Real Sociedad

La magia de Xabi acaba encerrada entre Paredes

Sin 'punch'. Xabi Prieto centra un balón desde la derecha que trata de tapar Noboa./JOSÉ MARI LÓPEZ
Sin 'punch'. Xabi Prieto centra un balón desde la derecha que trata de tapar Noboa. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Prieto ejerce de delineante durante una hora de juego y la tinta se acaba con el tercer gol del Zenit

RAÚL MELERO

La calidad de un jugador se puede medir en la capacidad de inclinar el campo. Ladearlo para que el ataque fluya mejor de un lado que de otro. Es lo que tienen los 'jugones'. Y el 10 de la Real es un jugador que pertenece a esa estirpe.

El donostiarra vivirá, quien sabe si en su última temporada de blanquiazul, lo que es jugar los dieciseisavos de final una competición europea. La intención era hacerlo como primeros de grupo, sin embargo deber hacerlo a pie cambiado. Todavía quedan dos paridos como mínimo para que el capitán siga dando lecciones. Lo juega todo con Eusebio, así que no sería de extrañar que Prieto siga agrandando su leyenda como jugador realista.

El capitán se puede disfrazar en un partido de desatascador o de mago merlín. Ayer fue sobretodo lo primero. Tener al lado el caviar de la bota izquierda de Januzaj y los pulmones de un purasangre como es Odriozola, ayuda aunque también hace que se le vea menos. Pases cortos, medidos y al pie. Pocas rupturas y eso sí, centros al área con el peligro habitual del que sigue teniendo un guante en el pie. La muñeca de Curry en su bota derecha. Lástima que ayer en un par de ocasiones sus servicios no encontraran rematador aunque Willian José no llegó por centímetros.

Suyo fue el primer disparo a puerta del encuentro. Un balón en profundidad que normalmente suele acompañar con su guante buscando un compañero pero que ayer decidió engatillar buscando el palo corto. Por poco se fue fuera.

Prieto fue el único superviviente del naufragio del miércoles pasado ante el Lleida. El 'capi' dejó al equipo con ventaja de 2-0 y ya saben ustedes lo que pasó después. Tuvo que alcanzar una sensación parecida cuando Erokhin llevó a la red una contra del Zenit. Única vez que se acercaban con peligro.

La mirada al suelo le duró a Prieto un frame. Enseguida levantó la cabeza, pegó un par de gritos ante el jolgorio ruso y volvió a tocar a rebato. Y la Real siguió a lo suyo, martilleando una y otra vez la portería de Logidin. Prieto fue testigo directo de la 'delicatessen' que se inventó Januzaj para que Willian lograra el empate. Lástima que enseguida llegó el gol de Ivanovic de chilena y el postrero de Paredes. Un apellido que a Prieto se le hace familiar. La famosa 'prietinha' tuvo como protagonista a otro Paredes. Defensor de la camiseta del Zaragoza. El polvo de hada desapareció. La magia dejó de fluir y el partido murió. Al prestidigitador donostiarra, le quedan aún muchos trucos.

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