Real Sociedad

Eusebio no seguirá el próximo curso como entrenador de la Real Sociedad

Eusebio sigue atento el entrenamiento de ayer en Zubieta en un lance en el que aparecen Gorosabel, Pardo, Zurutuza y Juanmi./LUSA
Eusebio sigue atento el entrenamiento de ayer en Zubieta en un lance en el que aparecen Gorosabel, Pardo, Zurutuza y Juanmi. / LUSA

Sin objetivos por los que pelear en el mes de marzo, su ciclo concluirá en la presente temporada. Solo si los resultados se torciesen aún más en los partidos que restan podría abandonar el banquillo antes de que concluya esta campaña

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Eusebio no entrenará a la Real Sociedad la próxima temporada. Ya es definitivo. Le quedan diez jornadas para despedirse de la mejor manera del club y tratar de colocar al equipo en la primera mitad de la tabla, algo que ahora mismo se antoja complicado atendiendo a la trayectoria del conjunto txuri-urdin en el presente campeonato.

La derrota en Cornellá ha enterrado las últimas opciones de pelear por algo en la Liga, si es que realmente las había antes de esa visita. Porque alguien que solo había rascado tres empates en las nueve salidas anteriores, era muy difícil que pudiera estar en la lucha por la séptima posición. Sobre todo cuando hay tantos equipos implicados en la pelea. Pero la no continuidad de Eusebio en el banquillo no se puede circunscribir a lo sucedido contra el Espanyol, porque desde mucho antes su presencia como entrenador de la Real había sido discutida en el seno del propio club.

Sus números

2019:
Acaba contrato aunque la vinculación de Eusebio con la Real concluye el año que viene, su etapa en Donostia finalizará en junio.
111:
partidos oficiales ha dirigido a la Real, con un bagaje de 46 victorias, 23 empates y 42 derrotas; con un promedio de 1,59 goles a favor y 1,47 en contra.

Otros datos

854 días
Lleva como técnico de la Real, ya que fue nombrado el 9 de noviembre de 2015 tras la destitución de Moyes. Nadie había aguantado tanto en el banquillo de Anoeta desde Toshack en 1994.
44 jugadores utilizados
Rulli ha sido el que más ha jugado con él, con 9.076 minutos, y Eneko Capilla el que menos, con 8. Bardají y Zubiaurre han ido convocados.

Las cosas empezaron a torcerse con la eliminación copera contra el Lleida en noviembre. Hasta entonces nada hacía indicar que la temporada podría adquirir la inercia negativa que finalmente ha tomado. La Real comenzó el curso contando sus partidos por victorias y aunque luego atravesó una crisis producto de la cantidad de goles que encajaba, se pensaba que con el regreso de Navas e Iñigo al eje de la zaga se superaría y el equipo recuperaría la solidez de antaño. Pero no fue así.

La buena línea mantenida en Europa, facilitada por la presencia en el grupo de dos rivales más débiles como el Rosenborg y el Vardar, permitió al técnico vivir tranquilo hasta diciembre. Cuando la Real cayó en la Copa era séptima en la Liga después de empatar en casa frente al Las Palmas y se mantenía en la zona noble de la tabla.

Mal diciembre, peor enero

Pero en diciembre encadenó tres derrotas seguidas en apenas ocho días que le dejaron tocado. La del Wanda fue entendida como lógica, porque además se dio buena imagen, pero cuando el Zenit tomó Anoeta la cosa se complicó, porque la Real volvió a ofrecer una imagen de debilidad en su parte de atrás impropia de un equipo con aspiraciones.

La guinda la puso la derrota tres días más tarde contra el colista Málaga en Anoeta. Como había presentado el once de gala ante el conjunto ruso, repetió con el mismo equipo y le pasó factura el compromiso anterior. Antes de navidades, las dudas en el club acerca de su continuidad ya eran una realidad, a pesar de que siempre ha contado con el respaldo de Aperribay y Loren.

Enero acabó por poner fecha de caducidad a su proyecto el 30 de junio, por mucho que tenga contrato hasta 2019. La Real perdió dando mala imagen en Leganés, enlazó dos derrotas seguidas en casa frente a Barcelona y Celta, y acabó el mes hundiéndose en El Madrigal.

Para entonces la inquietud en la planta noble de Anoeta ya había llegado a Eusebio, que empezó a ponerse nervioso y tomó algunas decisiones nada habituales en su estancia en San Sebastián. Contra el Villarreal sentó en el banquillo a Rulli para dar la alternativa a Toño el mismo día que se decidió a cambiar de sistema y jugar con tres centrales y dos carrileros largos, uno de ellos Januzaj por la izquierda. El desenlace no pudo resultar peor y la Real perdió algo más de tres puntos aquel día. Ya solo quedaba Europa como tabla de salvación.

La forma de afrontar la eliminatoria ante el Salzburgo no fue la mejor, ya que el partido de ida llegó cuatro días después del ridículo en el Bernabéu. Para colmo de males Willian José, el máximo goleador, caía lesionado para un mes en el peor momento y no sería de la partida. Los mismo que el capitán Xabi Prieto. Con todo la Real estuvo a punto de adquirir ventaja en el primer partido de no ser porque pagó su endeblez defensiva en los minutos de descuento y no supo sujetar el 2-1 que le era favorable hasta entonces.

Las dudas dentro del propio cuerpo técnico crecieron y el mejor ejemplo es que solo cuatro jugadores repitieron en el once en los dos enfrentamientos ante el Salzburgo en apenas siete días. Rulli, Odriozola, Illarramendi y Oyarzabal. El resto fueron todos distintos. En Austria entraron Aritz, Navas, De la Bella, Zurutuza, Canales, Agirretxe y Januzaj por Llorente, Héctor Moreno, Kevin, Zubeldia, Prieto, Bautista y Juanmi.

El descanso de Salzburgo

Si la eliminación frente al Lleida supuso un punto de inflexión negativo y la mala imagen ofrecida en El Madrigal y el Bernabéu acentuó la crisis, la derrota en Salzburgo confirmó el fin de ciclo de Eusebio. Los jugadores no entendieron el cambio de sistema que dispuso en el descanso cuando la eliminatoria estaba viva. Después de tanto tiempo pregonando una forma de hacer las cosas, echó todo por tierra y quiso innovar en el momento más inoportuno de la temporada. Y la Real cayó de la peor manera. Perdida en el campo y con diez por la expulsión de Navas fruto del desconcierto general que reinó en la segunda parte. Pero no había tiempo de hacer ningún movimiento en el banquillo a corto plazo porque tocaba rendir visita a Mestalla en tres días.

La expedición llegó a casa el viernes por la tarde y el mismo sábado voló hacia Valencia. En siete días tenía que enfrentarse fuera al conjunto ché, al Betis y recibir al Alavés, que con Abelardo en el banquillo era el tercer equipo de Liga que más puntos había sumado por detrás del Atlético y el Barcelona. Si las cosas salían mal, el técnico del Sanse, Imanol Alguacil, estaba preparado para tomar el relevo.

La Real, sin embargo, ofreció una buena imagen en Mestalla, donde mereció puntuar después de superar al Valencia durante muchas fases del partido. Lo mismo sucedió en el Villamarín. Entre ambos partidos el club movió ficha para traer a Moyá en la portería y cubrirse las espaldas ante la lesión de Rulli. Toño había quedado marcado por su error en Valencia que costó puntuar allí.

Contra el Alavés los tres puntos se quedaron en Anoeta en un duelo en el que los guipuzcoanos debieron marcar más goles. El 2-1 resultó corto para los merecimientos de unos y de otros. Así que hasta se desempolvaron las calculadoras para hacer las cuentas de la lechera y ver si la Real estaba a tiempo de optar a la séptima plaza, algo que ha quedado descartado tras el mal encuentro en Cornellá, que sitúa a Eusebio en la misma situación que hace dos semanas y media tras caer en Salzburgo. La de hacerse acreedor a base de victorias a llegar vivo a final de temporada. La diferencia es que ahora solo le quedan diez partidos.

Para ello no puede permitirse muchos más errores, porque el más mínimo tropiezo se volvería en su contra. Empezando el sábado ante el Getafe en Anoeta. Ganar le daría dos semanas más de vida, ya que después no hay jornada de Liga y se plantaría ya en la visita a Ipurua del domingo 1 de abril.

Después le quedarían cuatro partidos en casa y otros cuatro fuera. Por Anoeta deben desfilar Girona, Atlético de Madrid -partido este entre semana-, Athletic y Leganés, mientras que las visitas son al Las Palmas, Málaga, Sevilla y Barcelona.

Así las cosas, la Real va a intentar aguantar con él en el banquillo y cerrar un ciclo de casi tres años en el que ha habido muchas cosas positivas pero que corre el riesgo de cerrarse con un sabor amargo al no haber podido confirmar en este curso la línea ascendente de los dos anteriores.

La necesidad de reactivar un plantel con posibilidades

La Real dispone de tiempo para escoger al entrenador idóneo para reactivar una plantilla que no ha perdido su potencial competitivo, aunque en este curso se haya empeñado en contradecir esta impresión.

Un plantel que cuenta con futbolistas como Illarramendi, Odriozola, Oyarzabal, Willian José, Zurutuza, Januzaj, Juanmi o los recientes fichajes de Héctor Moreno y Moyá, por citar algunos nombres, debe tener capacidad para pelear por los puestos europeos. Pero se necesita un técnico que sea capaz de reactivarlos, tal y como hizo Eusebio cuando sustituyó a Moyes en los ejercicios 15/16 y 16/17. La pena es que esa tendencia positiva no se ha confirmado este año.

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