Real Sociedad

¿Quién tiene la llave para echar el cerrojo?

Iñigo Martínez despeja el balón de cabeza ante la oposición de Leo Baptistao, autor del gol del Espanyol./ARIZMENDI
Iñigo Martínez despeja el balón de cabeza ante la oposición de Leo Baptistao, autor del gol del Espanyol. / ARIZMENDI

La vuelta de Iñigo, que reaparecía tras mes y medio lesionado, no es suficiente para dejar la portería a cero

AXEL GUERRA

La temporada no está siendo fácil para Iñigo. En verano unos problemas en un glúteo le impidieron acudir a la concentración en Ermelo y apenas pudo disputar dos partidos de preparación, frente al Burgos y ante el Sporting, en los que sumó 117 minutos de juego. Tampoco estuvo en la dos primeras jornadas de Liga contra el Celta y el Villarreal. Debutó tras el primer parón liguero. Fue el 9 de septiembre ante el Deportivo en Riazor, de donde se retiró lesionado en el minuto 66 tras sufrir en la rodilla izquierda un plantillazo por parte de un jugador deportivista. Iñigo pensaba que se había roto los ligamentos, pero todo quedó en una hiperextensión que le ha dejado fuera de los terrenos de juego un mes y medio.

En este tiempo la Real ha disputado cinco partidos de Liga y uno de Europa League y no ha ganado ninguno de ellos en los que ha encajado algún tanto. Solo ante el Betis en Anoeta fue capaz de salvar un punto (4-4). En los encuentros que dejó su portería a cero, la victoria fue txuri-urdin: frente al Alavés (0-2) en Liga y ante el Vardar (0-2) en Skopje hace cinco días. Como local solo ha sumado dos victorias desde el inicio de temporada, ante el Villarreal (3-0) y el Rosenborg (4-0).

Cerrar la portería

La Real, que no conocía el sabor de la victoria en su estadio desde el 15 de septiembre ante el conjunto noruego, se presentaba en Anoeta con el objetivo de volver a ganar en su estadio para confirmar su mejoría tras los dos triunfos ante el Alavés y el Vardar, en los que no recibió ningún gol. La vuelta de Iñigo al eje de la defensa era un buen argumento para confiar en que esta vez sí, era posible que el rival se marchara de Donostia sin celebrar tanto alguno.

El seguimiento

Recuperaciones:
6
Intercepciones:
3
Faltas recibidas:
2
Faltas cometidas:
1
Pases buenos:
60
Pases fallados:
18
Asistencias:
1

El objetivo se diluyó en el minuto ocho de partido cuando Leo Baptistao se incrustó entre Iñigo y Llorente para cabecear con sutileza un centro milimétrico de Jurado. El Espanyol se ponía por delante y la Real debía luchar contra la estadística.

El conjunto 'perico' juntó líneas, y su presión alta complicó el inicio del juego realista, que se volcó en busca de la remontada. Ahí fue donde apareció la figura de Iñigo, clave en la salida de balón del equipo. Tiró de repertorio, con cambios de dirección, pases largos y filtrados. También fue contundente para neutralizar dos contras peligrosas de Baptistao y Sergio García, una en cada tiempo.

Pero si por algo destaca Iñigo, además, es por su carácter ganador. En las jugadas a balón parado se sumó al ataque y cuando la Real más volcada estaba, se desdobló por banda y buscó la sorpresa, que no llegó. Esta vez la Real encajó y no perdió, pero seguro que el de Ondarroa no se fue contento a casa.

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