NOCHES QUE QUEDAN PARA SIEMPRE

JESÚS MARI SATRUSTEGIEXREALISTA

El de esta noche es uno de esos partidos que quedan para siempre en el recuerdo de un futbolista. Supone una satisfacción personal afrontar retos de este tipo, que definen tu carrera en el fútbol. Tuve la fortuna de marcar el primer gol de la historia de la Real en Europa, en la Copa de la UEFA de la temporada 1974/75, contra el Banik Ostrava en lo que entonces era Checoslovaquia. Empatamos a tres y marqué dos goles. También me lesioné, una rotura muscular, pero volví a casa muy contento. Marcar el primer gol de la historia es un dato estadístico en el que me agrada figurar. Son ese tipo de cosas que con el paso del tiempo se recuerdan, y el partido de esta noche ofrece esa oportunidad a los jugadores, la de quedar en la memoria de los aficionados, que es lo más bonito que tiene el fútbol.

Creo que, tras la victoria contra el Levante, la moral es alta, lo que invita a pensar que es posible afrontar la eliminatoria contra el Salzburgo con optimismo. Se puede conseguir el resultado porque no son más que nosotros. Además, tenemos a nuestra gente en el campo. Es una gran ocasión de realzarse.

Europa lo cambia todo, te da un punto más respecto a lo que te estás jugando aquí en el día a día. Enfrente siempre hay un buen equipo, por algo se han clasificado. Aunque Austria no sea un país del prestigio futbolístico de Italia o Inglaterra, están en Europa porque se lo han ganando y se van a dejar la piel porque son la referencia en su país. Habrá que estar a su altura en este aspecto y superarles con fútbol, para lo que veo capacitada a la Real. Su motivación será alta pero, en contrapartida, son conscientes de que nuestra Liga es superior a la suya, que el nivel de la Real es alto y eso les puede pesar. Pero si no les igualamos o superamos en mordiente no habrá forma de pasar.

El partido tiene el aliciente añadido de poder encontrarte con un rival de campanillas en la siguiente ronda, un equipo grande de verdad. Nosotros nos cruzamos con el Liverpool o el Inter, por ejemplo, duelos que marcan tu carrera, que son hitos en tu progresión profesional. El futbolista debe afrontarlos así. Por ejemplo, casi 40 años después la gente nos sigue recordando la eliminatoria contra el Inter de Milán en 1979. Aquel partido está inscrito en la historia como el estandarte de la garra, la actitud y el ímpetu de la Real. Merecimos pasar, pero nos quitaron un penalti (Satrus marcó los dos goles). Esos partidos quedan para siempre, y este equipo puede regalarse uno de ellos si es capaz de seguir adelante. La satisfacción personal de disputar un duelo así y de que cuatro décadas más tarde la gente te lo siga recordando es grandísima. Todo eso hay que ponerlo sobre la mesa hoy.

Por lo que conocemos al Salzburgo, la Real puede pasar. En nuestra época, por ejemplo aquella primera vez en Ostrava, no conocíamos de nada al rival. Pero sí sabíamos algo: que nosotros éramos un buen equipo. Eso es igual hoy, que hace 40 años o que dentro de veinte. La confianza en uno mismo es clave. La ilusión por hacer algo importante.

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