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Llorente ya es txuri-urdin

Diego Llorente, a su llegada la pasada semana a San Sebastián / michelena

La Real Sociedad anuncia el fichaje del central del Real Madrid, primer refuerzo para la próxima temporada, que ha firmado hasta 2022

AXEL GUERRA

Diego Llorente se convirtió ayer en el primer refuerzo de la Real Sociedad para la temporada 2017/18, después de que el club blanquiazul y el Real Madrid cerrasen el traspaso del defensa, según anunció a media tarde en un comunicado publicado en su web la entidad de Anoeta. En realidad no se trata más que de un trámite, toda vez que el acuerdo definitivo entre las dos partes se alcanzó el pasado jueves día 8, aunque el anuncio se retrasó porque los últimos documentos del contrato no se terminaban de cruzar entre ambos clubes. Ayer se solucionó todo el trámite y Llorente ya es oficialmente jugador de la Real.

El futbolista, que ya pasó en Madrid la pertinente revisión médica antes de irse de vacaciones al final de la pasada temporada, firma un contrato por las próximas cinco temporadas y se convierte en el primer fichaje blanquiazul del verano.

En unas declaraciones difundidas ayer por el club blanquiazul, Llorente se mostró «muy contento porque un club como la Real Sociedad se fije en mí. En cuanto supe de su interés no me lo pensé y creo que la decisión que he tomado es muy buena».

El nuevo futbolista de la Real explicó los motivos por los que ha decidido aceptar la oferta de la Real. «Valoro la estabilidad que me puede dar un contrato de larga duración. Después de dos cesiones considero que he cogido suficiente experiencia como para afrontar retos más importantes y creo que el que me ofrece la Real es muy bonito. Estoy muy ilusionado por afrontarlo».

Dice que «nadie puede asegurar resultados porque depende de muchos factores, pero esfuerzo, sacrificio y trabajo no van a faltar. Lo que tenga que llegar y las oportunidades que me den las aprovecharé al máximo. El objetivo es que tanto en Liga como en competición europea la Real esté a la altura del equipo grande que es y demos una gran imagen, que es lo que viene haciendo la Real y es en la línea en la que vamos a trabajar».

Cinco millones

El club realista abonará por la compra del jugador entre cinco y seis millones de euros y el Real Madrid se guardará una opción de recompra en los tres primeros años, cuyo montante económico irá en aumento desde los nueve millones que han quedado fijados para la primera temporada, según fuentes próximas al entorno del jugador.

En el contrato también se estipula un derecho de tanteo para el Real Madrid en caso de que en un futuro el club blanquiazul quiera vender al jugador, es decir, el club blanco podrá igualar cualquier oferta que pudiera tener la Real encima de la mesa para hacerse con el jugador.

Se trata de un defensa joven -en agosto cumplirá 24 años-, formado en la cantera del Real Madrid y que se ha hecho un hueco en Primera División durante las dos últimas temporadas en las que ha jugado cedido en el Rayo Vallecano y el Málaga. Con los de Vallecas disputó 37 partidos y marcó dos goles -uno de ellos a la Real en el Teresa Rivero- y con los malacitanos ha jugado 27 partidos y ha logrado otros dos tantos.

El proyecto que le ofrecía la Real coincidía con el deseo del madrileño de asentarse en un equipo y una ciudad y fue uno de los principales factores que decantó la balanza para que aceptase el contrato que le ofrecía el club blanquiazul y desoyera los cantos de sirena que le llegaban de la Premier. Se ha escrito que el Everton ofrecía catorce millones de euros al Madrid y una ficha próxima a los 2,3 millones de euros por temporada, pero el deseo de Llorente siempre ha sido seguir en la Liga, en un club con aspiraciones como la Real y con un juego que se adapta a sus características. El propio Málaga también le quería, y otros clubes como Valencia, Villarreal y Lille se plantearon la posibilidad de ficharlo, pero el madrileño tenía claro que su futuro pasaba por defender la camiseta blanquiazul.

El contrato por cinco temporadas que ha firmado Llorente, en el mejor de los casos, le permitirá formar parte del grupo de jugadores que son el presente de la Real pero también el futuro. En esa base están Bautista, con contrato hasta 2023, Odriozola, Rulli, Oyarzabal y Guridi (2022) o Iñigo, Zubeldia, Juanmi y Willian José (2021).

Polivalencia y competencia

La incorporación de Diego Llorente permitirá reforzar una línea que ha perdido a Mikel González -al que se le comunicó en mayo que no se le iba a renovar su contrato que finaliza el día 30- y que durante la temporada pasada sufrió problemas en las ocasiones en las que alguno de los integrantes de la pareja titular formada por Iñigo y Navas era baja, bien por acumulación de tarjetas o por lesión. Con ellos dos y con Aritz Elustondo deberá competir por un puesto en el once.

Su llegada apuntalará con garantías la zaga y permitirá un mejor reparto de los minutos en una campaña exigente en la que la Real disputará tres competiciones. A pesar de ser diestro, también se maneja bien con la izquierda y es capaz de iniciar el juego con soltura, unas condiciones que se ajustan a la propuesta futbolística del equipo desde la llegada de Eusebio Sacristán al banquillo realista. Puede jugar de lateral derecho, central e incluso de pivote defensivo, aunque donde lo ha hecho con mayor regularidad es en el eje de la defensa.

Llorente es un futbolista de gran progresión que ya ha debutado con la selección. Formó parte de la preselección que Vicente del Bosque hizo para preparar la Eurocopa de Francia y en la que, debido a la ausencia de los jugadores del Real Madrid y el Atlético que preparaban la final de la Champions, incluyó a varios jóvenes para participar en los primeros entrenamientos. Ahí estaban, además, los Pau López, Bellerín, Jonny, Meré, Asensio, Denis Suárez, Williams, Fornals y Oyarzabal. Precisamente se estrenó con La Roja en el mismo partido que el eibarrés, el 29 de mayo ante la selección de Bosnia y Herzegovina.

Cuatro días en los que conoció Zubieta y corrió por La Concha

Diego Llorente estuvo la semana pasada cuatro días en Donostia. Llegó el martes desde Mallorca, donde pasó unos días de descanso, vía Bilbao. Se hospedó en un céntrico hotel de la capital guipuzcoana y confiaba en que durante su estancia se pudiera anunciar oficialmente su fichaje por la Real Sociedad. Mientras tanto, se acercó hasta Zubieta para conocer el que será su lugar de trabajo las próximas cinco temporadas. Tampoco descuidó su forma física y se le vio corriendo por el paseo de La Concha. Además, aprovechó para buscar un piso en el que vivir a partir del 7 de julio. Contó con la ayuda de su novia, Ana, que conoce muy bien la ciudad. «Ha veraneado muchos años aquí y siempre me ha hablado muy bien de Donostia». El viernes la pareja volvió a Madrid para pasar los últimos días de descanso.

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