«Iñigo Martínez siempre se paseaba por Ondarroa con la equipación del Athletic»

En Ondarroa ven «lógico» que el exjugador de la Real Sociedad juegue de rojiblanco «siendo vizcaíno como es». Su primer entrenador y el presidente del Ondarroa defienden que Iñigo «está donde debe: en el Athletic de Bilbao y no en la Real»

Imanol Osa, el primer entrenador de Iñigo, posa en el pesaje de la Cofradía Santa Clara, en la que trabaja./FOTOS: USOZ
Imanol Osa, el primer entrenador de Iñigo, posa en el pesaje de la Cofradía Santa Clara, en la que trabaja. / FOTOS: USOZ
ÁLVARO VICENTEONDARROA

En el bar Gaztedi de la alameda de Ondarroa tienen dos pantallas de televisión. En una ponen los partidos de la Real Sociedad y en otra, los del Athletic. 'Putxi' confiesa desde el otro lado de la barra que el 65% de sus clientes se agrupan en torno a la pantalla del Athletic y el resto, en la de la Real. El sábado, cuando arranque el derbi en Anoeta a las 16.15 horas, todos mirarán lo mismo. «El ambiente que se genera cuando hay partidos es cordial y divertido. Esta temporada lo hemos pasado bien con los dos jugando partidos de la Europa League al mismo tiempo. Los goles iban y venían de un esquina a otra», dice con una sonrisa de oreja a oreja.

Esta división la encarna mejor que nadie uno de sus parroquianos habituales: el ondarrutarra Iñigo Martínez, al que es fácil verle jugando a cartas con su cuadrilla, la misma en la que dicen sigue habiendo amigos que no terminan de entender cómo cambió de camiseta de la noche a la mañana. «Unos se han alegrado, otros no tanto, pero son cosas que pasan», trata de justificar este hostelero.

«Unos amigos de Iñigo se han alegrado de que se vaya al Athletic, otros no tanto, pero son cosas que pasan»

«Unos amigos de Iñigo se han alegrado de que se vaya al Athletic, otros no tanto, pero son cosas que pasan» 'Putxi', Hostelero

Rechazado en Lezama cuando era un cadete, aceptado después en Zubieta hasta ser capitán de la Real Sociedad en el primer equipo, con el que jugó 238 partidos en seis temporadas, Iñigo Martínez está a tres días de volver a Anoeta. Pero ahora con la camiseta del Athletic tras su marcha repentina en el pasado mercado invernal cuando la Real peor lo estaba pasando. Su regreso es uno de los pocos puntos de interés de este derbi descafeinado por la situación clasificatoria de los equipos. Mucho más tras las recientes declaraciones de Iñigo en la web del Athletic, las primeras desde su fichaje, en las que aseguraba que en la Real Sociedad «no estaba siendo del todo feliz» y que su predilección por el Athletic viene de lejos, desde que era «pequeño, en mi pueblo casi todos lo son, mi familia, mi gente...». Esas palabras no tendrían recorrido si no fuera porque Iñigo repitió lo mismo pero al revés en incontables ocasiones en el corazón de la Real, en sus instalaciones de Zubieta, en las seis temporadas que jugó de blanquiazul. «¿El Athletic? Nunca me iría al otro bando», dijo entre otras perlas en su carrera txuri-urdin.

«Iñigo y su familia siempre han sido del Athletic. ¿Dónde iba a estar mejor que en Lezama?»

«Iñigo y su familia siempre han sido del Athletic. ¿Dónde iba a estar mejor que en Lezama?» Imanol Osa, Primer entrenador de Iñigo

Imanol Osa, el que fuera primer entrenador de Iñigo en el Aurrera de Ondarroa, recuerda bien esos años en los que «Iñigo se paseaba por el pueblo vestido de arriba abajo con la equipación del Athletic. Es que en Ondarroa, como es lógico, tira más el rojiblanco y él no era una excepción. Iñigo está ahora donde debe: en el Athletic y no en la Real».

Osa no es ajeno a las críticas que ha recibido Iñigo desde que dejó la Real. No las comparte porque «Griezmann se fue al Atlético y no pasó nada, Illarramendi se fue al Madrid y tampoco, y ahora con Iñigo...».

Del excentral de la Real Sociedad y central hoy del Athletic se habla en las calles de Ondarroa después de la enésima derrota esta temporada en San Mamés ante el Levante, el pasado lunes. La prensa vizcaína reprocha la pasividad de la defensa del Athletic al permitir que un jugador del Levante recorriera medio campo hasta marcar. Y a Iñigo también le llueven palos.

Pero en Ondarroa no todo es fútbol. No al menos en días como ayer cuando se descargan 400.000 kilogramos de antxoa «de la buena», de 35 granos por kilo. No hay mejor noticia para un pueblo que vive volcado al mar. La alegría se palpa en las terrazas y en la velocidad a la que almuerzan los arrantzales.

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Esa entrada de pescado ha hecho que Osa apenas haya levantado la vista de la pantalla de su ordenador en la báscula de pesaje de la cofradía Santa Clara, por la que calcula pasaron ayer 40.000 cajas de antxoa descargadas por más de medio centenar de embarcaciones de todo el Cantábrico. «No hay otro puerto igual», justifica. Pocos de esos arrantzales gallegos, asturianos, cántabros y vascos a los que recibe al otro lado de la ventanilla saben que él también defendió la camiseta de la Real siendo vizcaíno. «Jugué en juveniles con Carmelo Amas, Etxarri... Todos las navidades nos seguimos juntando para recordar aquellos años», recuerda. Quizás por eso trata de justificar la decisión tomada por Iñigo. «Es que él y su familia siempre han sido del Athletic. ¿Dónde iba a estar mejor que en Lezama?».

«Es un producto cien por cien Aurrera y vizcaíno por los cuatro costados. Lo raro era que jugara en la Real»

«Es un producto cien por cien Aurrera y vizcaíno por los cuatro costados. Lo raro era que jugara en la Real» Eladino González

Eladino González también ve lógico el paso dado por Iñigo por ser «un producto cien por cien Aurrera y vizcaíno por los cuatro costados. Lo raro es que estuviera jugando en la Real durante tantos años».

Presidente del Aurrera de Ondarroa desde 2007, González dice sentirse «orgulloso como ondarrés y aurrerista» de ver a Iñigo con la camiseta del Athletic. «Es un chaval de casa, podía ser mi hijo, siempre ha tenido presente sus raíces y ha defendido a la Real en un pueblo vizcaíno donde nunca es fácil hacerlo. Nunca se ha metido en polémicas».

González, médico de profesión, no duda en calificar de «circunstancial» que Iñigo jugara en la Real Sociedad porque el primer club que se interesó por él fue el Athletic. «Pero en Lezama no lo vieron y en Zubieta sí. La directiva de entonces del Aurrera hizo una buena negociación con la Real».

A decir verdad pocos municipios habrá en Bizkaia que hayan aportado tantos jugadores al Athletic como Ondarroa. Iñigo ha sido el último de una larga lista en la que están, entre otros, Peio Agirreoa, Aritz Solabarrieta, Peio Bengoetxea, Juanito Urkizu, Luis Mari Orue, Rubén Bilbao, Pedro Lavín y Josu Ortuondo, Larzabal, Iñaki Bergara y Kepa Arrizabalaga. Pero nunca antes el Aurrera había recibido un «pellizco» como el que les ha caído por el traspaso de Iñigo de la Real al Athletic: 600.000 euros por derechos de formación, que, según cuenta el presidente González, «van a ayudar a mejorar las instalaciones del club. Queremos asegurar su futuro para que cumpla muchos más ahora que estamos a tres años de celebrar el centenario». Esta inyección económica se escenificó recientemente en un acto-homenaje que se le debía a Iñigo desde los Juegos de Londres en 2012. «Es que es el único olímpico que hemos tenido en el pueblo y aunque pueda parecer extraño no terminábamos de encontrar una fecha para tenerle con nosotros».

El Aurrera, pese a ser un club vizcaíno, ha jugado en la liga guipuzcoana hasta hace tres años porque para sus jugadores y técnicos era «más cómodo desplazarse a cualquier campo de Gipuzkoa que a otros de Bizkaia». Ha sido así desde los tiempos en blanco y negro, aunque al estar radicado el club en Bizkaia y jugar en Gipuzkoa no recibía ayudas de ninguna de las dos administraciones. «Hasta que estas se pusieron de acuerdo, nos ofrecieron la posibilidad y...». Hoy tienen un equipo en Tercera y tiran más hacia el Athletic que a la Real, «con la que no hay ningún problema. El Aurrera está ahora donde debía. Y se puede decir que Iñigo también está en su sitio como vizcaíno que es».

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