Noches que hacen grande a un club

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Jugar en Europa significa asomar la cabeza en este complicado negocio en el que los poderosos se reparten la porción más grande del pastel. La reordenación de las competiciones que afrontó la UEFA hace nueve años y que dio origen a un nuevo torneo, más atractivo y mediático que el anterior, perseguía dar voz a esos secundarios de lujo a los que el poderío de la Champions cortaba las alas. Ahora, en un formato similar, pueden brillar con fuerza e ilusionarse con una competición que dejó de ser la cenicienta del continente. Incluso los premios son más suculentos que antaño. Por participar en la fase de grupos la Real se asegura 2.600.000 euros, por victoria se paga 360.000, por empate 120.000 y si eres campeón de grupo 600.000. Eso, antes de dieciseisavos.

Pero, al margen de lo económico, Europa significa prestigio. La mejor tarjeta de visita. Y también crecimiento, porque la consecuencia de enfrentarse a los mejores es un aumento del rendimiento. Muchos de los realistas que fueron campeones a principios de los ochenta reconocieron, años después, que aquella épica eliminatoria contra el Inter en 1979 les hizo ver de lo que eran capaces. En las tres temporadas siguientes llegarían dos Ligas, una Supercopa y una semifinal de Copa de Europa. Hace cuatro años, la Champions dio un poso competitivo al cuadro blanquiazul que le llevó en Liga a sumar 25 puntos de 30 entre octubre y enero, lo que le situó en puestos europeos todo el curso.

Y qué decir del significado que tienen estas noches para el aficionado. La historia del club no hubiera sido lo mismo sin ellas. Aquellas batallas en Atocha contra el Liverpool, Inter, Celtic, Sporting de Lisboa, Hamburgo, Colonia, Stuttgart o Partizán de Belgrado colocaron a la Real en el mapa futbolístico y su recuerdo resulta imborrable para los que tuvimos la suerte de vivir muchas de ellas. En Anoeta, los empates ante Juventus y Manchester United recordaron a los visitantes que ganar aquí nunca ha sido sencillo. Que enfrente les espera un histórico de LaLiga, poseedor de récords aún vigentes, con una de las mejores canteras del continente y una afición orgullosa de sus colores. Si cinco de los seis campeones de Europa que han pasado por aquí no han ganado, por algo será.

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