Si Illarramendi no puede entrar en calor...

Illarramendi despeja el balón de cabeza ante la presión de Mojica y Borja García, ayer en el campo del Girona./ACERO
Illarramendi despeja el balón de cabeza ante la presión de Mojica y Borja García, ayer en el campo del Girona. / ACERO

La sala de máquinas realista apenas existió por la gran presión que ejerció el Girona en el centro del campo

RAÚL MELERO

Desde el frío San Petersburgo hasta Trondheim, pasando por Montilivi. Destinos gélidos. También para Asier Illarramendi que ayer no pudo entrar en calor como a él le gusta, amasando el balón y dando el ritmo necesario al ataque blanquiazul.

El choque que el cuadro catalán planteó fue de ida y vuelta. Loco. Sin apenas control de la pelota, alguien debía poner la pausa. Asier Illarramendi no lo pudo hacer. Miraba el balón cómo pasaba por encima de su cabeza. Bien desde la bota de Rulli o de sus compañeros en el eje de la zaga.

Cualquier contacto con el cuero activaba a los delanteros y centrocampistas más adelantados del cuadro catalán y lo mejor era soltarla pronto, por si acaso. O con la suficiente rapidez para evitar la presión.

Por eso durante los primeros cuarenta y cinco minutos apenas se pudieron ver un par de jugadas combinativas en la sala de máquinas txuri-urdin. Esa delicia que produce al seguidor errealzale ver cómo Illarra conecta con Zuru, éste desborda y pasa a Prieto que con un sutil toque activa el ataque o la vuelve a dormir pasando otra vez al mutrikuarra. Ayer no era día para estrenar corbata y sí para remangarse, ir a todas las disputas y estar muy atento a cualquier tipo de presión, sobre todo si se recibía a espaldas de los pupilos de Pablo Machín. Porque el técnico soriano cogió prestadas las maracas de su antepasado Antonio y continuó con su asfixiante presión. A lo loco.

Illarra actuó como habitual sostén, a veces de 'wonderbra' haciendo mejor a lo que tenía cerca suyo con pases al pie, desatascando de la presión u otras con pases largos como el que mandó a Januzaj en el 32, que el belga no pudo concretar en un envío claro de gol a Mikel Oyarzabal. Sin embargo ayer fueron las menos. Apenas un par de arrancadas.

Conducciones de nivel

En la segunda mitad el empuje de los locales fue todavía mayor y el guión del ataque realista tampoco pasó por las botas de Illarra. Solo cuando se pudo zafar de la primera línea de presión, el mutrikuarra realizó sus habituales cabalgadas. La del minuto 57 cuando dejó a tres jugadores atrás y Januzaj no llegó por centímetros a un envío de Willian José, fue la mejor. La Real a punto estuvo de hacer el 0-2, poco faltó. Pero empató el Girona.

Saltó Zubeldia al campo e Illarra adelantó su posición. Durante varios minutos la Real, con Januzaj como principal actor, se tiró de cabeza a por el segundo. Illarra vivía entre incrustarse donde los dos centrales o pedir el balón más hacia delante. Al final no pudo entrar en calor y la Real lo notó. En Trondheim hará más frío. O plumífero o nos tendremos que adueñar del balón.

EL SEGUIMIENTO: ILLARRAMENDI

Minutos 92
Tiros a puerta 0
Pases buenos 43
Pases fallados 14
Asistencia de remate 1
Centros al área 2
Recuperaciones 11

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos