Real Sociedad

La Real Sociedad mira al futuro próximo con optimismo

Vela, con capucha, recibe el apoyo de Zurutuza, presionado por Bautista e Illarramendi, con Aritz, al fondo, en el entrenamiento de ayer en Zubieta./UNANUE
Vela, con capucha, recibe el apoyo de Zurutuza, presionado por Bautista e Illarramendi, con Aritz, al fondo, en el entrenamiento de ayer en Zubieta. / UNANUE

Eusebio podrá contar con prácticamente toda su plantilla para encarar el partido del jueves ante el Vardar y el derbi antes del parón de Liga

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

No hay mucho tiempo para lamerse las heridas de la derrota encajada en Getafe. En el vestuario de la Real la sensación es de rabia y enfado por no haber podido sentenciar el partido en alguna de las ocasiones de que se dispuso, la lectura del partido habría sido otra distinta de haberlo conseguido, y también se lamenta no haber encontrado la forma de sacudirse la presión a la que le sometió su rival. Pero hasta ahí. Los puntos no van a volver. El reto que se han puesto los jugadores es ganar al Vardar para dejar encarrilado el acceso a los dieciseisavos de la Europa League y derrotar después al Eibar (domingo, 18.30) en Anoeta antes del parón para ahuyentar cualquier fantasma.

Antes de dar carpetazo a lo ocurrido en Getafe, queda de manifiesto una vez más que la Real por su forma de comportarse y las características individuales de sus futbolistas, se trata de un conjunto cuyo fútbol necesita alcanzar un nivel muy alto para traducirse en puntos. Es raro el día que gana sin ser superior al contrario. Casi todos los puntos que tiene en su casillero se deben a su manifiesta superioridad. La Real no es el equipo más rápido, potente, resistente ni agresivo de la categoría. Su principal virtud es la velocidad y su capacidad para combinar el balón. Y si no hay ninguna de las dos cosas sufre lo suyo como en la segunda parte de Getafe. A la Real le sigue costando responder al adversario con una trabajada y eficaz propuesta sin balón. No domina ese registro. A eso se le suma las dificultades que tuvo Willian José en el juego de espaldas para sacar a sus compañeros a campo contrario tras el descanso, algo que sí había conseguido en la primera mitad. Sin ese recurso, la Real tuvo muchas dificultades para subir líneas y dar un paso al frente. El Getafe le llevó a un juego impreciso, precipitado y de escasa pausa. Cuando la Real quería ir a la portería contraria, ya estaba volviendo. No cogió la altura idónea para someter al contrario.

Cruyff era el que decía que el fútbol se decidía en las áreas pero se determinaba en el centro del campo. Que los jugadores de esa zona eran los que definían el estilo. A estas alturas sobra decir que la Real echa en falta a Illarramendi cada vez que no está. Su regreso tras cumplir un partido de sanción al ver la roja ante el Espanyol coincidirá con la vuelta de Zurutuza, el otro jugador que marca el estilo de esta Real. En la medida en que ambos sean capaces de volver a acercarse a su mejor versión la Real andará mejor y, a su lado, permitirá que Zubeldia siga creciendo. Los partidos ante el Lleida y el Getafe en apenas cuatro días confirman que es imprescindible que los hombres del centro del campo lleguen frescos a los partidos. Si carecen de su chispa habitual como quedó patente con Canales y Prieto en la segunda parte de Getafe, el colectivo se resiente de forma importante. Son muy necesarios.

En la medida que Zurutuza e Illarramendi vuelvan a su mejor nivel, el equipo dará un paso adelante

Eusebio cuenta con 21 jugadores para encarar los dos partidos de esta semana. Solo faltan Carlos Martínez, Agirretxe y Guridi, lesionados. Visto el potencial del Vardar en el partido de ida saldado con un 0-6, parece lógico que cualquier gestión de la plantilla pase por alinear al once de gala en el partido ante el Eibar y que en la Europa League tengan minutos los menos habituales. El Vardar sigue sin sumar en Europa. El técnico puede alinear ante el equipo macedonio a un once que no diferirá mucho del formado por Rulli, Odriozola, Aritz, Navas, De la Bella; Pardo, Zubeldia, Prieto; Juanmi, Canales y Bautista. Ante el Eibar podrían entrar Iñigo, Llorente, Kevin, Illarramendi, Zurutuza, Vela y Willian José.

Ganar al Eibar permitiría no insistir mucho más en las dificultades que está teniendo el equipo para sacar adelante los partidos en Anoeta. Cuatro de los cinco equipos visitantes han sacado algo positivo, o lo que es lo mismo, han volado diez de los quince puntos disputados. La Real no gana desde el 25 de agosto cuando le metió tres goles al Villarreal. Después ha empatado con Betis y Espanyol y ha perdido con el Real Madrid y el Valencia. Hoy los equipos se repliegan bien en Anoeta y dificultan al extremo las operaciones de los jugadores realistas, pero también saben que si la Real se pone por delante es difícil remontarle. En el 76% de las veces que lo ha conseguido se ha hecho con los tres puntos en juego. Al menos, así ha sucedido desde la llegada de Eusebio al banquillo blanquiazul en noviembre de 2015.

La Real solo ha ganado un partido de cinco de Liga en Anoeta esta temporada y urge una victoria

La Real afrontará seis partidos de toda índole hasta que se cierre la fase de grupos de la Europa League en la primera semana de diciembre. El equipo jugará ante el Eibar el domingo a las 18.30 horas y después tendrá quince días de descanso hasta que reanude la competición de Liga en Girona. El partido está previsto que se juegue el domingo 19 aunque por el momento no hay hora de inicio. Cuatro días después, el jueves 23, jugará en el campo del Rosenborg, y el domingo 26 recibirá a Las Palmas. El miércoles siguiente disputará la vuelta de la Copa en Anoeta ante el Lleida con la ventaja mínima que logró en la ida, y esa semana se cerrará en el campo del Atlético de Madrid, el 3 de diciembre. La fase de grupos de la Europa League acabará ante el Zenit en Anoeta, el jueves 7, en un partido en el que debería estar en juego la posibilidad de optar al primer puesto del grupo.

La Real presenta una tarjeta de visita absolutamente excepcional con Eusebio -casi ha ganado tantos partidos fuera de casa (18) como en su estadio (20)- por lo que cualquier análisis permite seguir siendo optimistas. No hay nada perdido. La Real está viva.

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