Real Sociedad

Martín Lasarte: «Riazor siempre es una visita difícil, pero la Real Sociedad está en estado de gracia»

Martín Lasarte, en uno de sus gestos característicos en el banquillo del Nacional de Montevideo, al que dirige./REUTERS
Martín Lasarte, en uno de sus gestos característicos en el banquillo del Nacional de Montevideo, al que dirige. / REUTERS
Entrenador del Nacional de Montevideo

«Soy de los que cree que un buen comienzo como el de la Real da para soñar con objetivos importantes», asegura

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

El entrenador que devolvió a la Real Sociedad a Primera, Martín Lasarte (Montevideo, 1961), vive días de vino y rosas en el Nacional de Uruguay en el que vivió sus mejores años como jugador y en el que cumple su segunda etapa como entrenador. En su primera temporada, en la 2016/17, se proclamó campeón de Liga y en ésta ya ha ganado el torneo Intermedio, que se disputa entre el Torneo Apertura y Clausura. Acudimos a él con motivo de la visita de la Real a Riazor, un campo que conoce bien por su pasado deportivista como jugador.

- Los resultados dicen que le va bien.

- Estoy muy contento. Haber sido jugador y entrenador hace once años me ha permitido que la adaptación a Nacional haya sido inmediata. Después de haber pasado por San Sebastián, tras haber estado cinco años en Chile, necesitaba volver a casa. He tenido opciones de moverme, pero no he querido ni barajarlas.

«Supongo que la Real está donde está gracias a los que hemos puesto nuestro granito de arena»

- Se ha escrito que usted fue uno de los candidatos para sustituir a Gaizka Garitano en el banquillo del Deportivo en la pasada Liga.

- Me llamaron desde La Coruña para tantearme, para conocer si podía estar interesado en coger el banquillo, estaba entre otras tres o cuatro opciones que barajaban en ese momento, pero, como ya les transmití, estoy feliz en este club, en casa, y además tenía contrato en vigor. Nuestro objetivo es lograr el bicampeonato, seguir sacando jugadores jóvenes de la cantera, y no me parecía que era el momento. Mi trabajo pasa por poner en práctica en el Nacional lo que he visto en los últimos años fuera de casa. Quiero ayudar a hacer crecer este club y este fútbol. Nos falta dinero, pero este reto me gusta porque hay que echarle imaginación, como cuando llegué a la Real. En cualquier caso, fue un gran honor que se acordaran de mí en La Coruña.

- Lleva 12 partidos oficiales sin perder (10 triunfos y solo dos empates con 26 goles a favor y 9 en contra), pero, según leo en la prensa de su país, parece que le cuesta desprenderse de esa etiqueta que le identifica como defensivo.

- Es el famoso tema de los clichés. Quizá no me sé vender bien (se ríe). Yo no engaño. Escucho y leo cosas que luego no veo en la cancha. La gente se cansa de repetirlas y luego parece que son verdad, pero no lo son. Le daré un dato: en Chile batimos el récord histórico de puntos y goles. Si eso es ser amarrón o mezquino... Es fácil hablar. Lo que sí digo y tengo claro es que en el fútbol hay dos porterías: una para atacar y la otra para defender. Y yo procuro no olvidarme de ninguna.

- ¿Ha tenido oportunidad de ver los dos partidos de la Real?

- Los dos. Ante el Villarreal jugaron a un nivel muy alto. Pude contemplar también algún reportaje por televisión de los partidos de pretemporada. Les veo como siempre (ríe).

- Explíquese.

- Sé que más de un aficionado se puso nervioso en pretemporada. Que sí faltaba profundidad, gol... pero siempre insisto en que los partidos de preparación son para eso mismo: para prepararse para la competición. Tampoco hay que pensar ahora que por empezar bien se va a quedar campeón de Liga. El equipo ha empezado bien, soy de los que creo que un buen comienzo te da para soñar con objetivos importantes.

- ¿Es pronto para alcanzar ese nivel de juego tan alto de la Real?

- Quizás es demasiado tarde para el resto de equipos. El Celta, con nuevo entrenador, no ha dejado malas sensaciones y ha perdido dos partidos. Siempre digo que lo que sea por merecimientos, bienvenido sea, y lo que sea por otra cosa, bienvenido sea también. Siempre habrá partidos que merecerás ganar y no ganas, y viceversa. Todo lo que se sume ahora es más que positivo.

- ¿Cuánto suma haber conseguido conservar el bloque?

- Mantener a Rulli es un punto a favor de la Real porque el puesto de portero siempre tiene su importancia y es muy difícil de suplir. Y qué decir de Iñigo, de Illarramendi... Ellos son los que marcan el estilo y sin ellos seguro que empezarían los problemas. Habrá que ver cómo responde el equipo a la marcha de Vela.

«La Real es un club saneado, con futbolistas fantásticos. Es un modelo a imitar»

- (Hace una pausa).

- Y me alegro muchísimo por Xabi Prieto y sus quinientos partidos. Fue un orgullo poder entrenarle.

- La Real visita este domingo un campo que usted conoce bien. Ascendió como jugador con Arsenio Iglesias en el banquillo en una línea defensiva que formaban con Djukic, Albistegi y Sabin Bilbao. ¿Qué le espera a la Real en Riazor?

- El Dépor ha podido recuperar a Lucas Pérez y ha mantenido a Andone. Son dos grandes delanteros que garantizan gol, algo fundamental para equipos como éste que tienen por objetivo lograr la permanencia. En otro momento decir esto hubiera sido un sacrilegio, pero ya saben que siempre digo lo que pienso. El Dépor está ahora en una etapa más parecida a aquella Real a la que llegué. Están tratando de sacar adelante un presupuesto y creo que gente capaz de conseguirlo. Tuve la suerte de conocer a los actuales dirigentes en una visita que nos hizo el Dépor no hace mucho y me dieron buenas sensaciones. Le están poniendo muchas ganas.

- ¿Qué partido intuye?

- Riazor es siempre un campo complicado para la Real. Recuerdo que el año pasado perdió 5-1. Y para el Dépor, más de lo mismo. Se va a medir a una Real en estado de gracia, en un momento de confianza en el que sale todo.

- El recuerdo que tienen de usted en Riazor es inmejorable.

- Los lugares donde trabajé siempre dejan una marca. Yo no he hecho más que otros muchos futbolistas que han vestido esa camiseta. Lo único que siempre di, y eso siempre fue innegociable, fue entrega, respeto a la institución, honradez y trabajo. Mucho trabajo. Y le cuento esto porque el día en el que volví a Riazor con la Real fue tremendo. Estábamos en el banquillo y varios de mis jugadores se quedaron sorprendidos y me preguntaban qué cantaban. 'Tomen nota -les dije-, esta es la demostración de que uno debe ser honrado en su trabajo'. Me caía la baba viéndolos boquiabiertos escuchando a la gente de Riazor.

- La Real ha crecido mucho desde que ascendió con usted.

- Tuve la suerte de conseguir el objetivo marcado. La meta del primer año era el ascenso y en el segundo, la permanencia. Y se consiguió. Supongo que parte de culpa de la actual situación de la Real la tenemos los que hemos podido poner nuestro grano de arena en este tiempo. La Real es hoy un club saneado, con futbolistas fantásticos, unas instalaciones envidiables y un proyecto de remodelación de Anoeta en camino. Es un modelo a imitar. Podría estar hablando horas y horas. Me alegra saber que Griezmann, Bravo o Tamudo recuerdan con cariño esa etapa en la Real. A uno le llena de orgullo.

- Una última curiosidad. ¿Es posible una candidatura conjunta de Argentina y Uruguay para albergar el Mundial de fútbol?

- Posible es, pero es muy difícil como está pensado el Mundial hoy en día. Nos faltan infraestructuras, solo tenemos un par de ciudades que podrían albergar grandes estadios. Ahora bien, si la idea es organizarlo con Argentina e incluso con Paraguay, quizás podría ser posible. Es la única forma que veo.

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