Real Sociedad

Un gallo en el 'Start me up' de los Rolling Stones

Sin suerte. Rubén Pardo despeja un balón de cabeza ante la mirada de Druissi. / EFE

La vuelta de Rubén Pardo al once inicial se vio marcada por el fallo en la entrega que supuso el 1-0 en contra

RAÚL MELERO

Cuenta Mick Jagger que una de las cosas que más le horroriza cuando sube a un escenario es hacer un 'gallo'. A sus 74 primaveras el líder de los Stones, como se pueden imaginar, ha patinado en más de una ocasión subido a la platea. Quizá no es lo mismo hacerlo ante cien mil espectadores que en un club privado durante un concierto íntimo. Tampoco es fácil explicar qué es mejor... Pero el capo de sus satánicas majestades, a pesar de cabrearse mucho cuando se le va la entonación o falla en alguna letra, siempre tiene consuelo. «Ronnie o Keith también fallan. A veces se les cuelan notas», comenta en referencia a sus casi milenarios compañeros Ron Wood y Keith Richards.

Seguro que a Rubén Pardo no le consoló el fallo de su buen amigo Gerónimo Rulli en el minuto 24 de partido. Ni mucho menos. Seguro que le dolió tanto o más como el que cometió en el minuto 4.

El de Rincón de Soto volvía a jugar un partido de titular tras su cesión al Betis la pasada campaña en un escenario enorme como el Krestovski Stadium de San Petersburgo. Los nervios y la ilusión del principiante de enfundarse la zamarra realista, de color naranja ayer, cayeron al suelo después de entregar el balón a Rigoni, segundos antes de que batiera la meta txuri-urdin.

Estadística

Minutos:
73
Tiros a puerta:
0
Porcentaje pases:
92
Faltas cometidas:
1
Balones recuperados:
7
Balones perdidos:
6
Fueras de juego:
0

La siguiente vez que tocó el balón, Pardo demostró que el golpe le dejó tocado. Una simple devolución. Sin tratar de jugar el cuero. A medida que pasaron los minutos el canterano fue entrando en calor y atreviéndose a hacer más cosas, como una conducción de aproximadamente veinte metros que le llevó hasta el balcón del área rusa.

Segundo tiempo tibio

Pardo tenía al misión de ser el delineante. Iniciar el juego desde atrás, dar el mejor pase posible y para ello se incrustó muchas veces entre Elustondo y Llorente. No logró profundizar ni conectar con los compañeros de vanguardia, con pases que pudieran romper las líneas de presión diseñadas por Mancini.

Trató de irse hacia arriba y sobre todo en la segunda parte con el repliegue ruso, llegó hasta el borde del área. Primó el no perder el sitio a arriesgar. Quizá la jugada del minuto 4 todavía pasaba en modo bucle por su cabeza. En algunas acciones pareció pensarse el disparar para sorprender a Lunev, pero el riojano no armó su pierna derecha.

En el minuto 73, Pardo dejó su sitio en el césped a Illarramendi. Era el día del retorno, de volver a un escenario grande. Una mala decisión es como un mala entonación. Pardo se rehizo, como Jagger si tiene por delante veinte temas si patina en el «Start Me Up», sigue adelante con el set list. Rubén seguro que tiene por delante más conciertos.

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