Real Sociedad

La huella de Asier Garitano

Asier Garitano presenció ayer en Zubieta junto a Roberto Olabe el partido de vuelta de la eliminatoria de ascenso a Segunda entre el Sanse y entre el Fuenlabrada./LUSA
Asier Garitano presenció ayer en Zubieta junto a Roberto Olabe el partido de vuelta de la eliminatoria de ascenso a Segunda entre el Sanse y entre el Fuenlabrada. / LUSA

Compañeros y exjugadores desgranan la trayectoria futbolística y en los banquillos durante treinta años del nuevo entrenador de la Real Sociedad

AXEL GUERRASAN SEBASTIÁN.

Asier Garitano no cree en las casualidades. «Les suelo decir a mis jugadores que no las hay. Como tampoco la mala o la buena suerte». No es casualidad que compañeros y exjugadores que le han acompañado durante los treinta años que lleva en el mundo del fútbol coincidan en destacar rasgos como «constancia, tranquilidad, sinceridad o ganas de mejorar» para definirle. No es casualidad que también coincidan en que ha llegado en el «momento justo» a la Real Sociedad. «Siempre ha trabajado con la mente puesta en que le podía llegar esta oportunidad. Él va a crecer como entrenador y el equipo lo hará con él».

Quién así habla es Igor Unzurrunzaga, una de las personas que mejor conoce al nuevo técnico de la Real Sociedad. Amigo «de toda la vida» de Garitano, le ha seguido en todos los equipos en los que ha jugado y ha entrenado el bergararra, y le considera «un apasionado del fútbol».

Pero no siempre fue así, porque en su infancia Garitano lo que anteponía a todo era el frontón y no el balón. « Su familia es muy pelotazale y aunque era el mejor del pueblo jugando a fútbol, el siempre elegía la pelota. Y mira que el Bergara intentó veces ficharlo, pero nunca lo consiguieron», cuenta el expelotari profesional Jokin Etxaniz.

«Conoce a la perfección los códigos del vestuario. Era un espejo para los jóvenes que empezábamos» Mere, Entrenador del Cádiz B

«No celebró la victoria contra el Madrid en Copa, nos dijo que lo haría si ganábamos el título» Mantovani, Capitán del Leganés

Los dos formaron pareja y llegaron a ser campeones de Gipuzkoa de pelota alevín. «Comenzamos a jugar con seis o siete años y ganamos bastantes torneos. Íbamos mucho a Angiozar. Asier era el delantero. Rápido de mente, inteligente, no era fácil pasarle una», rememora el responsable de material de Aspe.

«En un par de semanas construyó un equipo de la AFE que ganó al Werder Bremen o al Hércules» Jorge Azkoitia, Directivo de la AFE

La pareja se rompió cuando Garitano llamó la atención de los ojeadores del Athletic y recaló en la cantera rojiblanca. «Su familia pasaba las vacaciones en Lekeitio y le ficharon después de que destacara en un torneo de verano». Desde el equipo alevín pasó por todas las categorías hasta llegar al Bilbao Athletic. Además, fue internacional sub 20 en una selección que dirigía Chus Pereda y en la que compartió vestuario con Cañizares, Solobazal, Javi Gracia o Amavisca, entre otros.

Finalizada su etapa en el conjunto rojblanco con el que jugó 95 partidos en Segunda y marcó 17 goles, inició un periplo, que le llevó a jugar en Eibar (dos ocasiones), Cartagena, Cádiz, Gavá, Racing de Ferrol, Burgos y Alicante.

El fútbol lejos de casa

Cartagena fue su primer destino lejos de casa. Emprendió la aventura junto a su mujer Mari, «su pilar y la que siempre le acompaña». Marcó trece goles y la siguiente temporada fichó por un histórico como el Cádiz que buscaba el ascenso a Segunda. Allí compartió vestuario con Francisco Javier Segundo 'Chico' y Baldomero Hermoso 'Mere'. «El equipo lo dirigía el argentino Ramón Heredia y aunque comenzamos muy bien, la temporada se complicó poco a poco. Ya sabes lo apasionada que es la gente aquí y el ambiente estaba caliente... pero Asier Garitano no se inmutaba. Es tranquilo y confía en su trabajo», recuerda 'Chico'.

Mere, actual entrenador del Cádiz B, mantiene contacto con Garitano del que destaca que «a pesar de que tenía 25 años, ya se comportaba como un veterano y conocía muy bien los códigos de los vestuarios. A los más jóvenes nos ayudó mucho. Era un espejo en el que mirarse. Cuando jugó en Sevilla me acerqué a ver el partido. Perdieron y quería dejarle tranquilo, pero bajó del bus y saltó la zona de seguridad solo para saludarme. Mi hijo es del Leganés por él y ahora se hará de la Real Sociedad ».

En el Alicante Garitano puso fin a su carrera como futbolista e inicio la de entrenador, como segundo de José Bordalás, Álvaro Cérvera o José Carlos Granero, entre otros. «Asier se encargaba de la estrategia. Era muy minucioso, inteligente y sensato, le gustaba que el equipo siempre estuviera ordenado. No me ha sorprendido su éxito. Cazaba todos los detalles», recuerda Azkoitia, actual miembro de la junta directiva de la AFE.

Después de un año en el Castellón, al que llegó a dirigir en la última parte del campeonato en Segunda, se quedó en paro. «Lo entendió como una oportunidad. Aprovechó para estudiar otros métodos , nunca dejó de formarse», cuenta Unzurrunzaga. «Veía el fútbol como nadie. Recuerdo un día en el que estábamos viendo al juvenil de la Real Sociedad y me preguntó qué jugador había destacado. Le dije que el '7'. Él me dio dos números. El '4' y el '6'. Eran Illarramendi e Iñigo Martínez».

La oportunidad de regresar a los banquillos le llegó a través de la AFE, que por primera vez organizaba las sesiones para futbolistas y entrenadores en paro. «Era enero de 2011 y su gran conocimiento del mercado de jugadores le ayudó. Por ejemplo se encontró con que había cuatro laterales derechos, pero se amoldó y en apenas un par de semanas supo construir un equipo». Ganaron a Weder Bremen y Hércules, que por entonces estaba en Primera, y empataron con el Dnipro de Juande Ramos (1-1) y el Karpaty (2-2). «Asier siempre dice que su premio fue que 18 de los 22 jugadores lograran un contrato» ¿Cómo lo consiguió? «Es directo y sincero. Por eso no hay nadie que te pueda decir nada malo de él. Tiene mano izquierda para gestionar un vestuario y no se casa con nadie. Sabe escuchar y premia en base al esfuerzo de cada uno».

Del paro a Primera

Se hizo cargo del Orihuela en la temporada 2011/12, donde no olvidan su paso. Cuando llegó al equipo en la plantilla solo había dos jugadores y una vez más tuvo que levantar un equipo desde cero. Aquella campaña fue la última vez que el conjunto levantino lucho por ascender a Segunda. Ahora pena en Tercera.

Después de una temporada en el Alcoyano, aterrizó en el Leganés donde ha completado su gran obra hasta el momento. «Allí se ha sentido como en casa. Vivía en el centro de la ciudad. Le veían como a uno más, como si fuera el panadero o el cartero. Fue uno de sus grandes aciertos. Nunca tuvo un mal gesto para nadie y su cercanía hacía que la gente se sintiera identificada con él», señala Unzurrunzaga.

Uno de los testigos privilegiados de los éxitos del bergarrara es Martín Mantovani, el capitán del Leganés en las últimas cinco temporadas. «Sin él, el club no hubiera llegado a donde está hoy. Es el artífice de todo», afirma. Si tiene que definir a Garitano con una palabra elige dos: «Mentalidad y ambición». La primera porque «nos ha convencido a todos para llevarnos a límites que ni nosotros mismos imaginábamos. Cuando estábamos en Segunda atravesamos un bache y hubo quién dudó. Él, no. Al contrario. Se hizo más fuerte. Nos reunió a todos y nos dijo que siguiéramos creyendo. Antes, trajo al vestuario otros deportistas de alto nivel como el maratoniano Chema Martínez o el entrenador Xesco Espar, que nos contaban sus experiencias. Nos ayudaron mucho». ¿Y la ambición? «Cuando eliminamos al Madrid en Copa nos dijo que no había nada que celebrar. Él lo haría cuando si ganáramos el título».

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