Real Sociedad

Eusebio y Setién, ¿qué hay de nuevo?

Eusebio y Quique Setién se saludan de forma efusiva antes de un partido en Anoeta./MICHELENA
Eusebio y Quique Setién se saludan de forma efusiva antes de un partido en Anoeta. / MICHELENA

Apuestan por un juego combinativo y de posesión. También por la cantera. A los dos les han llovido críticas. Mañana se volverán a enfrentar Amigos desde que jugaron juntos en el Atlético, pasan por momentos muy distintos

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

Ha llovido desde que Eusebio Sacristán (La Seca, Valladolid, 1964) y Quique Setién (Santander, 1958) pasaban tardes y tardes jugando a cartas en Madrid. Los dos vestían la camiseta del Atlético de Madrid, en la 87/88, eran vecinos en Las Rozas, y normalmente era Setién el que pasaba al domicilio de Eusebio porque según cuentan sus allegados en casa del hoy técnico de la Real se cocinaba a las mil maravillas. «Teníamos una persona que nos echaba una mano en las tareas de casa así que muchos días los vecinos -en alusión a Setién y Andoni Goikoetxea- terminaban invadiendo nuestro salón», recuerda el compañero de piso de Eusebio y exfutbolista Juan Carlos Rodríguez, con pasado en el Valladolid, Atlético de Madrid y Barcelona. El tercer inquilino era Julio Salinas.

Eusebio aterrizó en el Manzanares procedente del Valladolid, con el que había hecho una excelente temporada, mientras que Quique Setién era uno de los pesos pesados en el vestuario colchonero. Aquella misma campaña el Atlético también fichó a Roberto López Ufarte. Fue una temporada que el Atlético inició con Menotti en el banquillo y que concluyó Briones, que sustituyó a Armando Ufarte, también destituido. «En aquella época solo había dos carriles en la carretera que unía Las Rozas con Madrid. Nosotros íbamos casi por el arcén porque llegábamos tarde a entrenar muchos días», recuerda Juan Carlos. Entre coches, fútbol y cartas andaba el juego porque no hace mucho Setién recordaba que una vez le prestó su coche a Eusebio «y lo rompió».

Los caminos de Setién y Eusebio se separaron pronto. Eusebio cuajó una buena temporada y fichó por el Barcelona; Setién, todo lo contrario. Apenas jugó. Recaló primero en el Logroñés y luego en el Racing de Santander. Pero esa amistad forjada en Madrid, y también en los sucesivos enfrentamientos con otras camisetas, se mantiene viva hoy. Mucho tiene que ver en esta conexión la forma de entender el fútbol que tienen ahora como técnicos. «Habría dado el meñique de una mano por poder haber jugado en un equipo de Cruyff. Salías a jugar, los veías a ellos y no veías la pelota. Desde ese momento siempre he tenido claro que al futbolista hay que ponerle en la tesitura de que disfrute con la pelota», ha dicho Setién.

Eusebio dice de Setién que es un «enamorado del fútbol que le encanta entrenar»

Los dos hablan el mismo idioma futbolístico, su propuesta es idéntica basada en un juego combinativo y de posesión, y eso ha hecho que se les haya alabado casi en la misma proporción que se les ha criticado. El partido de mañana en el Villamarín escenificará bien esta circunstancia, como ocurrió en el partido de la primera vuelta en Anoeta cuando Real y Betis empataron a cuatro en un partido vibrante, sin dueño, en el que cualquiera pudo ganar. Meses después, Eusebio pasa por su peor momento en la Real y Setién por su mejor momento en el Betis después de haber sido muy criticado.

Sensaciones opuestas

No ahora mismo, pero Eusebio, con más o menos acierto, ha logrado que la Real sea un equipo que sale a ganar en todos los campos, con su método futbolístico como carta de presentación. Lo ha bordado durante muchos meses desde que aterrizó en la Real, pero le está costando mucho más en las últimas semanas por el alto número de goles que encaja -47 en 25 jornadas- que han llevado al equipo a estar más pendiente de salvar la categoría que de mirar a los puestos europeos. Hoy olvidamos que ha sido quien ha emprendido un relevo generacional en la plantilla. Han desaparecido Chory Castro, Granero, Mikel González, Ansotegi, Héctor y Markel y han aparecido Oyarzabal, Odriozola, Zubeldia, Bautista o Kevin, a los que ha añadido fichajes que marcan la diferencia como Willian José.

En el Betis, todo son alabanzas a Setién. Nadie se acuerda de los 50 goles encajados. Ocupa la séptima plaza con 36 puntos, siete más que la Real. En apenas seis meses ha conseguido la resurrección de un equipo que en la pasada temporada navegaba por la zona baja. Y como Eusebio, ha emprendido un necesario cambio generacional en la plantilla, con la cantera como sustento.

Real y Betis son dos de los equipos que más goles encajan. La Real 47 en Liga y el Betis, tres más

Conocedor del axioma y consciente de las críticas que le ha reportado su osadía con la cantera y sus alineaciones, Setién recurrió ayer a la ironía al asegurar que lo que 'fuma' es de «buena calidad. Siempre he dicho que hacía falta tiempo para cambiar la mentalidad de muchos futbolistas que venían de hacer cosas diferentes en su equipos y por suerte lo han asimilado bien».

Liderados por el capitán, Joaquín, la nueva hornada del Betis está encabezada por un Fabián Ruiz al que no se le ve el techo y que, después de hacerse un sitio tras su cesión en el Elche, ha hecho que nadie en el Villamarín eche de menos a Ceballos.

Setién ha trazado su rumbo y, con los altibajos de quien cree a pies juntillas en un estilo, ha apostado por jugadores de la cantera y les ha dado el dorsal de titular frente a otros consagrados, como el pasado lunes ante el Levante hizo con los dos laterales, Francis Guerrero y Júnior Firpo.

Las timideces y las dudas parecen haberse disipado en esta generación de jugadores y lo han hecho en buena medida, además de por la confianza del cuerpo técnico, por la seguridad que da jugar con futbolistas hechos como el central Marc Bartra, el mediocentro Javi García o Joaquín.

Setién ha hecho también de la necesidad virtud en el ataque bético, en la que las lesiones de Joel Campbell y Tonny Sanabria, ha abierto hueco al delantero centro Loren Moró.

Otro jugador que también 'suda verde' por sus orígenes es el delantero Sergio León, quien ha regresado esta temporada tras pasar por Osasuna y que el lunes marcó su noveno gol. «La realidad es que tenemos una plantilla corta, pero todos son importantes», resume Setién.

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