Real Sociedad

«Da gusto ver Zubieta a reventar»

La grada principal del José Luis Orbegozo presentaba ayer un aspecto inmejorable, repleta de aficionados.
La grada principal del José Luis Orbegozo presentaba ayer un aspecto inmejorable, repleta de aficionados. / RS

Unos 5.000 seguidores presencian el amistoso contra el Alavés y agradecen el gesto de la Real de celebrarlo a puerta abierta

AXEL GUERRA SAN SEBASTIÁN.

«Nunca había visto Zubieta así y mira que he venido veces en los últimos años. A pesar de tener que venir casi una hora antes y aparcar en el hipódromo, ha merecido la pena ver las gradas a reventar», contaba Iosu Uribe, seguidor realista. Y es que el amistoso que disputaron ayer la Real y el Alavés en Zubieta se convirtió en una fiesta para los casi 5.000 espectadores que se acercaron. La grada principal estaba abarrotada, igual que todo el perímetro del campo. Hubo aficionados que para seguir las evoluciones del juego se tuvieron que colocar en las escaleras de acceso al z2 y en la balconada del campo auxiliar, desde la que hay una visión privilegiada sobre el césped del José Luis Orbegozo. Mediada la primera parte, seguía entrando gente en las instalaciones realistas.

La llegada del público fue escalonada. Muchos decidieron seguir las recomendaciones del club y se acercaron con suficiente antelación. Cuarenta y cinco minutos antes de comenzar el partido los futbolistas salieron de los vestuarios para realizar el calentamiento y la grada ya presentaba un aspecto notable.

Y es que ante la previsible avalancha de aficionados, la Real estableció diferentes medidas para tratar de evitar aglomeraciones en los accesos. Los que se acercaron en sus vehículos debían dejarlos en el parking del hipódromo, que terminó por llenarse. El club colocó 'txapelas' a lo largo de todo el camino que va desde Merkabugati hasta el hipódromo y todo transcurrió según lo previsto.

Una gran ovación recibió a los dos equipos y al trío arbitral cuando saltaron al terreno de juego. Agirretxe portaba el brazalete de capitán y encabezaba el equipo blanquiazul. «Después de tanto tiempo lesionados, es una alegría volverle a ver jugar. Creo que es el único que no ha arrojado la toalla en todo este tiempo», decía Ainhoa De la Hoz, que apura los últimos días de vacaciones antes de incorporarse a la universidad para comenzar a estudiar Farmacia. «Vengo con ganas de ver a los dos fichajes y, si puedo, a sacarme una foto con Iñigo. Que se quede es la mejor noticia», añadía su amiga Leyre Plá.

Los encuentros amistosos como el de ayer suelen destacar más por los detalles individuales de los futbolistas que por el despliegue colectivo. Ayer, los detalles técnicos de Januzaj, el atrevimiento de Bautista o la jerarquía de Iñigo merecieron buenas ovaciones, especialmente en la primera parte.

En el segundo periodo, cuando el partido se volvió árido, llegaron los gritos de «Real, Real», para intentar dar un impulso al equipo. Los jugadores supieron agradecer el apoyo del público y al finalizar el partido algunos como De la Bella y Agirretxe regalaron sus camisetas.

«Hacer cantera»

«Hay que felicitar a la Real por abrir el partido. Estos son los tipos de gestos que demandamos los socios», contaba el antiguotarra Unai González, que acudió junto a sus sobrinos y su cuñado, Alberto Iparragirre. «Los críos tienen cuatro y seis años. Salvo contadas excepciones, no van a a Anoeta por los horarios, pero hoy están felices por ver a su equipo. Ayer, cuando les dijimos que vendríamos al partido se pusieron nerviosos y no podían dormir. La Real ha acertado permitiendo el acceso. Zubieta está repleto de niños. Es otra manera de hacer cantera», señalaba Alberto.

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