Real Sociedad

Hee-Chan, la pesadilla coreana

Hee-Chan, la pesadilla coreana

El delantero coreano del Salzburgo Hee-Chan ha protagonizado encontronazos con varios jugadores de la Real Sociedad

XABIER GARATE

Hwang Hee-Chan no ha pasado desapercibido en Anoeta, y no solo por su llamativa cabellera rubia y su velocidad en ataque. El delantero coreano del Red Bull Salzburgo ha protagonizado varias jugadas polémicas que se han alargado en minutos posteriores con discusiones encendidas con varios jugadores de la Real Sociedad. Sus apariciones no han pasado desapercibidas pese a jugar solamente 45 minutos.

Precisamente el coreano ha sido uno de los involucrados en la serie de desdichas que ha culminado con el gol en propia puerta materializado por Mikel Oyarzabal en el minuto 26. Hee-Chan participaba en una jugada trenzada por el Salzburgo que acababa en corner en contra de la Real Sociedad. Rápidamente acudía al remate ubicado, no sin empujones, a pocos centímetros de Rulli. El portero txuri-urdin se comía literalmente un balón que acababa rebotando dos veces en el cuerpo de Oyarzabal. Inmediatamente los ánimos se encendían entre realistas y el coreano, una llama que se reavivaba cada vez que el jugador del equipo austriaco llegaba al área local.

Varias conversaciones airadas culminaba con nuevos empujones en el minuto 40 que se saldaban con sendas tarjetas amarillas para Héctor Moreno y el delantero rival. Los empujones, ya sin balón de por medio se sucedían hasta quedar encarados Oyarzabal y, cómo no, Hwang. Una disputa más dejaba a Rulli por los suelos durante unos instantes al sufrir un nuevo choque de trenes entre Héctor y el coreano.

Doble choque de Hee-Chan con Héctor y Rulli.
Doble choque de Hee-Chan con Héctor y Rulli. / EFE

Hwang Hee-Chan, de 22 años vive su segunda temporada en el equipo austriaco. Delantero de velocidad y personalidad, como se ha visto en Anoeta, hasta el mismo túnel del vestuario, hacia el que caminaba aún airado y discutiendo con quien se cruzaba. Con la mirada lo decía todo pese a los pitos del público donostiarra. Una mirada que habrá visto sin duda su entrenador demasiado encendida y que le ha servido para dejarle en el vestuario sin saltar ya al campo en la segunda parte. En Austria volverá a verse las caras con los jugadores de la Real Sociedad.

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