Zubeldia, el futbolista con maneras de pelotari

Eusebio acostumbra a hablar de forma individual con sus jugadores. En la foto, Zubeldia le escucha, cabizbajo./ARIZMENDI
Eusebio acostumbra a hablar de forma individual con sus jugadores. En la foto, Zubeldia le escucha, cabizbajo. / ARIZMENDI

Igor Zubeldia es uno de los elegidos por Eusebio en las filas de la Real. El azkoitiarra se ha abierto camino «poco a poco» y «sin hacer ruido», afirman quienes mejor le conocen

ELI AIZPURUAZPEITIA.

Azkoitiarra de 20 años, Igor Zubeldia ha sabido hacerse hueco poco a poco en las filas de la Real. En la cantera blanquiazul desde que tenía tan solo 12 años, debutó con el primer equipo el pasado año, en mayo, ante el Valencia. Saltó al campo de Mestalla durante únicamente seis minutos. Tuvo que esperar varios meses para hacerlo como titular pero se hizo sitio en el once inicial. Fue ante el Leganés, en Anoeta. Zubeldia jugó desde el inicio con una brillante actuación pese a que Eusebio no le situara en su posición natural. Sin embargo, distribuyó el juego, trazó diagonales y sobre todo, acertó en tareas defensivas, corroborando su calidad de centrocampista.

Se está haciendo espacio en el esquema de Eusebio. De ahí que el azkoitiarra sea uno de los elegidos del vallisoletano. Un toque de gracia no exento de trabajo y más trabajo que ha ido forjando a base de tesón y esfuerzo. Está demostrando que tiene madera de Primera Divisón. Hemos hablado con varias personas de su entorno que lo corroboran. Todos ellos coinciden en las grandes dotes del chaval. Si no se hubiese decantando por el fútbol, Azkoitia tendría ahora un pelotari, porque aseguran quienes le conocieron de chico que «jugaba muy bien a pelota».

Jexux Andueza. Expelotari «Mi mujer le llamaba el pequeño Olaizola»

Jexux Andueza lleva 22 años al frente del club de pelota Oteiza de Azkoitia. Recuerda muy bien a Igor. «Jugaba en alevines con nosotros y participó en muchos campeonatos». Aún tiene en mente sus cualidades como pelotari. «Era muy serio, te hacía caso y todos coincidíamos en lo buen pelotari que era pese a su corta edad».

Llegó a una final de un Campeonato de Gipuzkoa por parejas, en Aduna, y quedó subcampeón junto a su compañero Lur Goenaga. «Estuve allí. Fue una pena pero por el carácter que tiene el propio chico, no se hundía. Seguía trabajando».

Andueza no olvida el día en que el padre, Gregorio Zubeldia, le comunicó que habían llamado a Igor de la Real Sociedad. «Gregorio me vino a dar la noticia. Él también era muy aficionado a la pelota. Seguía a su hijo a todas partes». En todos estos años «la mayor pena porque algún chico dejara la pelota ha sido con Igor Zubeldia», reconoce. «Le veia un pelotari bonito, sin vanidad. Era muy serio. Me gustaba cantidad». A modo de anécdota, cuenta, «solía ir junto a mi mujer a ver muchos torneos y ella le llamaba el pequeño Olaizola».

Al propio jugador le sigue gustando la pelota. «Me consta que es muy amigo del pelotari Jokin Altuna. Todavía juega a veces a pelota con sus amigos y sigue manteniendo la postura», dice Andueza.

En Azkoitia, al ser una localidad pequeña, se conocen todos, y Andueza ve a menudo a Igor en la calle. «Nos saludamos y sigue siendo tan alegre como siempre», aunque yo «tengo más relación con su padre», matiza.

Andueza reconoce que es del Athletic y «tiene su porqué», dice. «Cuando éramos jóvenes , Atano IV llevaba el frontón de Azkoitia. Tenía parentesco con Iribar y este solía venir a menudo a Azkoitia y nosotros, chavalitos, solíamos estar con él. De ahí mi afición por el Athletic», pero «sigo también a la Real», deja claro, de ahí que no haya perdido de vista al futbolista azkotiarra. «No voy mucho, la verdad, pero las veces que le he visto, me ha gustado», asegura. «Por algo está dónde está», ultima.

Gregorio Zubeldia. Padre «Se ha ganado estar ahí, a base de trabajo y esfuerzo»

Si alguien conoce a la perfección a Igor Zubeldia y es su fiel seguidor, ese es su padre, Gregorio. Junto a su mujer, Miren, y sus otros dos hijos, Aritz y Goretti, han vivido de cerca «tanto las alegrías como los momentos duros» del jugador. La trayectoria ha sido extensa. «Parece que todo empieza ahora pero el trabajo viene de muy atrás pese a su juventud».

Gregorio recuerda el debut de su hijo en Mestalla. «Fue muy bonito». Jugó pocos minutos. Eusebio le dijo «que disfrutara» y que le había dado esos minutos «porque se lo merecía». Recuerda que en casa lo vivieron de «otra manera, preocupados por él» porque «las cosas se ven mejor desde fuera», pero Igor es «muy fuerte psicologicamente, no se cae así como así y siempre tira para adelante», dice.

Lo tiene muy claro: «Es el entrenador el que les da opción a jugar o no pero son los propios jugadores los que se ganan el estar ahí a base de mucho trabajo y esfuerzo».

Preguntado por el carácter de Igor, no lo duda. «Es muy abierto, amigo de sus amigos. No tiene problemas con nadie. Un chaval normal de 20 años». Si tiene que resaltar alguna virtud de su vástago, dice que «si se le mete algo en la cabeza, es muy insistente y no parará hasta conseguirlo. Como en los estudios. No era un alumno brillante pero, a pesar de que le costaba, era muy aplicado y sacaba buenas notas. Con el fútbol es algo parecido. Cree en lo que hace».

Algo más difícil le resulta contestar por algún defecto de su hijo. «Yo soy el padre. ¿Qué defecto le voy a ver?», dice. Quizás, «es muy segurola», y concreta: «Antes de arriesgar o tomar una decisión, tiene que estar muy seguro de ello».

Lo que sí es seguro es que Zubeldia ha sido muy deportista desde pequeñito, aún con pañales ya sabía montar en bicicleta. «No conseguíamos quitarle el paquete y ya montaba en bicicleta a dos ruedas», ríe. Además, tenía algún balón o una pelota entre manos. «Iba a la escuela siempre con un balón o una pelota», recuerda Gregorio.

De pequeñito compaginaba los dos deportes, la pelota y el fútbol. «Jugaba muy bien a pelota. Todos decían que tenía cualidades». Además, siendo de Azkoitia -cuna de grandes pelotaris-, el padre también era y es muy aficionado a la pelota, por lo que, asegura, «me dio pena cuando lo dejó pero nunca le hemos obligado a hacer nada que no quisiera hacer y fue él quien se decantó por el fútbol».

Además, no cree que la afición se pueda inculcar a los críos: «Los niños nacen con cualidades, luego deben trabajarlas pero tienen que partir de un nivel».

Fuera de los entrenamientos y cosas que hacer diarias «continúa con los amigos de su infancia. Le gusta reunirse con sus amigos. Sale a ver los partidos del Anaitasuna... o con los amigos de siempre del local en el que se reúnen». La única diferencia es que «ahora le conocen en la calle. Le ven en la tele y le reconocen pero a él le sigue extrañando cuando le piden algún autógrafo o quieren hacerse una foto con él».

Igor Zubeldia lleva el número cinco de Markel Bergara en su camiseta. «Una gran satisfacción» para el jugador, cuenta Gregorio. «Markel le comentó que le gustaría cederle el cinco antes de su marcha al Getafe». Para Igor, fue una «doble satisfacción» porque es un jugador al que admira. Pero si hay que mencionar a un 'ídolo' o a algún jugador que gusta a Zubeldia, ese es Xabi Alonso. «Una vez que fuimos a ver entrenar a la Real a Zubieta, estaba allí Xabi Alonso y no paró hasta sacarse una foto con él».

Agustín Letamendia. Entrenador «Tenía gran anticipación, se adelantaba al rival»

Agustín Letamendia era socio del Anaitasuna cuando el club le pidió entrenar a los alevines en la temporada 2008/09, y en ese equipo se encontraba el pequeño Zubeldia. «Destacaba» en su categoría, asegura el que fuera su entrenador. «Tenía una superioridad física respecto al resto de compañeros. Era rápido de piernas y aún más veloz de cabeza. Tenía una gran anticipación, siempre se adelantaba al contrario».

Asegura Letamendia que «no me extrañó» que le llamara la Real Sociedad. «Fue un año clave. El chico jugaba a pelota, su padre también era muy aficionado y ahí anduvimos, fue un tira y afloja. Yo le animaba para que continuase con el fútbol porque le veía muchas posibilidades de llegar alto. Comenzar los entrenamientos con la Real le ayudó para que se centrara solo en el fútbol».

El entrenador le ha seguido en su trayectoria futbolística. «Le he visto jugar en cuatro o cinco partidos al año en el Sanse y ahora también en el primer equipo y, con el tiempo, le veo como un futbolista importante».

Respecto a su juego, «es polivalente», asegura Letamendia. «Ha jugado como pivote, también como central, y cumple. Tener a un jugador con esas opciones es muy importante para un entrenador». Para Letamendia, Zubeldia «solo lleva ocho partidos y parece que lleve toda la vida en la Real». No lo duda, «es un chico con la cabeza muy bien amueblada».

Jon Letamendia, Amigo «Siempre está dispuesto a ayudar»

Jon Letamendia, además de jugador del Anaitasuna, es amigo de Igor desde muy pequeñito y «no ha cambiado», dice. «Es un buen chico, siempre dispuesto a ayudar y muy generoso. Siempre está para echarte una mano y lo más importante, con una sonrisa en la boca».

Igor Zubeldia - Sus datos

Fecha de nacimiento
30 de marzo de 1997.
Lugar
Azkoitia.
Trayectoria
Jugador alevín en el Anaitasuna (temporada 2008/09) y desde la categoría infantil en las filas de la Real Sociedad.
Debut en Primera
Mayo de 2016, en Mestalla.

1. Con Xabi Alonso. De pequeñito, logró hacerse una foto con uno de sus ídolos, Xabi Alonso, en un entrenamiento en Zubieta. 2. Subcampeón. Era un gran pelotari, destacaba para su edad. En la foto, con la Copa de subcampeón en un Campeonato de Gipuzkoa. 3. Hermanos. Zubeldia, en la mitad, con su hermano mayor Aritz (23 años) y Goretti (19), sus más fieles admiradores.

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