotilla del entrenador diré humildemente que su psicología le permitió sacar el mayor rendimiento a su estrategia. Y a las pruebas me remito. La Real de la segunda parte salió más enganchada al partido y con unas cuantas lecciones que había suspendido hasta entonces, sobre todo en la presión al rival, empeñado en tocar y tocar balones desde su defensa. Ese aspecto fue notablemente mejorado y los de Lasarte apuntaban más hacia el triunfo, lo que aún se acrecentó con la expulsión de Cygan. El Cartagena tampoco se planteó el repliegue, porque han dominado tanto hasta ahora que parecía darles lo mismo jugar en inferioridad.
Sentencia
Y como bien está lo que bien acaba, la partida le salió a pedir de boca al entrenador cuando pensó que era el momento de Agirretxe y Nsue. Total, que sale el de Usurbil y en un balón que le centra el compañero que compartió cambio en el mismo minuto, sirve para ganar el partido. Lasarte nos preparó un menú especial, como si fuera uno de esos chefs de fama mundial que esta semana nos visitan en San Sebastián Gastronómica, una apuesta de verdad: Como siempre y como nunca. Lo dicho, se podrá discrepar, es muy sano poner peros al juego del equipo, pero esta Real está tocada por esa varita que nos hubiera hecho falta en las temporadas anteriores. Disfrutemos también esta semana.
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