Real Sociedad

La Real Sociedad, perdida en un mar de dudas

Los jugadores de la Real Sociedad se retiran cabizbajos tras caer eliminados. /REUTERS
Los jugadores de la Real Sociedad se retiran cabizbajos tras caer eliminados. / REUTERS

Una Real Sociedad que no ha sabido a qué jugar en la eliminatoria cae con justicia ante un Salzburgo más coherente

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZEnviado Especial a Salzburgo

Les contaba después del partido de Anoeta en la ida que no veía opciones de pasar de ronda y desgraciadamente así ha sido, porque esta Real Sociedad no está para más empresa que terminar la temporada de una forma aseada la Liga. Un conjunto con un sistema defensivo débil que permite que el contrario le marque en la primera que tiene y una confusión de ideas en ataque que ha limitado su producción ofensiva en juego posicional en la eliminatoria prácticamente a la nada. Dos goles de estrategia, otro de Odriozola en un ataque de orgullo y muchas dosis de testiculina txuri-urdin no dan para acceder a los octavos de la Europa League.

Porque este equipo es un mar de dudas ahora mismo. Dos ejemplos muy claros. El primero es que el equipo que puso Eusebio Sacristán en Salzburgo fue totalmente diferente al de la ida y eso es un síntoma de que no da con la tecla. Y estamos en febrero. El segundo es que empleó dos sistemas diferentes, jugando con tres defensas en la segunda parte, un dibujo que por asimilado fracasó en Villarreal y ayer acabó con el poco orden que hasta entonces habían exhibido los blanquiazules. Así las cosas, bastante ha hecho con pelear la eliminatoria hasta el final ante un Salzburgo que ha merecido pasar porque ha sido más coherente con su propuesta. Ver a Oyarzabal acabar el partido de carril izquierdo es la prueba evidente del desconcierto que enmarga al equipo.

Siete cambios respecto a la ida. Con apenas siete días de diferencia entre los dos partidos, Eusebio puso en liza un once con siete futbolistas distintos respecto al encuentro de ida en Anoeta, el 70% de los jugadores de campo. Rulli siguió bajo palos, pero en la línea defensiva entraron Aritz, Navas y De la Bella cuando entonces estuvieron Llorente, Héctor Moreno y Kevin. Odriozola se mantuvo en el lateral derecho.

En el centro del campo, con Illarramendi jugando más retrasado que entonces en su verdadera posición, la de mediocentro organizador, entraron Zurutuza y Canales, este en el papel de enganche que habitualmente desempeña el lesionado Xabi Prieto. El debarra, por su parte, ocupó el puesto de Zubeldia.

Arriba, junto con Oyarzabal, entraron nuevos Agirretxe y Januzaj, con quienes la Real había firmado sus mejores minutos en Anoeta ante el conjunto austriaco. Bautista y Juanmi se quedaron de inicio en el banquillo. Un equipo prácticamente nuevo, en el que solo repetían Odriozola, Illarramendi y Oyarzabal para remontar la eliminatoria.

Desorganización defensiva. El partido arrancó con dos conjuntos con demasiadas precauciones. El Salzburgo no se atrevió a presionar tan arriba como en Anoeta y la Real planteaba un repliegue en terreno propio con presión a partir de los centrocampistas rivales y no a los centrales. Quería tener espacio para correr el contragolpe. Y así fue como tuvo su primera y casi única gran oportunidad tras una recuperación alta de Zurutuza que, después de conducir, acabó centrando al segundo poste a Oyarzabal. El eibarrés llegó solo pero no acertó a dar dirección a su cabezazo, que se estrelló en el larguero.

2 Salzburgo

Walke; Lainer, Ulmer, Onguene, Ramalho; Schlager, Haidara, Sammasekou, Yabo (Berisha, min. 62); Hwang (Gulbrandsen, min. 90) y Dabbur.

1 Real Sociedad

Rulli (Ramírez, min. 76); Odriozola, Elustondo, Navas, De la Bella (Llorente, min. 46); Illarramendi, Canales, Zurutuza; Januzaj, Oyarzabal, Agirretxe ( Bautista, min. 69).

Goles:
1-0, min.10: Dabbur. 1-1, min. 28: Navas. 2-1, min. 73: Berisha, de penalti.
Árbitro:
Sergei Karasev (Rusia). Expulsó por doble amarilla a Navas (min. 71). Amonestó a Schlager, Dabbur e Illarramendi.
Incidencias:
Stadion Salzburg. 2.000 aficionados realista arroparon a su equipo en un estadio que registró una entrada de 13.912 espectadores. Noche gélida en Salzburgo

El problema fue que la primera llegada del conjunto austriaco acabó en las mallas de Rulli. Fue a partir de la desorganización defensiva blanquiazul, que no acertó a medir los emparejamientos en la zona ancha. Al jugar con dos puntas el contrario, Eusebio sacó a Odriozola a buscar a Haidara por dentro y a De la Bella con Yabo, pero los laterales rivales tenían mucho espacio libre. De forma que en la primera jugada combinada del partido los de Marco Rose calcaron el tanto del 2-2 de Anoeta, apertura de Schlager a Lainer por la derecha, centro de este y gol. La zaga txuri-urdin falla por tres veces. De la Bella está fuera de zona, Navas intenta salir a tapar el centro de Lainer pero se queda a medio cambio y ni obstaculiza el envío ni marca en el área, y Aritz pierde el duelo individual con Dabbur en el área pequeña.

La estrategia como aliada. A excepción de una cabalgada de Januzaj desde fuera hacia adentro, las mejores opciones llegaron en el juego directo y en el balón parado. Después del 1-0, un córner desde la derecha botado por Canales lo cabeceó Navas por encima del larguero. Antes de la media hora la Real sacó petróleo de la nada. Un centro al área desde posición retrasada de De la Bella peleado por Agirretxe fue suficiente para provocar un nuevo córner. Canales la puso con intención y Navas, de nuevo, ganó su duelo por alto con Ramalho para poner las tablas en el marcador. Desgraciadamente, y ante la escada producción con balón corrido, la estrategia ha sido casi el único recurso en la eliminatoria.

Cambio de sistema sin mejoría. Tras el descanso Eusebio dejó en los vestuarios a De la Bella y metió en el campo a Llorente para jugar con tres centrales, situar a Odriozola y Januzaj en los carriles, a Illarramendi y Zurutuza como mediocentros, Canales y Oyarzabal entre líneas, y Agirretxe de ariete. Se trataba de abrir el campo para ensanchar al Salzburgo y tratar de penetrar en su entremado defensivo. Además, cambió algunos emparejamientos, porque a Odriozola lo sacó por fuera y fue a Canales al que le puso con Haidara. Dio igual porque la Real siguió coleccionando pérdidas de balón y en las transiciones defensivas era un agujero. Rulli tuvo que salvar un disparo de Schlager desde el borde del área y Ramalho casi marca en un centro lateral. Así que a nadie extraño que ante semejante desorganización realista Hwang se bastara para expulsar a Navas y sacar un claro penalti a Llorente en apenas tres minutos que acabó con la eliminatoria. Con uno menos a los blanquiazules no se les puede achacar entrega, porque a punto estuvo Januzaj de empatar en un duro disparo, pero para entonces ya estaba todo perdido. Y es que lo que mal empieza, peor acaba.

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