Real Sociedad

Gerónimo no gana para sustos y disgustos

Descontento. Llorente y Rulli contemplan con pasmo la decisión de Del Cerro Grande ayer en Anoeta. / ARIZMENDI
Descontento. Llorente y Rulli contemplan con pasmo la decisión de Del Cerro Grande ayer en Anoeta. / ARIZMENDI

El portero argentino, cuestionado por algunos, ve como su defensa le hace un flaco favor en cada partido

IMANOL LIZASOAIN

Está siendo uno de los jugadores más cuestionados de la plantilla en este primer tercio del campeonato. Quizá no esté haciendo su mejor temporada, pero los cuatro hombres que tiene por delante, encargados de impedir que el esférico entre en su área, tampoco le están ayudando.

Llevamos ya unas cuantas jornadas en las que los silbidos comienzan a escucharse en Anoeta cada vez que el guardameta argentino entra en juego. Ayer, frente al Málaga, ese descontento de la parroquia txuri-urdin se extendió a varios zagueros blanquiazules. Todos nos acordamos de los fallos de Rulli frente al Zenit en Rusia y también hace unos días aquí en San Sebastián, pero lo cierto es que esos errores vienen precedidos de una mala decisión de alguno de sus defensas. Como muestra un botón. Poco se le puede achacar en el primer penalti de los malacitanos ayer sobre el verde guipuzcoano. Iñigo se confió de sobremanera, trató de salir con el balón jugado y terminó por pasarle la patata caliente a Rulli. Bastón optó por el regate y el de La Plata no tuvo otra opción que sacar a pasear la pierna para tratar de impedir el avance del ariete madrileño. El desenlace de la jugada ya saben como terminó. Aunque, a título personal, el colegiado no debió de pitar la pena máxima. El delantero boquerón optó por continuar la jugada, se levantó tras la zancadilla de Rulli y tiró a puerta vacía en posición inmejorable. Quizá Del Cerro Grande tenga que tener una charla con su homólogo Munuera Montero, que ayer en el Valencia-Celta decretó la ley de la ventaja en una jugada calcada a la de ayer en Anoeta. No gana para disgustos el portero de la Real.

De la Bella e Iñigo

Fue el primer gran susto de la mañana para Gero. El siguiente sobresalto lo tuvo nada más iniciarse la segunda parte. Otra vez con el central ondarrutarra como artista invitado. De la Bella retrasó el balón hasta las inmediaciones del área txuri-urdin. Todavía no sabemos si el envío era para el argentino o el central vizcaíno. El caso es que Iñigo confió en la salida de su portero y, este en cambio, esperó que fuera el '6' txuri-urdin quien se hiciese con el esférico. Por suerte para los tres implicados Rulli estuvo atento y mandó el balón a banda. Otro susto que, gracias a dios, no derivó en disgusto.

La amargura del cancerbero argentino fue mayúscula en el segundo tanto malacitano. Tenía ante sí el marrón de detener otro penalti y a la vez callar muchas bocas que le han estado criticando durante todas estas semanas. Lo hizo. Adivinó el tiro de Bastón y a punto estuvo de detener con los pies el rechace del Chory, pero lo dicho, no gana para disgustos el pobre Gero. Ánimo y a levantarse.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos