Real Sociedad

El graderío sur de Anoeta se derribará el 15 de septiembre

Maquinaria pesada trabaja en uno de los fondos del Estadio de Anoeta.
Maquinaria pesada trabaja en uno de los fondos del Estadio de Anoeta. / USOZ

La maquinaria pesada empezará a trabajar de forma más intensa un día después del partido ante el Rosenborg

ÁLVARO VICENTE SAN SEBASTIÁN.

Horas después de que la Real juegue su primer partido de la Europa League ante el Rosenborg, el Estadio de Anoeta recibirá su primer mordisco. El graderío sur, el que queda detrás de la portería del velódromo, empezará a ser derribado por maquinaria pesada el 15 de septiembre, si se cumplen los plazos previstos por Anoeta Kiroldegia.

Entonces sí se empezará a visualizar la remodelación del campo con todas las letras. El graderío sur, hoy cerrado al aficionado como se pudo comprobar en el partido ante el Villarreal, quedará reducido a escombro. No será un trabajo de un día para otro, el derribo llevará su tiempo, el trasiego de camiones será mayor que ahora, y en cuanto esa zona quede despejada se empezará a levantar la nueva grada. Esa grada estará lista para el inicio de la Liga que viene, la 2018/19. Será el momento de que los abonados repartidos en diferentes localidades del estadio vuelvan a su sitio.

Para que los plazos se cumplan y el 15 de septiembre pueda arrancar este derribo intenso, en estos últimos días se está procediendo a realizar labores de desmontaje selectivas en ese mismo graderío, motivo por el que no se puede acceder a esos asientos. Se están retirando canalizaciones y todo lo relativo al suministro eléctrico para que llegado el momento del derribo no haya incidente alguno que pueda afectar al funcionamiento de los servicios que acoge el estadio.

Anoeta Kiroldegia y la Real, satisfechas con la respuesta del aficionado con los nuevos accesos

Hasta la fecha, los plazos de obra se están cumpliendo «a rajatabla», según trasladan fuentes próximas a Anoeta Kiroldegia. El buen desarrollo ofrecido por los accesos provisionales instalados en Anoeta en el primer partido de esta Liga, el pasado viernes ante el Villarreal, ha supuesto una inyección moral en este largo proceso de remodelación del estadio.

Existía cierta incertidumbre en el Ayuntamiento, en la Real y en las empresas ejecutoras de las obras por saber cómo podía responder el aficionado a esas nuevas escaleras exteriores provisionales; una vez superado este primer test, todas las partes han quedado satisfechas.

La Real agradeció ayer el «comportamiento ejemplar» mostrado por los seguidores. «Desde que comenzaron las obras somos conscientes de que vamos a vivir algunas incomodidades, pero merecerá la pena», apuntó el club en un comunicado.

La lona, ante el Rosenborg

Con la cautela que exige una obra como ésta, la previsión es que para ese partido ante el Rosenborg, el fondo sur de Anoeta quede cubierto por una gran lona. El abonado apenas percibirá en el desarrollo de los partidos que detrás de esa lona se realizan labores de demolición y posterior construcción de la nueva grada.

La lona, en cuya elaboración se está trabajando en estos momentos, tendrá los colores de la Real. Esa gran tela minimizará el impacto de las obras y se mantendrá en el transcurso de los trabajos en esa portería sur. Cuando se acaben estas obras, la lona cambiará de portería para cubrir el derribo y construcción de la nueva grada norte. Será durante la Liga 2018/19.

San Mamés y el Benito Villamarín ya lucieron lonas similares. El extécnico del Athletic, Ernesto Valverde, llegó a confesar que, en ese tiempo en el que San Mamés lució una lona, ésta modificó los hábitos del equipo. «Después de ver ejemplos como Vallecas, pensamos que nos convenía más atacar a la portería de la lona primero y después a la otra». La Real suele atacar primero la portería de la avenida de Madrid. ¿Cambiará sus costumbres?

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