Real Sociedad

Mikel González: «La Real Sociedad, con el potencial brutal que tiene, andará bien a nada que ajuste detalles»

Mikel González conduce el balón en La Romareda. / RAQUEL LABODÍA/HERALDO DE ARAGÓN

«He acertado al recalar en Zaragoza. Hay hambre, muchas ganas de agradar y una afición volcada. Estoy feliz», confiesa el exjugador de la Real Sociedad

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

Mikel González de Martín (Arrasate, 1985) conoce todos los pliegues del fútbol. A la Real Sociedad le dio un ascenso a Primera, salvaciones agónicas y mieles europeas en once temporadas en el primer equipo, en el que jugó trescientos partidos. Sabe el terreno que pisa. También la exigencia. Por eso su perfil cobra valor en un grupo joven y prematuro como el del Real Zaragoza, en Segunda, donde vive su primera experiencia fuera de Gipuzkoa. Su equipo ocupa la decimoctava plaza de veintidós con seis puntos en siete jornadas. Tienen el cuarto clasificado a seis puntos.

- ¿Hay vida más allá de la Real Sociedad?

- Hay, hay... Después de toda una vida con la camiseta de la Real, desde los once años en Zubieta, quién me lo iba a decir... Pero, después de este periodo de aclimatación en Zaragoza, puedo decir que he acertado. Estoy encantado en este club y en esta ciudad, que tan bien nos ha recibido a mi familia y a mí. Solo puedo hablar en positivo.

- ¿Por qué le costó tanto decantarse por un equipo?

- Porque no quería dar un paso en falso, quería tener todo bien atado, y además nunca había estado en la tesitura de salir de la Real Sociedad y hasta que llega el día uno no sabe qué mercado tiene. Quise ver si cogía forma alguna oferta de Primera, por hache o por be no salieron, pero al ver el interés del Zaragoza, su insistencia, lo que querían de mí, me ayudó a decidirme. Me sentía competitivo, con capacidad de aportar y quería seguir disfrutando de este deporte. Y lo estoy consiguiendo. Estoy muy contento. Llegué a finales de agosto, sin pretemporada, y lógicamente me ha costado ponerme al nivel de mis compañeros, pero ya estoy.

- Su papel en la plantilla, con centrales jóvenes como Verdasca o Zalaya, se antoja fundamental. Aprendizaje, consejos, guía, experiencias...

- Pero eso no vale. Todos podemos aportarnos cosas. Tanto quien lleva un día aquí como quien lleva veinte años. Somos profesionales y no vale vivir del pasado. He venido a Zaragoza a aportar lo que tengo y lo que sé. No entiendo el fútbol si no es dándolo todo y es lo que procuro hacer siempre con más o menos acierto.

- ¿Qué vestuario ha encontrado?

- He llegado a una plantilla prácticamente nueva, con muchos jugadores recién llegados, y dirigida por un nuevo entrenador, Natxo González, el mismo que ascendió con el Reus a Segunda en la última temporada. Hay una mezcla interesante de veteranos como Toquero, Alberto Zapater, Cristian Álvarez y yo mismo con jóvenes. En el tiempo que llevo en Zaragoza veo muchas cosas positivas, hay una corriente favorable hacia el equipo, veo hambre, muchas ganas de agradar y hacer las cosas bien. El equipo está muy vivo, aunque por el momento no hemos conseguido traducirlo en muchos puntos. Nos gustaría tener alguno más. Quiero creer que no estar más arriba en la tabla es parte del peaje que hay que pagar hasta conseguir encajar todas las piezas.

- En el último partido de Liga vi por televisión a un Zaragoza que tocaba bien el balón y que tenía metido en su campo al Oviedo. En ese partido marcó un gol a la salida de un córner.

- Ese día en especial, quizás por la forma de jugar que tiene el Oviedo, tuvimos más el balón. Pero sí es cierto que la idea es esa. Ha sido una lástima los puntos que hemos perdido en los últimos minutos de algunos partidos. En Lugo, por ejemplo, perdimos en el minuto 91; frente al Nástic nos empataron después de jugar con uno menos durante toda la segunda parte... Esos partidos no se nos tienen por qué escapar, pero si no hemos sumado es porque hay que seguir mejorando. Lo positivo es que las cosas se están haciendo bien y que hay evolución cada día.

- Supongo que mantener la calma será lo más preciado en un club como el Real Zaragoza que no está habituado a estar en Segunda. ¿Palpa mucha presión?

- Se respira buen ambiente y eso es fundamental. La presión nos la pondremos nosotros mismos. Yo no he jugado ningún partido en el que no tuviera presión o la que yo me haya puesto. Lo positivo es que la gente está con el equipo. No es fácil meter veinte mil personas en cada partido y en La Romareda nos sentimos muy arropados, la gente empuja. Hemos pasado eliminatorias de Copa, en la siguiente nos toca jugar ante el Valencia, y eso también se valora. La afición ve al equipo con hambre y, además, después de algún tiempo sin hacerlo, ha subido gente de la cantera al primer equipo, algo que siempre permite que el aficionado se identifique más con los suyos. Se palpa ilusión.

«He venido a aportar lo que tengo y lo que sé. No entiendo el fútbol si no es dándolo todo»

- ¿Qué le dice la Segunda División hasta la fecha? Su equipo ha encajado nueve goles en siete partidos, de los que cuatro han llegado en jugadas a balón parado y tres en acciones de centros laterales.

- Y hay otro dato que resume bien esas siete jornadas: todos los partidos que hemos ganado y hemos perdido, lo hemos hecho por un gol. Es tan igualada como se ve desde fuera. Son partidos muy cerrados que se resuelven muchos a balón parado. Primera es Primera, pero en Segunda hay una competencia terrible como se puede comprobar esta misma temporada con el rendimiento que están dando recién ascendidos como el Getafe y el Girona, y como ya vimos en su día con la Real. Nos costó tres años subir.

- ¿No hay más objetivo que el ascenso?

-Es lógico que con la historia que tiene el Zaragoza pongamos ahí el foco. Habrá que trabajar mucho y hacer las cosas muy bien. Asumo el reto y esa ilusión. Siempre digo que mi mejor momento fue cuando ascendí con la Real.

- En una semana reciben al líder, el Numancia, visitan Lorca y vuelven a jugar ante Osasuna, otro de los gallos. ¿Es el momento de dar un paso al frente?

- Será el reencuentro con Jagoba y Bittor, a los que no veo desde que nos entrenaron en la Real. El Numancia está arriba, mantiene el bloque y eso se nota en los automatismos. Una vez que juguemos el domingo ante el Numancia, ya pensaremos en el siguiente. En esta categoría no puedes pensar más allá, es larga y quedan un porrón de puntos en juego.

«Si se encajan cuatro goles en Anoeta no se va a ganar muchas veces, pero no hay que volverse locos»

- Ahora que se ha referido a los automatismos del Numancia, le pregunto por la Real en un momento en el que se insiste mucho en eso mismo, en cómo puede cometer tantos errores defensivos un bloque que apenas ha cambiado.

- He visto casi todos sus partidos y sigo manteniendo contacto muy cercano con ese vestuario, ellos son mi familia. Es evidente que si encajas cuatro goles en Anoeta no vas a ganar muchas veces, pero no hay que volverse loco. En ese equipo hay gente muy capacitada, que enseguida le dará la vuelta. Hay veces que tendemos a hacer hincapié en algo concreto, cuando quizás no es para tanto. La Real, con el potencial brutal que viene, va a andar bien a nada que ajuste esos detalles. Desde Zaragoza veo que Aritz lo está haciendo bien, falta Iñigo, Llorente se ha adaptado muy bien, además metiendo goles, a Kevin hay que darle tiempo... No creo que haya que focalizarlo en los defensas. Puede parecer una perogrullada pero defender es trabajo de todo el equipo, lo mismo que atacar. La Real se ha caracterizado por la pegada que tiene, la movilidad y el dinamismo en ataque y la seguridad atrás. Todo volverá.

- (Hace una pausa)

- No hace falta que yo lo diga, los resultados están ahí, pero la Real es un ejemplo visto desde fuera. El club está asentado en el plano deportivo, económico y social. Y jugando en Europa. Sale gente de la cantera que debuta, juega partidos y tiene protagonismo. No sé si la temporada será mejor o peor, pero si un equipo tiene los cimientos sólidos difícilmente pueden ir mal las cosas. El bloque se mantiene, cada vez los jugadores tienen más experiencia en Primera y veo las bases muy bien puestas, que es lo importante.

- Usted dejó huella.

- Tanto la despedida en Anoeta como la rueda de prensa en Zubieta, rodeado de los jugadores y cuerpo técnico, es algo que nunca olvidaré. Tuve la suerte de salir bien de la Real y, por supuesto, nunca hablaré mal de un club que lo es todo para mí. Han sido tantos momentos... Como ya dije borraría el descenso a Segunda y el partido de Vitoria, cuando no ascendimos. Del resto me quedo con todo. Claro que el ascenso fue liberador, nos quitamos una carga.

«Este bloque de la Real ha demostrado pegada, dinamismo y seguridad atrás. Todo volverá»

- Dejamos entonces para dentro de mucho su vuelta a Zubieta a otra función distinta a la de futbolista.

- Espero que hablemos de eso dentro de mucho. Estoy súper bien en Zaragoza, con ganas de hacer un buen año. Mi sensación cuando estaba en la Real era que iba a ser difícil desarrollar el trabajo mejor que en Zubieta, pero insisto en que he encontrado el sitio perfecto. A ver si poco a poco vamos para arriba en la clasificación.

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