Real Sociedad

John Toshack: «La noche más recordada de toda mi carrera es la del título en La Romareda»

John Toshack posa en San Sebastián con la bufanda de la Real Sociedad./ARIZMENDI
John Toshack posa en San Sebastián con la bufanda de la Real Sociedad. / ARIZMENDI

Todo empezó de forma casi casual el 1 de marzo de 1978, cuando se hizo cargo del Swansea en una decisión arriesgada

PEDRO SOROETA

John Toshack está de aniversario. Aunque no será hasta el próximo mes cuando haga 70 años, estos días se cumplen 40 desde que se estrenó como entrenador. El extécnico de la Real Sociedad ha estado unos días en San Sebastián, que aprovechamos para repasar con él su dilatada trayectoria.

- Han pasado ya 40 años desde que se estrenó en un banquillo.

- Es increíble, pero cierto. Es mucho tiempo, desde luego, pero más ha pasado desde que empecé en esto del fútbol.

«Voy a cumplir 70 años y ya no soy el pollo de primavera que vino a la Real en el año 1985»

«El 25% de mi carrera de técnico estuve en la Real en tres etapas, cada una con su dificultad»

«Es una campaña difícil. ¿Cuántas veces ha ido la Real dos años seguidos a Europa?»

«Mis jugadores han corrido por el campo como pollos sin cabeza; es difícil hacerlo peor» EN LA REAL

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«Allí saca el portero, un jugador le da de cabeza, hay un remate y el balón se cuela por la ventana del baño de una casa» ANTES DE JUGAR EN VALLECAS

- Creo recordar que debutó con 16 años en Gales.

- Así es. Debuté con el Cardiff con 16 años. Era el año 1965. ¡Cobraba 12 euros a la semana! Recuerdo que si jugaba en el primer equipo cobraba ocho euros más. Además, por ganar nos daban cuatro euros y por empatar dos. Vamos, que podía llegar a ganar 24 euros a la semana. Casi como ahora...

- Ha pasado tiempo, pero lo recuerda bien.

- Sí. perfectamente. Fui el jugador más joven de toda la historia del Cardiff. Iba andando al campo desde casa a entrenar. Era un chaval feliz. Jugué cuatro años en el Cardiff y con 19 años cobraba ya 40 euros a la semana, cuando vino el Liverpool a ficharme. El entrenador del Cardiff me quiso ayudar y me dijo que les iba a contar a los del Liverpool que yo cobraba 70 euros, para que me pagaran más. Le dije que no, que era mejor empezar bien. Vino Bill Shankly y me ofreció 80 a la semana, que podían llegar a los 100 euros, según la asistencia de público a los partidos. Me temblaba todo el cuerpo. Firmé por el Liverpool, donde me esperaban unos años increíbles.

- Pero estuvo a punto de decir adiós de forma prematura a su carrera como jugador.

- En el año 74 tenía problemas musculares en la pierna izquierda y jugaba poco. Vino el Leicester City a ficharme, pero no pasé el examen médico. Me quedaba un año más de contrato en el Liverpool, a donde volví. Me hicieron entrenamientos especiales, visité a dos especialistas médicos y me dijeron que me quedaba muy poco tiempo como jugador. ¡Tenía 24 años! Y mira. Jugué otras cuatro temporadas en el Liverpool. Jugar con Keegan era fácil. Recuerdo que cuando yo saltaba para darle de cabeza, él me gritaba, «déjala donde quieras, donde quieras». Y allí estaba él.

- Llegó a probar con el Anderlecht.

- Vino a ficharme, pero también me rechazaron en el reconocimiento médico. Esto cambió mi carrera.

- ¿Por qué?

- Pensé en volver a casa, en ir al Cardiff de jugador-entrenador, pero no me quisieron. Y lo que es la vida. Fui a Swansea a un acto publicitario y coincidí con el presidente. Empecé a hablar con él y de repente ya tenía un acuerdo para ir a su club como jugador-entrenador. Era marzo del año 78. Han pasado 40 años... Un amigo mío me decía. «¡Qué has hecho! ¡Has pasado en unas horas de ser jugador del Liverpool a ser jugador-entrenador de un equipo que acaba de perder contra el peor de la cuarta división! Tres años y medio más tarde volví a Anfield para jugar contra el Liverpool un partido de la Premier como entrenador del Swansea. Es lo que tardamos en subir de cuarta a primera. De todo lo que me ha sucedido en estos cuarenta años es de aquello, de subir en tres años de cuarta a la Premier con el Swansea de lo que más orgulloso estoy. He ganado títulos, muchos títulos, pero como aquello, nada. Además, casi ganamos la Liga en el primer año en la Premier. A falta de seis partidos éramos primeros, pero perdimos cinco de los últimos seis. Falta de experiencia.

- Después vino toda una carrera como entrenador.

- Muy larga. De esos 40 años de entrenador, el 25% he estado en la Real en tres etapas diferentes y cada una con su dificultad.

- Pero antes de venir inició su carrera en el extranjero en Lisboa.

- Sí y me fue bien. Acabamos segundos después de perder solo un partido en toda la temporada. Entonces el Oporto, campeón de Europa, tenía un equipazo. Recuerdo que vino el directivo de la Real Otazu a ficharme. Eran otros tiempos, en la Real no jugaban extranjeros.

- Le costó al principio, pero el título de Copa lo cambió todo.

- Eso es. Si te fijas bien, la trayectoria hasta la final fue bastante sencilla. Solo jugamos contra un equipo de Primera, el Athletic, en semifinales. La final fue un partido increíble. Hoy puedo decir con seguridad que la noche de Zaragoza fue la más memorable de toda mi carrera. Sabía que ganar aquella final era muy importante tanto para los jugadores como para mí mismo. Y teníamos a Arconada, claro.

- Al año siguiente llegaron otra vez a la final.

- Sí, dos finales seguidas desde aquel madrugón de Oviedo. Fuimos subcampeones de Copa y de Liga, una gran temporada. Esta vez el camino hasta la final fue muchísimo más difícil. Ganamos 0-4 en el Bernabéu en las semifinales. Recuerdo que aquel día se aplaudió a la Real en el campo del Madrid.

- Y a Madrid precisamente se fue usted.

- Ganamos la Liga con el récord de goles, pero recibía muchas críticas. Recuerdo que un día, después de que yo dijera lo que pensaba en una rueda de prensa, Ramón Mendoza me dijo que en el Madrid la ropa sucia se lavaba en casa. Yo le contesté que sí, pero que llevaba seis semanas sin que se secara la ropa y tuve que abrir las ventanas... Era el final de la 'Quinta del Buitre' y yo le avisé a Mendoza que tenía que renovar el equipo. No le gustaba lo que yo le decía, pero el Barcelona ganó las cuatro ligas siguientes.

- Años después vino su segunda etapa en la Real.

- Trajimos a Oceano y Xavier. Recuerdo que llamé a Joaquín Aperribay desde una cabina de teléfono para decirle que teníamos a los dos jugadores por 200 millones de pesetas, creo. Luego vino Kodro, al que tuve entrenando con jugadores del Sanse. Meho puso muchas ganas. Su país estaba en guerra.

- Y hubo también tercera etapa.

- Entonces volvieron algunos jugadores, como Karpin y Kovacevic. Y teníamos a Nihat. Karpin es uno de los jugadores más competitivos que he tenido.

- También de Coruña tiene buenos recuerdos.

- Era un gran equipo, con jugadores como Bebeto, Mauro y Naybet, que es seguramente el mejor central que he tenido.

- De momento su carrera como entrenador acabó en Casablanca.

- Fue una experiencia muy interesante. El primer año ganamos la Liga y en el segundo fuimos subcampeones, jugando todos los partidos de casa fuera, porque teníamos el campo clausurado. Llegamos hasta las semifinales de la Champions de África. Los viajes eran terribles, inacabables... Tuve la suerte de estar en Kinsasa, allí donde uno de mis ídolos, Mohamed Ali, peleó contra Foreman.

- ¿Se puede decir que ya está jubilado?

- ¿Jubilado? Un día le hicieron esa pregunta a Bill Shankly, que siempre ha sido una referencia para mí. Cuando le hicieron esta pregunta contestó que «jubilado es la peor palabra que hay en el diccionario. Yo solo estaré jubilado cuando esté en la caja seis metros bajo tierra. Entonces sí estaré jubilado», dijo. Yo lo suscribo, claro, pero tengo que ser sincero. Voy a cumplir 70 años y mentiría si dijera que estoy fantástico. La verdad es que ya no soy el pollo de primavera que vino a la Real en el año 85.

- ¿...?

- Una cosa sí puedo decir. Estoy muy orgulloso de mis 40 años de entrenador. Ahora veo a jugadores que acaban sus carreras como futbolistas y ya creen que están preparados para entrenar en Primera división. Yo empecé en cuarta categoría. No teníamos ni campo de entrenamiento. Entrenábamos en un parque de la ciudad. Ahora todo ha cambiado, pero sigo pensando que para ser buen entrenador primero hay que sufrir, entrenar a equipos pequeños. Yo, al menos, aprendí mucho de aquellos años en el Swansea.

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