Real Sociedad

«Somos el jugador número 12»

Miembros de Atzegi y voluntarios de la asociación posan en los aledaños de Anoeta antes del partido. / FOTOS VILLAMERIEL
Miembros de Atzegi y voluntarios de la asociación posan en los aledaños de Anoeta antes del partido. / FOTOS VILLAMERIEL

Veintiún discapacitados de Atzegi acudieron a Anoeta para animar a su equipo, invitados por el Rotary Club

IGNACIO VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

Los aficionados realistas acudían ayer contentos a Anoeta pese a que el horario del partido contra Las Palmas era más propicio para una buena sobremesa dominical. Pero la víctoria txuri-urdin del pasado jueves en tierras noruegas en la Europa League insufló ánimos a los seguidores realistas, que desafiaron al frío otoñal para animar una vez más a su equipo.

Más de uno llegaba a la carrera a los aledaños del estadio terminando de digerir aún la comida. Otros aprovechaban para tomarse un café rápido en los bares cercanos a Anoeta. Ese era el caso de Nadia Mohamed, una donostiarra de adopción que cada vez se siente «más realista» y que llegó enfundada en la elástica txuri-urdin deseosa de ver un buen espectáculo.

Junto al restaurante Xanti, un grupo de jóvenes de Atzegi esperaba ansioso la entrada al campo. Habían sido invitados por el Rotary Club, que costeará 21 abonos de la Real para que personas con discapacidad intelectual y voluntarios de Atzegi puedan acudir a los partidos de Anoeta. Gracias a esta colaboración calculan que más de 300 personas podrán acceder al estadio para animar a la Real. Ayer, algunos de los afortunados fueron Aritz Larburu, Cristina Ferrer, Igor Villasante, Iker Atienza, Luis Silvano e Itxaso Escudero, que estuvieron acompañados por la responsable de juventud del Rotary Club, Ahizpea Larrañaga, y el presidente de los rotarios guipuzcoanos, Fernando Ayllón.

Todos ellos se mostraban entusiasmados con la oportunidad de acudir juntos al campo. Entraron por la puerta 12 y, como si del jugador número 12 se tratase, no pararon de animar a los suyos desde el pitido inicial. Ninguno firmaba el empate ante el farolillo rojo del campeonato. Más bien se inclinaban por una victoria contundente. «Nos conformaríamos con un 4-1 pero si pueden ser más goles, mejor», afirmaban optimistas. «Y si podemos dejar la portería a cero, perfecto». En ese momento el equipo rival marcó el 0-1, que cayó como un jarro de agua fría para el estadio en general y para los chavales de Atzegi en particular.

Ellos mismos habían tenido partido por la mañana y habían llegado al campo con la copa que les otorgaron por su victoria. «Bueno, si al final la Real no gana al menos lo habremos hecho nosotros», se consolaban entre ellos. Pero al rato William José puso las tablas en el marcador y retornaron los comentarios eufóricos. «Vamos a quedar 3-1», vaticinaba Aritz Larburu. «Ojalá», decía Cristina Ferrer, «mañana cumplo 27 años así que sería un buen regalo».

En el descanso algunos salieron a fumar mientras que la mayoría se quedó dentro del campo para dar buena cuenta de sus bocatas. Hablaron de su trabajo en Gureak, donde trabajan la mayoría. En la segunda parte el frío se intensificó por lo que empezaron a animar aún con más ahínco. El empate de Las Palmas no entraba en los planes de ninguno, aún así, antes de que la Real pusiese el balón en el centro del campo ya estaban animando de nuevo. Sin embargo, los minutos pasaban y pese a las ocasiones la Real no lograba adelantarse de nuevo en el marcador. Tiraron entonces de pipas para contener los nervios, aunque a más de uno casi se les caen al suelo del susto cuando Rémy estrelló un balón en el poste que hubiera sido el 2-3.

Al final reparto de puntos «y gracias», coincidían al salir del estadio. «La victoria no ha podido ser pero al menos hemos pasado buen rato. Se agradecen iniciativas como estade los rotarios», concluyeron.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos