Real Sociedad

Eusebio, cuánto trabajo tienes

Mandi bloquea ante la presencia de varios compañeros un disparo de Carlos Vela realizado desde la frontal del área./JM LOPEZ
Mandi bloquea ante la presencia de varios compañeros un disparo de Carlos Vela realizado desde la frontal del área. / JM LOPEZ

La noria de Anoeta se detiene en empate tras un partido mareante que la Real fue perdiendo tres veces

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Has tenido el 57% del tiempo el balón controlado. Has jugado en tu campo. Has rematado a gol en diecisiete oportunidades. Seis de los remates han ido a puerta. Has lanzado diecisiete faltas y nada menos que doce saques de esquina. Y, sobre todo, has marcado cuatro goles. Con esos datos, un resultado normal puede variar entre el 4-0 y el 4-2. O por lo menos te hablan de un partido controlado. Qué va. El resultado final fue de 4-4... y gracias. Qué digo gracias. Muchas gracias, porque la Real fue perdiendo hasta tres veces 0-1, 2-3 y 3-4 y solo fue por delante en el marcador durante dos minutos, los que transcurrieron entre el 2-1 de Oyarzabal y el 2-2. Y más todavía. En el minuto 83 la Real encajaba el cuarto gol y se colocaba, de nuevo, por detrás en el marcador.

Por eso les digo que empate y gracias. Y les repito, como el día del Valencia, que para un aficionado al fútbol que no es seguidor ni de la Real ni del Betis, lo de ayer fue todo un partidazo, abierto, vibrante, lleno de goles y alternativas. Pero aquí lo que nos ocupa y preocupa -nunca mejor dicho- es la Real y para un realista contemplar cómo su equipo se desangra en defensa partido tras partido es muy duro. La Real hizo cuatro goles, es cierto, y pudo hacer dos o tres más, pero es que encajó otros cuatro para ser ahora mismo el equipo -junto al Eibar- más goleado de la competición, y pudo encajar al menos otros dos.

Sé que en el fútbol se ha dicho siempre aquello de que la mejor defensa es un buen ataque. Pues el partido de ayer demuestra lo contrario. La Real atacó bien, llegó a la línea de fondo, ¡remató a gol en diecisiete ocasiones!, pero defendió de horror, hasta el punto de que cualquier contragolpe se convertía en un mano a mano, con la defensa descolocada, corriendo hacia atrás en desventaja. Y lo peor es que Eusebio, lejos de dar con la solución, es incapaz de frenar esta maldita montaña rusa en la que se convierten los partidos de la Real. Aquí sabemos que muy rara vez los encuentros de ida y vuelta terminan con victoria blanquiazul. Y si ayer no acabó en derrota fue por el estado de gracia en que se encuentra Llorente, máximo goleador del equipo, porque el Betis estuvo cerca del gol incluso después del empate a cuatro en el minuto 85...

Me descubro ante Odriozola con el miedo de que algún día reviente; enorme esfuerzo, chaval lo mejor

Para un realista es muy duro ver cómo su equipo se desangra en defensa partido tras partido lo peor

Diego Llorente, con cinco goles, es el máximo goleador del equipo el dato

Ningún entrenador quiso o pudo detener la locura y seguro que ninguno acabó contento la clave

La Real tiene muy bien asimilado el aspecto ofensivo, el ataque estático, la estrategia en ataque, pero de nada le vale todo lo que hace bien, cuando con un pase desde la defensa, el contrario hace superioridad en ataque una y otra vez, hasta agujerear la portería de Rulli de forma machacona.

Y no estoy hablando de los defensas en absoluto, porque ayer Odriozola y Llorente, por ejemplo, fueron de lo mejor, sino del repliegue de todo el equipo.

Tiene trabajo Eusebio, muchísimo trabajo en este parón tras el que nos encontraremos ante otro maratón de partidos, en el que o la Real cierra su portería de una vez, o se verá en una situación impensable después de la tercera jornada, en la que lideraba la clasificación con el Barcelona. Porque de momento, los diez puntos sumados dan algo de tranquilidad.

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