Real Sociedad

La Liga espera a la Real hasta el final

De la Bella trata de marcharse de Martin Aguirregabiria en el último partido jugado por la Real./EFE
De la Bella trata de marcharse de Martin Aguirregabiria en el último partido jugado por la Real. / EFE

El balance negativo cosechado hasta ahora solo puede repararse ganando el máximo de partidos hasta que acabe la Liga

JAVIER ONDARRETA

Quedan once jornadas de Liga por delante para la Real y pueden pasar aún muchas cosas. Hablar de objetivos finalistas en un error. La aspiración de optar a un sexto o séptimo puesto que dé opciones de jugar la Europa League resulta ocioso. Se impone preparar cada partido con el propósito de obtener los tres puntos en juego. Ni más, ni menos. Es la mejor medicina para evitar la frustración. Hablar de títulos a comienzos de temporada fue un error que no ha hecho sino elevar el descontento de la afición blanquiazul como consecuencia de la eliminación de Copa a manos del Lleida, la caída ante el Salzburgo en Europa League o la errática trayectoria descrita hasta ahora en la Liga.

La actual temporada está suponiendo un innegable paso atrás en la progresión que cabía esperar de la Real. No sólo por los resultados en las tres competiciones disputadas, sino por la falta de fiabilidad, consistencia y capacidad de competir de un equipo que ha sembrado más dudas que incertidumbres de cara al futuro. Este balance negativo puede ser aún reparado con un final de Liga competitivo que esté en condiciones de situar a la Real en disposición de luchar por el objetivo europeo hasta la última jornada. No obstante, suceda lo que suceda hasta el final del campeonato, lo ocurrido hasta ahora obliga al club a abrir una profunda reflexión sin límite alguno sobre el rumbo que el proyecto deportivo debe adquirir la próxima temporada.

Gestión deficiente de la plantilla

La Real ha llegado en malas condiciones al momento crucial de la temporada en el que estaban en juego la eliminatoria europea ante el Salzburgo y el enganche a los puestos de arriba de la Liga. Con varios jugadores claves que acumulaban excesivos kilómetros, y otros tantos integrantes de la plantilla sin el necesario rodaje.

Ha habido demasiadas dudas en la portería con Rulli hasta que se lesionó. Su sustitución por Toño Ramírez ha descubierto una carencia en la portería que ha habido que resolver sobre la marcha con el fichaje de Miguel Angel Moyá.

La inseguridad de la línea defensiva ha basculado entre el desgaste excesivo de Odriozola, la marcha precipitada de Iñigo Martínez, la falta de determinación a la hora de apostar por una pareja de centrales estable, y la endeble confianza que transmite Kevin Rodrigues en el lateral izquierdo.

En el centro del campo, solo la ausencia obligada por lesión de Xabi Prieto ha obligado a Eusebio a contar como titular con un Igor Zubeldia, que hasta ese momento había tenido una presencia intermitente. Resulta especialmente incomprensible que no jugara en el partido de vuelta de la Europa League en Salzburgo. Además, Illarramendi ha llegado agotado a esta fase decisiva de la temporada y Zurutuza padece una alarmante falta de puesta a punto. Rubén Pardo no cuenta para nada y Jon Guridi, apenas ha tenido oportunidades.

La delantera ha perdido durante un mes a William José y esta baja ha provocado un auténtico carrusel de cambios en el que han participado prácticamente todos los jugadores de esta línea sin una continuidad definida. Canales ha alternado su participación entre el centro del campo y la delantera, acreditando que como centrocampista no está en condiciones de aportar la consistencia que necesita el equipo en esa zona del campo. Han entrado y salido sin un criterio definido Agirretxe, Bautista, Januzaj, Juanmi y hasta Oyarzabal, convirtiendo la composición de la línea ofensiva en un auténtico sudoku.

Desequilibrio

La ausencia por lesión de Xabi Prieto ha obligado a recomponer un centro del campo que hasta ese momento mostraba un preocupante desequilibrio, porque el capitán blanquiazul no es un centrocampista capaz de aportar el equilibrio que requiere jugar solo con tres jugadores en esa zona del campo. La obligada entrada de Zubeldia ha proporcionado al equipo una consistencia de la que ha carecido en buena parte de la temporada y eso se ha notado de forma elocuente en los tres últimos partidos de Liga ante el Valencia, Betis y Alavés. El desequlibrio crónico que ha existido en el centro del campo explica también la enorme fragilidad defensiva que la Real ha sufrido a lo largo de toda la temporada.

Debate sobre la portería

El debate abierto sobre la portería ha sido demasiado ventajista. Nadie defendía a comienzos de temporada que Rulli tuviera que dejar la Real. Más bien al contrario.

Había un consenso prácticamente unánime respecto a que su marcha supondría un problema serio para la portería realista. Tampoco había debate alguno sobre la conveniencia de que un guardameta como Toño Ramírez, portero experimentado y de la cantera, fuera el suplente de Rulli, siguiendo un modelo clásico en la Real, desde los tiempos en los que Arconada era titular indiscutido y se buscaba el acompañamiento de un portero netamente suplente.

Lo que nadie esperaba es que Rulli viera cortada su progresión este año con una preocupante irregularidad, lesionándose además para algo más de un mes. Toño Ramírez no tuvo fortuna en su debut ante el Villarreal y tampoco contra el Valencia, con el portero argentino ya fuera de combate.

En ese contexto, la Real ha hecho lo que tenía que hacer, que es fichar otro portero. No obstante, el club no decide fichar a Moyá después del partido de Mestalla, sino antes, porque aún estaba abierto el mercado de fichajes y preocupaba, sobre todo, que Toño Ramírez sufriera cualquier lesión, que obligara al debut de Zubiaurre, portero suplente de Sisniega en el Sanse. Si Toño Ramírez hubiera rendido a satisfacción en Mestalla, el globo del debate sobre la portería realista se hubiera pinchado en gran medida y es posible que el portero riojano hubiese jugado ante Betis y Alavés. En ese caso, Moyá habría sido igualmente fichado, porque la recuperación de Rulli amenazaba con alargarse más del mes inicialmente previsto y, además, parece poco probable su continuidad futura en la Real. Con la incorporación del guardameta mallorquín, el club blanquiazul se asegura garantizar la transición en la portería para la próxima temporada.

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