Real Sociedad

Esteban Granero: «Con Eusebio lo tenía más difícil que el resto y un futbolista que no juega no es feliz»

Esteban Granero posa en un rincón de la Ciudad Deportiva Dani Jarque del Espanyol./CARLOS MIRA/RCDE
Esteban Granero posa en un rincón de la Ciudad Deportiva Dani Jarque del Espanyol. / CARLOS MIRA/RCDE
Jugador del Espanyol

Admite que esperaba ver a la Real más arriba pero recuerda que «pueden pasar muchas cosas aún hasta el final de Liga»

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Esteban Granero (Pozuelo, 1987) estará el domingo enfrente de la Real Sociedad después de cuatro años vistiendo de txuri-urdin. No le resultará fácil, porque confiesa que ha dejado muchos amigos en San Sebastián, pero admite que cambiar de aires era la única opción que tenía de volver a sentirse futbolista. Por eso aceptó rescindir su contrato el verano pasado para fichar por el Espanyol, en el que se ha hecho un hueco en el once.

- ¿Qué tal le va por Barcelona?

- Estoy muy contento. Me he adaptado bien, a pesar de que en lo deportivo el año para el equipo está siendo irregular.

- ¿Cómo es eso de cambiar una ciudad de bolsillo por una gran urbe?

- San Sebastián genera nostalgia cuando te ausentas de ella, sobre todo si deja la huella que dejó en mí y en mi familia. Pero hay que pasar página. Barcelona ofrece unas posibilidades culturales y de ocio enormes y también tiene mar.

- Pero desde el balcón de su casa no podrá ver esos atardeceres en La Concha como antes...

- Aquí también vivo enfrente del mar, en una zona residencial que se llama Diagonal Mar, pero no es lo mismo que San Sebastián.

- ¿Hace planes muy diferentes?

- Aquí la oferta de ocio es muy grande. Es una ciudad muy inquieta culturalmente, con muchos conciertos, exposiciones, representaciones teatrales... Puedes hacer muchas cosas y yo trato de aprovechar semejante oferta.

- En Barcelona los jugadores del Espanyol pasarán desapercibidos, ¿no?

- La verdad es que no es una ciudad agobiante. Hay un volumen muy grande de turistas y gente de paso, por lo que hago una vida como la de cualquier otra persona, algo que en Madrid era más difícil, por la dimensión que tenía jugar en el Real Madrid. En San Sebastián la gente te reconoce, pero nadie se acerca a ti.

«El Espanyol me ha dado esa confianza que necesitaba para sentirme futbolista de nuevo»

«Cuando echo la mirada atrás solo veo buenos recuerdos de mis cuatro años en San Sebastián»

«La Real necesita seguridad para jugar bien y este año le ha faltado esa confianza»

«Hace dos semanas fue capaz de dominar al Valencia en su casa y eso solo lo hacen los fuertes»

- ¿Cómo se lleva compartir ciudad con un gigante como el Barça?

- Hay mucha diferencia a nivel mediático, pero a su vez el seguidor perico tiene un sentimiento de pertenencia muy fuerte y trata siempre de reivindicarse. Este año les hemos ganado un partido en la Copa y estuvimos a punto de repetir en la Liga, donde nos empataron al final, por lo que la diferencia en los duelos directos no ha sido tan grande.

- Celebraron el triunfo en la Copa ante el Barça por todo lo alto...

- Para la afición fue muy importante, porque además es el único partido que han perdido desde la Supercopa ante el Real Madrid en agosto. La pena fue que en la Liga se nos escapó en un córner al final. Contra los grandes hemos competido muy bien en nuestro estadio.

- Si hubieran ganado al Barça nuestro récord de la imbatibilidad no estaría ahora amenazado...

- Ya me lo han recordado mis excompañeros, pero nos faltó poco para conseguirlo. A ver si puede seguir en manos de la Real.

- En la última entrevista que le realicé en la Real apuntaba que no quería pasar otro año jugando tan poco, ¿por eso cambió de aires?

- Sí, fue por eso. Quería jugar más y sentí que el Espanyol me daba esa confianza que necesitaba para sentirme futbolista. No me lo pensé mucho cuando apareció su oferta.

- ¿No se marchó con la pena de no haber demostrado su capacidad?

- El último año se vio que no era posible tener continuidad en la Real a pesar de que peleé mucho por conseguirlo, y un futbolista que no juega no es feliz.

- Aquí nos quedó la sensación de no haber visto al mejor Granero.

- No lo sé. Sé que he dado mi cien por cien siempre. Incluso en el primer año en el que me lesioné o el último en el que apenas jugué. Tengo la conciencia muy tranquila porque trabajé al máximo como merece un club como la Real. También hubo dos años intermedios en los que participé más, aunque los cambios en el banquillo no beneficiaron al equipo. Con todo, cuando echo la vista atrás solo veo buenos recuerdos de los cuatro años en San Sebastián.

- ¿Hasta qué punto le condicionó la responsabilidad de ser un fichaje que debía marcar diferencias?

- Lo normal en cualquier club. Yo comulgo con la filosofía de la Real porque le aporta grandes jugadores, ahí están Odriozola y Oyarzabal, y le da un plus en la unidad en el vestuario. Yo también fui canterano en el Real Madrid y llegaron fichajes a los que se les exigía diferente. Cuando fiché por la Real entendía que era lo natural que debía marcar diferencias como lo han hecho Willian José o Carlos Vela, por ejemplo.

- ¿Qué le dijo su amigo Jokin Aperribay cuando le transmitió su deseo de salir?

- Él fue el primero en saber todos los pasos que fui dando el pasado verano y la salida fue en connivencia con él y con el club. El trato que ha tenido la Real conmigo ha sido exquisito y nos deseamos mucha suerte. Espero saludar a Jokin el domingo.

- ¿Cómo influyó para ir al Espanyol que Quique le hubiese entrenado en la cantera del Real Madrid?

- Bastante. Es un entrenador al que ya conocía que me transmitió su interés por contar conmigo. Eso es fundamental. En la Real tenía el respaldo del club pero me faltaba la confianza del entrenador. Con Eusebio sentía que lo tenía más difícil que el resto y al final es algo frustrante, porque luego en el campo también es más difícil que te salgan las cosas.

- De hecho, Eusebio ya le manifestó en verano de 2016 que no contaba con usted y se quedó...

- Tenía contrato hasta 2018 y no quería irme de la Real. Fue duro hacerlo, aunque en lo futbolístico no fue una decisión difícil de tomar porque en el Espanyol iba a jugar.

- Le escuché una vez decir que no es bueno que un futbolista alargue mucho su carrera y ha firmado hasta 2020, cuando tendrá 33 años...

- Lo dije por la exigencia psicológica que supone. Pero me encuentro muy bien y ojalá dure mucho más. Físicamente me siento en el mejor año de mi vida.

- Debutó en Primera ante el Espanyol y marcó el primer gol de la historia de Cornellá con el Real Madrid. Sus caminos parecían destinados a cruzarse, ¿no?

- Son cosas que hacían que siempre mirase al Espanyol con buenos ojos.

- Lleva el dorsal 23 de Tamudo, otro exrealista, ¿por qué lo eligió?

- No quedaban muchos libres y es un número que me gustaba. Con él hice mi primera pretemporada con el Real Madrid y me fue bien, y además era un número importante por lo que significó Tamudo en el club.

- ¿Cómo puede ir tan abajo el Espanyol con jugadores como Diego López, Pau, Hermoso, Leo Baptistao, Piatti, Gerard, Jurado o canteranos que pisan fuerte como Marc Navarro y Aaron?

- Tenemos equipo para haber rendido mejor, pero es responsabilidad nuestra que no sea así. El Espanyol luchó por no bajar hace dos años y el pasado acabó octavo. Queríamos seguir esa línea ascendente pero nos ha faltado regularidad.

- Competitivos sí son, porque son los únicos que han ganado en casa al Atlético, Barcelona y Madrid.

- Esa historia me suena de mi época en la Real. A veces te falta esa confianza y seguridad que dan los resultados y en esos partidos se nota menos porque es el contrario el que tiene la responsabilidad de ganar.

- ¿Es un aviso para la Real de que no será fácil ganar en Cornellá?

- Ya saben que en casa estamos fuertes, igual que yo sé que va a ser difícil ganar a la Real, que para mí es uno de los mejores equipos del campeonato por mucho que no lleve una buena temporada.

- ¿Con quiénes de sus excompañeros ha cruzado más whatsapps estos días?

- Con muchos. Con el capi, con Sergio Canales, con Zuru, con Odriozola, con otros que se han ido como Markel, Zaldua, Mikel... Es el equipo en el que más amigos de verdad he hecho y tengo muchas ganas de verles el domingo.

- En otras entrevistas he leído siempre que los amigos que le había dado el fútbol eran Arbeloa, Mata y Xabi Alonso. Alguno de la Real incorporaremos, ¿no?

- Eso es porque me preguntaron de mi época del Madrid. De la Real tendría que nombrar a bastantes más, porque muchos de los compañeros son además amigos.

- ¿Ya tiene reservadas las fechas para irse en junio con ellos a Ibiza?

- No sé cómo estará la cosa porque este año se nos casa Yuri y habrá que ver cómo encaja todo. Quiero aprovechar para pasar un par de semanas en Donosti.

- ¿Es especial enfrentarse a la Real?

- Será bonito, sobre todo en los momentos previos. Después en el partido cada uno irá a lo suyo. Me gusta enfrentarse a mis exequipos.

- ¿Cómo ve desde la distancia la temporada de la Real?

- Empezó muy fuerte, luego hubo partidos en los que los rivales le hicieron daño atrás y eso le restó confianza. La eliminación de la Copa también fue un palo. La Real es un equipo que necesita seguridad para jugar bien al fútbol, ya nos pasó también el año pasado. Cuando coge la ola buena es de los más fuertes de la Liga. Hace dos semanas fue capaz de ir a Mestalla y dominar al Valencia en su casa. Eso solo lo hacen los fuertes. Ahí se ve cuál es su verdadera capacidad.

- Después del sexto puesto del año pasado nadie esperaba andar tan abajo, ¿le ha sorprendido?

- Sí, claro que sí. Yo también esperaba que estuviera más arriba, pero quedan once partidos, la distancia entre muchos equipos no es grande y es mejor hacer los análisis al final de la temporada porque aún pueden pasar muchas cosas.

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