El factor emocional

Opinión

Cada acierto del rival supone un golpe definitivo para una Real que pasa por el peor momento tras sumar su tercera derrota consecutiva

Agirretxe se pone el brazalete de capitán. /José Mari López
Agirretxe se pone el brazalete de capitán. / José Mari López
Axel Guerra
AXEL GUERRA

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Prieto y Willian ponen el encuentro de cara

Eusebio presentó el mismo once que una semana antes contra el Barcelona, con el único cambio obligado de Zubeldia por el lesionado Zurutuza, y la apuesta funcionó, al menos de salida. Ayer, como hace una semana, la Real se adelantó en el marcador tras una magnífica asistencia de Prieto a Willian José. Un gol que debía dar tranquilidad.

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Cuando a un delantero le toca defender en el área...

Juanmi es el jugador con mejor promedio de goles por minutos jugados del equipo. Todos sus tantos los ha marcado dentro del área, pero con el sistema de Eusebio queda relegado a jugar por la izquierda, y a tener que bajar hasta zonas defensivas cuando su par ataca. En una de esas acciones llegó la jugada que Mateu entendió como penalti. Ya se sabe que cuando a un delantero le toca defender en su área... problemas.

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El mejor lanzador de penaltis no los tira

La Real cuenta en su plantilla con el jugador que mejor porcentaje presenta a la hora de lanzar penaltis: su capitán, Xabi Prieto, que a lo largo de su carrera ha errado un solo lanzamiento -hace 8 años- de los más de 20 que ha tirado. Willian mandó al larguero el que podía haber sido el 2-1 y a partir de ahí la Real comenzó a complicarse el partido para un equipo que los errores propios pesan tanto como los aciertos del rival.

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Falta desborde ante el repliegue del rival

La Real es un equipo que acumula posesión pero a la que le cuesta generar ocasione s de gol cuando el repliegue del rival es intenso. Los txuri-urdin manejan con solvencia el balón en los primeros 70 metros, pero en los últimos 30 les falta claridad, desborde y profundidad. Por eso terminan abusando de los centros laterales con los que no generan ocasiones.

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Apelar al corazón como último recurso

El segundo gol del Celta fue un golpe definitivo para los blanquiazules, que a partir de entonces trataron de igualar el marcador con más fe que juego. Eusebio quemó todas sus naves y dio entrada a Oyarzabal, Januzaj y a un Agirretxe reclamado por la grada cuando calentaba y aclamado cuando saltó al terreno de juego. Confiaban en la magia del goleador, que no jugaba desde la jornada 4 ante el Madrid.

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